Número 48 (octubre de 2015)
Spam académico y Predatory Publishers: ecosistemas cada vez más salvajes
Alexandre López-Borrull

Hace tiempo leí, no recuerdo dónde, que el spam académico era peor que el spam que había a principios del correo electrónico, el que te vendía pastillas de viagra. Y es peor porque ataca, decía, el peor pecado capital del profesorado universitario, el ego, pues te hacen creer en un correo que han leído algún artículo y quieren publicar tu investigación. Vayamos por partes, sin embargo. ¿Qué entendemos por spam académico?

Ya tenemos interiorizado hace bastantes años que el spam con el que convivimos es todo aquel correo enviado de forma indiscriminada y masiva, sin el consentimiento del receptor (recordemos el gag de los Monty Python que da nombre a la acción Spam spam spam spam ). Pues bien, el spam académico es lo mismo pero con una naturaleza ligada al mundo académico y a la universidad. ¿Cómo puede ser? Técnicamente es muy sencillo, y los profesores universitarios ponemos nuestro correo institucional en toda nuestra producción científica. Tan sencillo como coger los metadatos de nuestros artículos, nuestras comunicaciones a congresos o los directorios de los dominios .edu. ¿Por qué se hace?

 

Ciertamente, el mundo académico es un vector económico. No sólo ligado a los beneficios en el PIB, a las patentes y al nuevo conocimiento generado, sino también considerando el gasto económico que hay detrás. La organización de congresos es una actividad económica de alto nivel. De ello en Barcelona sabemos bastante. Y, evidentemente, la comunicación y difusión científica también es un negocio, y en algunos casos muy rentable. Pongamos dos ejemplos. Según el Blog de la London School of Economics, el Grupo Reed Elsevier, la editorial científica más importante del mundo, declaró unos ingresos en 2014 de 2.756 millones de euros, y unos beneficios de 762 millones de euros, lo que deja un margen del 37% (The Impact Blog, 2015). Por su parte, en el año 2013 Richard van Noorden cifraba los ingresos de la industria de publicación científica en 9.400 millones de dólares.

 

Además, habría que añadir que el open access como movimiento y como realidad ha hecho cambiar las editoriales, sus modelos de negocio y, por tanto, los flujos económicos. Resumiendo, que el gasto se haga en el momento de publicar los contenidos (autores) y no en el momento de acceder (lectores) ha hecho generar nuevas editoriales con nuevas formas de negocio. Pero, ¿todas tienen la misma buena fe? Ya se empezó a ver que no siempre. Y, lo peor es que amenazaba con salpicar y manchar el open access. ¿Y si algunas revistas emplean el modelo de negocio del open access para engañar y aprovecharse de los pobres académicos que necesitan publicar tanto como respirar, por aquello del publish or perish?

 

Tal como relata Declan Butler (2013), la persona referente para cuestionar estas prácticas sospechosas por parte de algunas editoriales ha sido Jeffrey Beall, que ya en 2008 comenzó a hacer un listado de editoriales que tenían malas prácticas, así como de revistas individuales que se comportaban de esta forma. Como la lista de morosos, estar o no en esta lista puede ser discutible en algunos casos (hay algunos casos controvertidos), pero hacía de frontera y escudo entre las prácticas razonables y las que no. Lo llaman predatory journals o publishers. Personalmente, siempre he creído que a pesar de entender el concepto depredador, a menudo se podría concretar más como parasitario, dado que deja vivo al huésped para continuar beneficiándose. Beall ha hecho unos criterios para incluir estas revistas en su listado. Son relevantes, porque ayudan, a la inversa, a hacer planes de calidad, a saber qué cosas debe tener una revista y cómo debe comportarse, desde los editores, la gestión, la integridad de la revista hasta el proceso de revisión, parte de la clave del proceso. Dado algunas críticas también recibidas, ahora la lista se llama editoriales de open access, que son potencialmente, posiblemente o probablemente, de tipo depredador.

Predator 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Predator Fuente: Wikipedia.

 

A raíz de este trabajo se ha publicado muy recientemente en BMC Medicine un interesante trabajo de Shen y Björk (2015) sobre estas revistas y editoriales depredadoras, con un estudio sobre muchas de estas revistas considerando aspectos como por ejemplo el país de origen de la editorial, los gastos de publicación, qué editoriales tienen más revistas y las disciplinas donde hay más. Sin duda plantean algunos aspectos relevantes, cuestionando incluso el concepto de depredador. Los autores consideran que quizá fuera más oportuno llamar revistas de acceso abierto con prácticas de marketing y de peer review cuestionables. Otras conclusiones relevantes es que un porcentaje elevado de estas prácticas se llevan a cabo en determinados países asiáticos, con muy baja presencia de Sudamérica.

 

Más que nunca, haciendo un juego de palabras de varios refranes con la vía dorada del open access, no es oro todo lo que reluce, pero eso no quiere decir ni mucho menos que paguen justos por pecadores. Así que, cuidado, analicemos siempre por qué nos envían esa petición de un artículo (¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora?) Y comprobemos que no forme parte de la lista Beall. O a la inversa, miremos si forma parte del directorio DOAJ (Directory of Open Access Journals), que sería el complementario en positivo (por los criterios de calidad exigidos para estar allí) a la lista Beall. Como decimos en el ámbito, máxima información para tomar las mejores decisiones. 

 

 Para saber más: 

 

Beall, Jeffrey (2012). “Predatory publishers are corrupting open access”. Nature, núm. 489, p. 179. 

 

Beall, Jeffrey (2015) Beall’s List: Potential, possible, or probable predatory scholarly open-access publishers [en línia].

 

Butler, Declan (2013). “The Dark Side of Publishing”. Nature, vol. 495, p. 433-435.

 

Shen, Cenyu; Björk, Bo-Christer (2015). “‘Predatory’ open access: a longitudinat study of article volumes and market characteristics”. BMC Medicine, vol. 13, p. 230.

 

The Impact Blog (2015). Dutch universities plan Elsevier boycott — will this be a game changer or will publisher profits remain unaffected? [en línia]

 

Noorden, Richard van (2013). “http://www.nature.com/news/open-access-the-true-cost-of-science-publishing-1.12676 ”. Nature, vol. 495, p. 426-429. 

 

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