Número 8 (febrero de 2012)
En los primeros segundos te la juegas
Lluís Pastor

Lo más importante en la comunicación se resuelve en unos pocos segundos: los primeros segundos en los que estamos en contacto con otra persona o con un mensaje. Los primeros segundos en los que actúan los mecanismos inconscientes y la intuición suelen marcar los juicios que generamos sobre el otro. Esta defensa del papel de la intuición en la comunicación es relativamente nueva. La historia, forjada por los próceres que consideraban la intuición un asunto menor, irrelevante, ha apartado la intuición y lo inconsciente de la línea central del conocimiento y los ha convertido en las malas hierbas que crecen en los marjales.

Pero las nuevas líneas de investigación de la comunicación abiertas hace apenas tres décadas han devuelto las cosas a su sitio. Han tenido que pasar muchos siglos y comprobar que Platón murió, Descartes murió y que al último de los racionalistas a ultranza le ha cogido una jaqueca horrorosa sin tener un paracetamol a mano. Una de las primeras profesoras que plantó la pica en Flandes fue Nalini Ambady. A mí me encanta repetir a los estudiantes uno de sus primeros experimentos con profesores. Hace dos décadas, Ambady decidió comprobar si los juicios que hacían los estudiantes en los primeros minutos en los que conocen a un profesor diferían mucho de los juicios que tienen después de compartir un semestre entero yendo a sus clases. Ambady probó con vídeos de dos minutos de distintos profesores. Los estudiantes, después de ver estos vídeos, rellenaban una ficha acerca del profesor. Después de compartir decenas de sesiones con el profesor durante un semestre los estudiantes volvían a rellenar la ficha. La profesora Ambady comprobó que las valoraciones de los estudiantes realizadas tras unos minutos de conocimiento del profesor coincidían con las valoraciones después del curso.

 

Este hallazgo la animó a acortar la duración de los vídeos de profesores. Y a quitarles la voz. En esta segunda ocasión volvió a repartir las fichas a los estudiantes después de proyectarles un vídeo del profesor de sólo 10 segundos. Cuando terminó el curso y pidió la valoración del profesor comprobó que los resultados de ambas valoraciones eran sustancialmente los mismos. En unos pocos segundos los estudiantes generaban un tipo de valoración rápida y ajustada del profesor. A su hallazgo lo llamó teoría de las rebanadas finas, puesto que en finos cortes de realidad, en muestras aleatorias del corriente de comportamiento, se obtenía una información realmente ajustada sobre la personalidad, los afectos y las relaciones interpersonales.

 

Las teorías de la profesora Ambady entroncan con la corriente que defiende desde la cognición social que hay dos vías complementarias para absorber información y generar juicios. Una vía, la analítica, es la que utilizamos cuando dedicamos tiempo, concentración y esfuerzo para desentrañar un mensaje. La otra vía, llamada heurística, permite que generemos juicios ultrarrápidos sobre una persona o un mensaje, dedicando poco tiempo y poco esfuerzo. Se trata de juicios generados de manera inconsciente y automática. Sobre la vía analítica la historia del conocimiento puede llenar bibliotecas; sobre la vía heurística todavía se sabe poco. Aunque se sabe lo más importante: que resulta determinante para la comunicación.
 

comunicación y educación; 
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