Número 5 (noviembre de 2011)
Información pública en época electoral: propuesta de pequeños grandes cambios
Josep Cobarsí-Morales

La información disponible para los ciudadanos en tiempos de elecciones es un elemento clave para un ejercicio consciente de sus decisiones soberanas. Algunos cambios, viables a día de hoy tanto desde el punto de vista técnico como presupuestario, podrían mejorar la calidad de nuestra democracia.

Hace tiempo que se debate sobre la reforma de nuestro sistema electoral. Aspectos como el mecanismo de asignación de escaños, la estructura de las circunscripciones, el carácter abierto o cerrado de las listas, etc. son discutidos. Las cuestiones que planteo a continuación entrarían en este debate, con una orientación práctica y buscando la viabilidad a corto plazo. Asumimos la dificultad de llegar a un acuerdo para cambiar los puntos clave de alto contenido político que acabamos de mencionar. Ahora bien, ¿podríamos, con algunas modificaciones digamos técnicas en el proceso informativo electoral, empoderar a los ciudadanos mediante un salto cualitativo en la información de que disponen?


Resumido a grandes rasgos, en campaña electoral los ciudadanos estamos expuestos a una serie de elementos informativos, de potencial utilidad decisional: recepción de mailings, consulta de contenidos en los medios de comunicación, consulta de contenidos en los webs de las opciones políticas, asistencia a actos públicos presenciales, seguimiento de debates televisados (y de los consiguientes metadebates, ya sea twitofacebookeados o bien a través de otros medios más clásicos), consulta sobrevenida de cuñas insertadas a nuestro entorno informativo (gmail, Facebook, YouTube), etc. Como que estamos hechos a ello, todo esto nos parece lo más natural. Pero desde mi punto de vista este proceso informativo, tal y cómo está montado ahora y aquí, tiene algunas carencias:


• El surfismo y el zappismo están profundamente arraigados en nuestro entorno y comportamiento informacional cotidiano. Otra cosa es si estos comportamientos dominantes favorecen una toma de decisiones adecuada, en un contexto electoral y en otros.

• El déficit de información objetiva y contrastada que facilite comparar. La subjetividad, la interpretación, incluso la manipulación mal que nos pese, son intrínsecas en el juego político. ¿Pero no es posible y necesario poner en común una mínima base factual objetiva?

• El déficit de pluralidad. La invisibilidad de las opciones políticas extraparlamentarias es prácticamente total: ¿cómo sabes ni siquiera que existen?

• La desmemoria. ¿Cómo sabemos cuál fue el pronunciamiento de una opción política en un tema determinado? ¿Y su grado de coincidencia o de discrepancia con otras?

• El desconocimiento de aspectos básicos individuales o agregados de las candidaturas. ¿Cuál es el perfil de los candidatos que van a las listas en cuanto a características demográficas básicas como edad o género? ¿Cómo se financian las opciones?

 

En orden a empezar a solucionar esta problemática, consideramos el siguiente planteamineto. Al inicio de la campaña electoral cada elector recibe por correo postal un dossier que incluye:

 

• Lista de todas las opciones que se presentan a su circunscripción, y un enlace a un dominio web público de fácil identificación donde consultar las webs de estas opciones.

• Papeletas de todas las opciones que se presentan.

• Un gráfico sintético de la financiación de cada opción política en la última campaña electoral.

• Un posicionamiento gráfico en una página de la proximidad-lejanía de las opciones parlamentarias, basado en el histórico de sus votaciones en el parlamento en la última legislatura reciente.

• Gráfico representativo de edad y género en cada candidatura.

• Y/U otra información contrastada y objetiva sobre el perfil de las candidaturas presentadas y su actuación histórica.


Ahora y aquí, esto podría parecer ciencia ficción. Pero con alguna variante, esta es la información pública que recibe en casa gratuitamente un ciudadano del cantón suizo de Zurich en sus elecciones, según referencia de Josep C. Vergés en artículo del Diario de Girona de 17 de octubre de 2011.

 

De hecho, implantar esta iniciativa en nuestro país sería menos costoso en la actualidad que en anteriores elecciones, después de la reciente reforma de la ley electoral promulgada el 29 de enero de 2011, que comporta el establecimiento de criterios más restrictivos a la presentación de candidaturas. Tengo mis dudas que esto sea conveniente. Ahora bien, ¿cumplir los requisitos establecidos no tendría que comportar en consecuencia la posibilidad de concurrir con una mínima base de igualdad de oportunidades para todas las opciones que pasen este filtro previo? En este sentido, la implantación por ley de un dossier electoral “a la Suiza” podría ser un primer pequeño gran paso.


Y en último término, habría que preguntarse: ¿es conveniente esperar a pequeños o grandes cambios en las regulaciones electorales? ¿Podría la acción ciudadana en red crear wikirecursos de información en orden a acercarnos a una información electoral de más calidad?
 

comunicación política;  gestión de la información;  medios sociales; 
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