Número 56 (junio de 2016)
Eventful Cities: nuevas estrategias de sostenibilidad
Anna Ibañez Cantí

El pasado 11 de mayo se celebró en el Centro de Estudios y Recursos Culturales (CERC) la sesión abierta Ciudades efímeras, ciudades de eventos: nuevas estrategias de sostenibilidad de ciudad del encuentro anual del ATLAS Events Special Interest Group enmarcada en el seminario internacional sobre eventos para repensar el concepto de ciudades efímeras y ciudades de eventos organizado por ATLAS y #UOCeventos.

Durante este primer encuentro, moderado por Alba Colombo –directora académica del posgrado en Gestión de eventos culturales, deportivos y corporativos– y en el que participaron Donald Getz y Greg Richards, se exploró la relación entre los acontecimientos, la ciudad y la sostenibilidad tanto económica, como social, cultural y medioambiental.
 
En la sesión abierta principalmente se reflexionó sobre la tendencia, en aumento, de establecer una relación más fuerte entre ciudad y eventos y cómo esta relación se hace patente en la evolución de su gestión, cada vez más influenciada por la sostenibilidad. En lugar de impulsar esta relación, las grandes ciudades se han convertido, en ocasiones, en un simple escenario o contenedor para acoger grandes eventos, asumiendo un papel de receptoras. Cabe preguntarse ¿qué pueden aportar los eventos a una ciudad y qué puede aportar la ciudad a los eventos? Hay muchos casos y modelos diferentes de ciudades llenas de acontecimientos pero no a todas se las puede considerar eventful cities; sólo serán un modelo de éxito aquellas que sepan cómo utilizar los eventos y que se involucren. Para conseguir ser una eventful city es necesario tener una buena estrategia en la gestión, que es y debe ser diferente según las características de cada ciudad.
 
Por ejemplo, a una ciudad pequeña le faltará la infraestructura necesaria y, por lo tanto, no podrá competir a nivel global y en las ciudades grandes a veces se corre el peligro de convertirse en un simple contenedor sin cabida para un tipo de evento más local, más acorde con la identidad del lugar, en definitiva, más auténtico. De hecho, una buena estrategia para una eventful city como Barcelona pasa por encontrar ese punto medio entre los grandes eventos planificados de arriba abajo y los acontecimientos que surgen de las comunidades locales, de abajo a arriba, y que suelen aportar este elemento de autenticidad. Por ejemplo, en el caso de los Juegos Olímpicos del 92 se tuvo en cuenta la comunidad local, colaborando estrechamente con la ciudadanía a través de su programa de voluntariado. Por otra parte, el Fórum de las culturas de 2004 se organizó al margen de la ciudad y fue un fracaso. Con estos ejemplos nos podríamos preguntar qué papel juega la estrecha colaboración con la ciudadanía para garantizar el éxito de un gran evento.
 
Estudiar los factores que llevan al éxito es un tema importante a tener en cuenta, pero estudiar el motivo del fracaso en los acontecimientos nos puede enseñar mucho en relación con cómo llevar a cabo una buena gestión, el problema es que casi no hay datos de los eventos fallidos y de hecho los fracasos a menudo se olvidan. La mayoría de los fracasos se deben a factores económicos: o bien no hay suficientes recursos, o bien se gestionan mal. Por definición, el evento no es económicamente sostenible a largo plazo a menos que se apoye en la administración, que actúa como motor, o que se gestionen los recursos, sean o no económicos, de forma sostenible.
 
También se ha hablado de la sostenibilidad medioambiental. En una ciudad llena de acontecimientos se hace difícil tener un efecto positivo sobre el medio ambiente. Los acontecimientos crean basura, entre otros problemas, pero también hay efectos potencialmente positivos como, por ejemplo, la generación de herramientas para ser más sostenibles. A través de la gestión de eventos se puede introducir una filosofía de la sostenibilidad a partir de nuevas prácticas, es decir, contribuyendo a través de la educación.
 
Finalmente, se ha concluido que un evento debería ser en sí mismo un modelo sostenible, tanto a nivel económico como social y cultural, y, a su vez, ser respetuoso con el medio ambiente. Pero para poder tener una buena estrategia de portfolio de eventos de ciudad y saber gestionarlo de forma sostenible en todos estos ámbitos se deben identificar las mejores y peores estrategias y experiencias. Además, se tienen que investigar los valores y saber medirlos y, de esta manera, podremos contar con modelos eficientes y asegurar un ecosistema sostenible de eventos en las ciudades.
 
Para saber más: 
Blog del Programa de Humanidades de la UOC 
 
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