Número 63 (febrero de 2017)
Periodismo: ¿hora de renovarnos?
Silvia Martínez Martínez

La evolución que el sistema mediático ha experimentado desde finales del siglo XX hasta la actualidad es evidente. La multimedialidad, la digitalización de contenidos, la convergencia, la hipertextualidad, la apertura comunicativa y las redes sociales son solo algunos de los cambios que han impactado en las rutinas productivas y en el ecosistema informativo.  

Las propias bases del periodismo también han notado el efecto de la revolución tecnológica y ello ha llevado a reflexionar incluso sobre la necesidad de plantear una renovación deontológica de la profesión. En este contexto, el pasado mes de noviembre el Col·legi de Periodistes de Catalunya, con más de cuatro mil asociados, organizó la nueva edición de un congreso profesional que no se celebraba desde hacía cerca de doce años. 
 
En ese tiempo, la sucesión de cambios tecnológicos y también sociales y económicos, marcados por la importante crisis del sector, invitaban en este VI Congrés de Periodistes de Catalunya a reflexionar sobre el estado actual de la labor y práctica informativa. Durante la jornada, en la que se encontraron directores de medios, redactores, expertos y conocidas personalidades del periodismo, destacó la presentación de la reforma del Codi Deontológic compuesto por las normas de inspiración para el buen ejercicio profesional y que constituyen un compromiso de adhesión. Se consolida así un debate vivo sobre la necesidad de renovar y actualizar el periodismo también desde el punto de vista ético de manera que pueda dar respuesta a los nuevos retos que se le presentan.
 
La primera aprobación de las normas deontológicas del Col·legi data del año 1992 y se produjo también en el marco de la celebración del congreso, en este caso en su segunda edición. Se trataba de una relación de doce principios, número que actualmente mantiene. Posteriormente se constituyó un órgano de arbitraje sin poder sancionador, el Consell de la Informació de Catalunya (CIC), que se encarga de velar por el cumplimiento de la mencionada norma ética y de resolver y dictar resolución de las quejas y situaciones en las que se considere que esta ha sido lesionada. 
 
Con la renovación del Codi Deontològic, se puede observar que la esencia de las directrices éticas se mantiene si bien se profundiza o matiza su redacción. En resumen, se realiza una defensa de la información veraz y bien fundamentada obtenida por medios lícitos. También se promueve la rectificación en caso de error, la correcta citación, el respeto al off the record y al llamado secreto profesional. Se defiende la protección al menor y a la dignidad, así como a otros derechos como la presunción de inocencia y la privacidad. Y, si entre los principios se recuerda que el periodista debe defender el derecho a la información, también se le pide que no use esos datos para su propio beneficio o que huya de aquellas situaciones que impliquen un conflicto de intereses. 
 
Precisamente sobre este punto, la versión anterior del Código incluía en su Anexo 4 una recomendación en la que matizaba este criterio expresando el rechazo a la práctica simultánea por parte del periodista de la labor informativa y de actividades publicitarias, propaganda o promoción comercial. La actual versión no incluye este anexo pero el CIC ha profundizado mucho en este aspecto y ha elaborado un informe titulado Periodistes que fan publicitat: un conflicte d’interessos, cuyas conclusiones fueron presentadas el 20 de abril en un acto en el que intervino el profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y Comunicación de la UOC Ferran Lalueza.  
 
Volviendo al apartado de Anexos de la nueva versión del Codi Deontològic del Col·legi de Periodistes, se puede observar también la fusión de alguno de ellos, la incorporación de otros nuevos (como el E y el F, que se ocupan de brindar recomendaciones sobre el uso de expresiones como ilegales o sobre la referencia a la nacionalidad de los sujetos mencionados en la información) hasta las modificaciones en el articulado de estos. En este sentido cabe destacar la nueva redacción del anexo referido a Internet. Se observa en él un cambio significativo de posicionamiento ya que, mientras que en la versión previa de este anexo (incorporada con motivo del IV Congrés de Periodistes de Catalunya) se apostaba por la elaboración de lo que se denominaba un “Codi Ètic d’Internet”, en la edición actual se indica: “Los principios de ética periodística son comunes para todos los medios y soportes sin distinción”. 
 
La justificación, por tanto, de este apartado es la necesidad de brindar orientación para resolver algunos aspectos singulares que se encuentran en el entorno. Una necesidad que el CIC ha ido expresando en algunas de las resoluciones a situaciones que se le han presentado en los últimos años difíciles de dirimir por tratarse de situaciones nuevas o previamente no definidas. Entre estas, el propio alcance y responsabilidad del compromiso ético en casos como los que se mencionan ahora explícitamente en el anexo, por ejemplo, los perfiles en redes sociales gestionados desde los medios o por periodistas con un uso profesional.
 
Otro de los aspectos mencionados en este apartado dedicado a la práctica periodística en Internet hace alusión a cuestiones que han ido evolucionando en los últimos años tal y como se han ido incluso definiendo desde el punto de vista legislativo y/o jurídico. Nos referimos al punto relacionado con el respeto a los derechos de autor y al relativo a la permanencia de documentos en la Red. En este último se apela, entre otros aspectos, a la necesidad de ponderar entre, por una parte, la conservación y acceso a la información contenida en archivos y hemerotecas y, por otra,  el denominado derecho al olvido, algo sobre  lo que ya hemos hablado en anteriores artículos publicados en COMeIN.
 
La participación del usuario, que ha generado nuevos parámetros en la relación de los medios y los periodistas con el público, también ha llevado a incluir recomendaciones desde un punto de vista ético para una mejora de su gestión. Así en el anexo se apuesta por la necesidad de incorporar mecanismos de moderación eficaces y también por limitar el anonimato en las aportaciones y comentarios publicados por los ciudadanos.
 
Mientras que el Col·legi de Periodistes ha optado finalmente por incluir estas casuísticas específicas que presenta el mundo digital dentro de un único código deontológico, desde otras asociaciones y entidades han podido optar por crear códigos diferenciales en función de la plataforma dando respuesta específica a las prácticas concretas que cada medio se pueda encontrar. De cualquier modo, en un entorno en el que lo digital impacta a todos los medios, tanto en la difusión de contenidos como en la obtención de información dado que la Red es importante fuente informativa, es fundamental recordar que el periodismo, sea cual sea el entorno en el que se ejerza, debe velar fundamentalmente por mejorar sus prácticas y cumplir con su rol social aportando información de interés público, debidamente contrastada y obtenida por métodos lícitos, ejerciendo la libertad de expresión al tiempo que concilia esta con el debido respeto a los derechos de terceros. 
 
periodismo;  ética de la comunicación;  redes sociales;  eventos; 
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