Número 67 (junio de 2017)
Ayúdame a decidir lo que quiero ver
Jordi Sánchez-Navarro

A lo largo del mes de mayo, la Filmoteca de Catalunya ha programado el ciclo "Scorsese presents: Masterpieces of Polish Cinema", una muestra itinerante de obras maestras del cine polaco seleccionadas por el célebre director estadounidense, organizada por la Fundación Ava Arts, cuyo objetivo es fomentar el diálogo intercultural, especialmente a través del cine

El proyecto nació en 2011 a raíz de un viaje de Scorsese a Polonia para recibir el título de doctor honoris causa de la Escuela Nacional de Cine de Lódz. Durante su visita, el cineasta neoyorquino se reunió con Andrzej Sablinski, experto en digitalización, para conocer el estado de las restauraciones digitales del cine polaco. Scorsese lleva ya al menos dos décadas dedicado a la labor de preservar el patrimonio cinematográfico, en la doble vertiente de promotor de proyectos de restauración y digitalización y en la de divulgación —ahí están sus documentales sobre cine A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies (1995) y My Voyage to Italy (1999)—. Tras su trabajo de divulgación del cine estadounidense y del italiano, el director vio la oportunidad de hacer lo mismo con una cinematografía que, según cuenta él mismo en la presentación del ciclo, le influyó tanto en su periodo de formación como el neorrealismo italiano o la nouvelle vague francesa. El resultado de su investigación y sus encuentros con los restauradores fue un ciclo original de veintiuna películas, que presentó por primera vez en 2014 en el Lincoln Center de Nueva York y que, en versión completa o reducida, ha viajado por Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Australia y España.
 
Ciclos como este o las cartas blancas que algunos festivales o canales de televisión dan a cineastas o personalidades del cine para programar determinadas sesiones, muestran que la figura del prescriptor goza del aprecio del público en un panorama saturado como es el del audiovisual contemporáneo. En un contexto de multiplicaciones de pantallas y canales, de oferta prácticamente infinita, la figura de los curadores de contenidos, aquellos que seleccionan, categorizan, empaquetan y divulgan la oferta para los distintos públicos, adquiere una gran relevancia. Los festivales hacen esa labor “a mano”. Algunas plataformas la hacen de forma automática basándose en el análisis de los datos derivados de nuestras interacciones y consumos. Otras, y aquí me gusta citar a Filmin, la hacen mediante estrategias de comunicación más humanas y personalizadas, como su blog o sus muy estudiadas colecciones temáticas.
 
Creo que los que ofrecemos formación en contenidos audiovisuales debemos tener muy en cuenta esta realidad. En el Máster de Cine Fantástico y Ficción Contemporánea, que la UOC ofrecerá a partir de octubre en colaboración con el Sitges - Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, por ejemplo, formaremos creadores de ideas, productores y distribuidores, pero también formaremos profesionales de la curación de contenidos que, conociendo las claves de la producción del género y a los distintos públicos del audiovisual contemporáneo, estarán preparados para ayudar a los aficionados al cine a decidir qué pueden ver con ciertas garantías de que va a despertar su interés de un modo u otro. 
 
Los festivales o las plataformas digitales no son la única manera de hacer curación de contenidos. La crítica en revistas o en libros ha sido la forma tradicional de hacerlo, aunque no, desde luego, bajo ese nombre. Sin embargo, sí me gustaría hablar a los lectores de COMeIN de una colección de libros ideada y realizada con la idea de la curación de contenidos en mente. Se trata de la colección Filmografías esenciales, una serie, editada por Editorial UOC, de libros de tono divulgativo que ofrece filmografías básicas sobre géneros, movimientos cinematográficos y temas de interés social, cultural o académico. Cada libro de la colección consta de una introducción al tema desde la doble vertiente cinematográfica y temática, y de cincuenta fichas de análisis de los títulos esenciales. Cuando pensamos en los libros que queríamos hacer decidimos aplicar distintas lógicas al diseño. La primera idea era la de hacer guías para que el aficionado ya avezado en el mundo del cine pudiera dialogar con los autores; la segunda era ofrecer a los interesados la posibilidad de estudiar un tema, género o movimiento cinematográfico a fondo en un año. Teniendo en cuenta que dos semanas de descanso audiovisual pueden venir bien incluso al aficionado más entregado, invertir las cincuenta semanas restantes del año en ver una película recomendada por alguien que ha puesto todo el esmero en ayudarte a aprovechar tu tiempo de consumo audiovisual no es una mala manera de hacer un curso sobre cine.  

 

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