Número 83 (diciembre de 2018)
El retrato fotográfico contemporáneo de la mano de Laura Pannack
Sandra Martorell

El storytelling está de moda. Usarlo en lengua sajona le da ese punto sexy, pero lo de contar historias no es nuevo, y no es propio únicamente del marketing, la comunicación o la publicidad, sino que encontramos storytelling por todas partes. También en fotografía, disciplina que desde sus orígenes y de forma más o menos voluntaria se ha dedicado a contarnos historias y buscar esa conexión emocional con el espectador. Lo sabe bien Laura Pannack, una contadora de historias nata que con su Hasselblad 500 ha conseguido hacerse un lugar entre los retratistas contemporáneos de moda, especialmente desde que ganara el World Press Photo de retrato en 2010. 

Desde el Reino Unido vino Laura Pannack para hablarnos de su particular mirada y forma de contar historias a la hora de hacer retratos. El contexto era la gerundense Torroella de Montgrí, su sala de cine (datada de 1925) y el Traveling Light, unas jornadas de fotografía analógica que reunían a entusiastas de todo el mundo del disparo con película. Con todo, una parada en el tiempo que sirvió para alejarnos de los quehaceres diarios y debatir y reflexionar sobre lo humano y divino (siempre y cuando lo humano y divino se pudiera fotografiar).
 

Foto: Sandra Martorell

 
Sandra Martorell (SM): ¿Cuándo descubriste la fotografía?
 
Laura Pannack (LP): Estaba estudiando pintura y empecé también a hacer fotos. Si bien es cierto que mi padre es fotógrafo y quizás tenía el background, no la descubrí hasta ese momento.
 
SM: ¿Siempre analógico?
 
LP: Sí, siempre y por siempre. Hasta que muera. (Risas).
 
SM: Bueno, en 10 años volveremos a hablar...
 
LP: Sí, sí, hablaremos.
 
SM: ¿Y por qué disparas en analógico?
 
LP: Porque me gusta el proceso, me gusta el hecho de que sea tan secreto y me hace frenar. También porque me gusta la relación que se crea con los modelos.

SM: Una relación que a menudo se crea en el mismo momento de hacer la toma fotográfica, ya que muchos de tus modelos son desconocidos con los que te vas encontrando.
 
LP: A algunos los conozco, otros los encuentro por la calle porque llevo una idea en mente o me fijo en ellos por alguna particularidad, depende mucho de la situación.
 
SM: "Hola, me llamo Laura, ¿puedo hacerte una foto?" ¿Es así de fácil?
 
LP: Sí, prácticamente es así. Les explico quién soy, qué hago allí y les argumento por qué les quiero hacer esa foto en particular. Porque visten algo que me gusta, o porque estoy fotografiando algo concreto ese día, por ejemplo madres con sus hijos. No hay una fórmula, no es que preguntes algo a todos y tengan que responderte que sí.
Pienso que de lo que se trata es de leer y comprender la situaciones con las que te vas encontrando con sensibilidad. Si alguien está esperando el bus, pues lo abordaré de forma diferente que si es alguien que tiene prisa porque  se va corriendo al trabajo. 
 
SM: ¿Les haces firmar algún tipo de documento? ¿Derechos de imagen?  
 
LP: De nuevo es algo que depende de las circunstancias. Cada disparo es diferente. Si tengo que hacer una sesión para una revista sí lo hacemos, porque me lo piden desde la revista. Si es un trabajo personal, como por ejemplo lo que hago en la calle, les explico para qué voy a usar las imágenes y sí, a menudo les hago firmar, no suelen tener problemas con ello. Y siempre les tomo los datos de contacto y les envío la foto, ya sea a través de correo electrónico o redes sociales, considero que es importante que la tengan.
A ver, siempre encuentras gente complicada que te dice que no puedes la publicar en ningún sitio, o que te pide dinero, entonces tú se lo explicas y si son gente razonable lo entienden.
De todas formas creo que están en su derecho, tal vez se sientan explotados, o pueden pensar que estás ganando dinero con su imagen aunque no sea cierto. Entonces intento negociar. 

SM: ¿Por qué tus modelos deben confiar en ti, hasta el punto de mostrar su parte más íntima?
 
LP: Considero que para crear un retrato potente debes tener una buena conexión con la persona que estás retratando. Creo que esto es mucho más interesante que ver a alguien como si fuera un elemento del decorado. Tiene que haber una relación a la hora de llevar a cabo el proceso fotográfico. Se trata de establecer cierta conexión, sino sería una mera transacción.
 
SM: Tienes una manera particular de hacer retratos, muy calmos, silenciosos, ¿es eso parte de tu forma de contar historias?
 
LP: Para mí es más un sentimiento. Me gusta la forma en que la fotografía me alienta, o me hace parar, o cuando ella misma crea ese silencio con la gente que fotografío. Esto viene solo. No obstante no se trata sólo de la creación de una imagen sino también de su interpretación. Pienso que la belleza de una imagen también va ligada a cómo la interpretamos. Lo que me gusta de la fotografía es cómo de subjetiva es. La forma en que tenemos que elegir la narrativa que se esconde detrás una imagen. Hay muchas formas de interpretar las historias
 
SM: Entonces haces la foto, cuentas tu propia historia, pero dejas la puerta abierta para que la gente haga su propia interpretación.
 
LP: Exacto.
 
SM: Tus retratos son retratos, pero también autorretratos. Apareces representada en ellos.
 
LP: Sí, por supuesto.
 
SM: ¿Cuáles son tus referencias?
 
LP: Todo. Podcasts de radio, libros, filósofos/as, psicólogos/as, fotógrafos/as, pintores/as, ilustradores/as, tengo muchas referencias, en trabajos como este no puedes centrarte solo en la gente que hace lo mismo que tú, y disfruto mucho viendo cosas diferentes.
 
SM: ¿Cuál es la foto que te gustaría hacer?
 
LP: Me gustaría hacer la foto que le pudiera cambiar la vida a alguien. Para mejor, evidentemente.

 

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