Número 5 (noviembre de 2011)
¿Por qué los llaman ''tecnócratas'' cuando se trata de banqueros?
Lluís Pastor

En el mercado superpoblado de la información, los medios de comunicación compran los conceptos a los mayoristas más listos, a los más entrenados. Después de que nos explicaran la crisis económica como si se tratara de una catástrofe natural ahora han puesto en boga el apelativo “tecnócrata” enfrentado a “político”.

Pero hagamos memoria. El otoño en el que las malas prácticas financieras hacen caer Lehman Brothers y se expande la mayor crisis de los últimos cien años, los medios de comunicación de todo el mundo se pusieron de acuerdo en el uso de las metáforas. Para unos se trataba de un “tsunami financiero”, para otros de un “terremoto en las bolsas”. Todos creyeron ver “tormentas bursátiles”, “seísmos”, “maremotos”. Para los ciudadanos que contemplaban atónitos la caída de las entidades financieras tramposas y el descubrimiento del juego de los “activos tóxicos”, la crisis se cubría con el manto de una catástrofe natural: terremotos, tsunamis, tormentas...


Y así fue como se explicó el mayor fraude de los tiempos modernos, alentado por las políticas del todo vale económico impulsadas por los gobiernos de derecha durante los años 80. El fraude del siglo se explicó como una catástrofe natural y, como cualquier catástrofe natural, los medios concluyeron que esta crisis no tenía culpables. ¿Quién nos manda una tormenta? ¿Quién es el culpable del movimiento de las capas tectónicas?
Se trató de una buena jugada. De una jugada magistral de la que los medios de comunicación fueron cómplices por ignorancia o por mala fe.


Ahora, en los albores de la segunda recesión, los banqueros se han adueñado de algunos gobiernos elegidos democráticamente. Gobiernos tramposos en algunos casos y simplemente estultos en otros, pero elegidos por los ciudadanos.


Son los “mercados”, ese eufemismo inventado por los medios para evadir cualquier responsabilidad respecto a los causantes de la crisis, los que han dictado quienes deben presidir Grecia e Italia. Banqueros, claro. Banqueros teñidos de tecnócratas, disciplinados y colaboradores habituales de Goldman Sachs, los que han ocupado el lugar de los políticos corruptos. Sólo hay que escuchar al flamante primer ministro italiano, Mario Monti, decir que prescindirá de políticos en su nuevo gobierno para comprender que la palabra político es la siguiente en ingresar en la leprosería léxica de los medios de comunicación.


Un último apunte: todo lo que ha sucedido ya lo habían avisado los operadores financieros antes de la crisis. Fueron ellos los que practicaron un bulling financiero que, si lo reprodujeran nuestros hijos en la escuela, les supondría una expulsión fulminante y nuestra vergüenza por años. Fueron estos acosadores quienes apuntaron sus armas hace tiempo sobre los chicos sentados en la última fila de la clase. Para ellos eran los PIGS, los cerdos: Portugal, Irlanda (o Italia, dependiendo del acosador), Grecia y España. No me digan que no había premeditación.

 

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