Número 62 (enero de 2017)
Reflexiones acerca de 'tweetchat' #FFpaciente desde la perspectiva de los profesionales de la información
Paula Traver Vallés

El 18 de diciembre tuvo lugar un debate en Twitter, también llamado tweetchat, organizado por #ffpaciente, una iniciativa pensada para facilitar la interacción entre los pacientes activos y los profesionales de la salud.

Previamente se facilitaron una serie de preguntas relacionadas con la comunicación, las redes sociales y la información en salud, para que todos aquellos que quisieran participar fueran reflexionando sobre estos temas. Especialmente me llamó la atención la pregunta que hacía referencia a cómo distinguir la información de calidad de la que no lo es. Rápidamente pensé en el papel que los profesionales de la información y las bibliotecas especializadas en ciencias de la salud juegan en este proceso.
Así que allí que me fui a #FFpaciente a participar en el interesante debate.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Después de una hora de darle a la tecla, se realizaron un total de 3.475 tweets por parte de 463 participantes de todas las procedencias: gestores sanitarios, médicos, psicólogos, personal de enfermería, personal del mundo de la comunicación, pacientes, asociaciones, pero pocos profesionales de la información, a excepción de la que escribe y de otra compañera.
 
Cuando llegamos a la pregunta 3, “¿Cómo distinguir la información de calidad de la que no lo es?”, me fijé mucho en detectar las necesidades de información de los profesionales, que básicamente hicieron referencia a la dificultad de filtrar la información en internet, evitar la infoxicación y el ruido, curar contenidos, seleccionar fuentes de información fiables, regular los contenidos en internet, buscar referencias bibliográficas y la validez de las mismas. Incluso hubo quien se preguntó quién podría ser el profesional que hiciera la curación o gestión de contenidos en un centro sanitario o quién marca el camino a los profesionales sanitarios para encontrar las fuentes de información digitales. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Se habló de “establecer la figura del curador de contenidos del centro sanitario”, y a pesar de hablar de términos que forman parte tan del día a día de las bibliotecas especializadas en salud como fuentes de información, referencias bibliográficas, mejores evidencias, selección de información, etc. nadie habló de las bibliotecas, ni de los profesionales que trabajan en ellas. Mencioné en cuanto pude la función del bibliotecario/a como curador de contenidos, pero nadie hizo ningún comentario al respecto ni confirmó mi afirmación. 
 
Para ser más concreta, y como el trabajo se demuestra con hechos, quise destacar la iniciativa de “Días mundiales de”, realizado de manera cooperativa por varios bibliotecarios/as con el fin de crear cada mes, y coincidiendo con el calendario de los Días Mundiales, una página web temática en información en salud. Me parece un excelente ejemplo de curación de contenidos, donde pacientes y profesionales pueden encontrar toda la información clasificada de fuentes de información fiables. Es sólo un ejemplo de otros muchos realizados por bibliotecarios que curan contenidos digitales desde páginas en Scoop it (por ejemplo, de alertas farmacéuticas), recopilaciones de enlaces en Delicious, de referencias bibliográficas en Mendeley, alertas de sumarios de revistas en Netvibes, etc.
 
Por no hablar de tareas más clásicas como las búsquedas bibliográficas, la obtención de artículos científicos y la formación de usuarios, que algunos participantes en el chat mencionaron como necesidad, sin identificarnos tampoco como los profesionales más idóneos.
 
En el blog de #FFpaciente se ha publicado una entrada con un análisis del tweetchat, donde se hace referencia a las conclusiones del debate y podréis leer las aportaciones más importantes que se hicieron a cada pregunta. En él se mencionan cuestiones como la importancia de filtrar y personalizar la información, la dificultad de escoger fuentes de información veraces y contrastadas, la necesidad de disponer de material informativo para entregar a los pacientes, la localización de información fiable en las redes sociales, la necesidad de elaborar sitios web de referencia, transparencia de la información con referencias bibliográficas, etc. 
  
Todo esto me ha llevado a reflexionar, y no como crítica a los usuarios del debate, que no son más que un fiel reflejo de la realidad, sino sobre qué estamos haciendo los profesionales para tener tan poca visibilidad. Existen las necesidades, incluso algunas que muchas veces ya cubrimos, pero la mayor parte de los usuarios no nos conocen ni nos identifican como colaboradores o agentes implicados. Una situación que nos lleva a que muchas veces se prescinda de nuestros servicios o se cierren las bibliotecas, por lo que sin duda es una cuestión que nos debe preocupar.
 
 
 
No sé cuál es la solución, tan sólo dejo ahí la reflexión. Acercarnos a este tipo de foros multidisciplinares me parece bastante enriquecedor, para detectar necesidades, para visibilizarnos, hacer propuestas o ofrecer alternativas. Creo que tenemos cosas que aportar y que decir sobre todas estas cuestiones, ¿qué pensáis? 
 
redes sociales;  biblioteconomía;  gestión de la información; 
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