Número 22 (mayo de 2013)
Innovación 'low cost' para pymes
Amado Lacruz Cruz

En España las pymes tienen unas particularidades y un peso específico muy importante en cuanto al empleo y la economía. Intentaremos aquí situar a las pymes españolas en el contexto nacional y europeo actuales, pondremos de manifiesto la importancia de implementar la innovación como un proceso estratégico dentro de la empresa así como los obstáculos y ventajas que nos podemos encontrar por el camino.

Según un estudio reciente de la Fundación COTEC titulado “La innovación en las pymes españolas”, en España las pymes aportan el 66% del Valor Añadido Bruto y el 75% de los puestos de trabajo. Por otra parte, según los datos procedentes del Structural Business Statistics de Eurostat de los años 2008 y 2009, las empresas de hasta nueve trabajadores (microempresas) representan aproximadamente un 90% del total de empresas en España.

 

La distribución del empleo según el tamaño de la empresa muestra un patrón muy similar para España e Italia, con un porcentaje significativo de personas ocupadas en microempresas (40% en España, 47% en Italia) y reducido en las empresas grandes (24% en España, 19% en Italia). En Alemania, Francia y el Reino Unido, el porcentaje de personas ocupadas en empresas grandes es aproximadamente el doble que en España e Italia, mientras que el de las empleadas en microempresas es la mitad.

 

Porcentaje de personas empleadas según tamaño de la empresa, 2008-2009 (Francia:2006-2007) 

  

Por otra parte, estadísticamente se puede constatar cómo las empresas innovadoras españolas tienen una menor tendencia a la destrucción de puestos de trabajo que las empresas no innovadoras. Es sabido que la innovación es un factor determinante que puede asegurar la competitividad de las empresas y contribuir a potenciar la productividad asociada a los factores clásicos de producción, capital y trabajo. Evidentemente, no es fácil innovar y menos en una situación de crisis prolongada como la que estamos viviendo. Una correcta gestión de la información es la base para sistematizar la innovación. Podemos innovar por casualidad, fruto de la idea genial de alguien en un momento de inspiración... o podemos intentar innovar de forma sistemática, fomentando la cultura de la innovación de manera transversal a toda la empresa, viendo la innovación como un proceso vital, estratégico para asegurar el futuro.

 

Los principales obstáculos a la innovación identificados en las pymes españolas son el coste de esta actividad, la falta de recursos internos y la falta de financiación externa. A todo lo que acabamos de mencionar deberíamos añadir otros frenos a la innovación como, por ejemplo, la percepción por parte de dirección de que no es necesario innovar, las dificultades de acceso a los mercados y la falta de conocimientos adecuados para llevar a cabo esta tarea.

 

Si queremos aumentar el grado de innovación dentro de las pymes se hace necesario disminuir las barreras a la innovación. Un factor que puede ayudar a conseguir este objetivo es la innovación abierta y la búsqueda de financiación.

 

La innovación cerrada se fundamenta básicamente en llevar a cabo proyectos de I+D+i exclusivamente a nivel interno dentro de la organización. Es un estilo fuertemente implantado en el pasado y sobre todo entre las grandes multinacionales que disponían de los recursos necesarios y confiaban firmemente en su potencial interno para crear y sorprender a sus competidores con nuevos productos. Evidentemente, este modelo de innovación no parece el más adecuado para las pymes, y menos si hablamos de microempresas donde los recursos humanos y materiales son muy limitados.

 

En este caso, quizá podemos sacar provecho de tres actores fundamentales dentro del mundo empresarial: los proveedores, los clientes y el Gobierno o las entidades públicas. Estaríamos hablando de innovación abierta, en donde las fronteras de nuestra I+D interna se hacen permeables a los inputs de estos actores. Seguro que entre la cartera de proveedores de nuestra pyme encontramos multinacionales y empresas grandes que estarán muy interesadas en colaborar con nosotros ya que, indirectamente, si nosotros vendemos ellas venden. Es decir, los proveedores multinacionales son demasiado grandes para llegar a segmentos de mercado muy pequeños y especializados; de eso nos ocupamos nosotros como pyme. Esta relación de mutuo beneficio hace especialmente favorable la posibilidad de colaboración con nuestros proveedores, los cuales seguramente nos pueden ayudar en el desarrollo y mejora de nuestros productos, trasladando de esta manera parte de los gastos en I+D+i de la pyme hacia el proveedor.

 

Innovación abierta significa aprovechar los talentos, las tecnologías, las ideas procedentes de fuentes externas e integrarlo todo dentro del proceso innovador de la empresa. ¿Una empresa debe basar su innovación exclusivamente en los resultados obtenidos dentro de su departamento de I+D? ¿Son nuestras ideas, nuestro talento y nuestros proyectos de innovación de los mejores del mundo? No podemos olvidar que vivimos en la sociedad del conocimiento. La mayoría de empresas investigan en menor o mayor medida. También lo hacen miles de universidades en todo el mundo. Hay cientos de expertos sobre una determinada temática. Así pues, no podemos pasar por alto las fuentes de innovación externas; si lo hacemos, estaremos perdiendo ventaja competitiva frente a otras empresas.

 

Este concepto que acabamos de comentar nació en 2003 de la mano de Henry Chesbrough bajo el nombre de open innovation. La verdad es que muchos de los aspectos englobados bajo este término se han puesto en práctica en muchas empresas desde siempre, pero fue este autor quien agrupó todas estas ideas de forma coherente y lógica dando forma a un nuevo modelo de gestión de negocio y de I+D+i. A las empresas que estén considerando la implementación de estrategias de innovación abierta podríamos darles siete recomendaciones.

 

Primera. Identificar competidores, clientes y proveedores a lo largo de toda la cadena de creación de valor.

 

Segunda. Identificar qué empresas o expertos aportarían un saber hacer (know how) relevante para nuestra organización y evaluar las posibilidades de colaboración. ¿Cómo? Asistiendo a presentaciones de empresas de nueva creación candidatas a crear sinergias con nuestro sector, visitando los parques tecnológicos donde pueda haber empresas con este perfil...

 

Tercera. Pensar no sólo en qué beneficio sacará nuestra empresa de una posible colaboración, sino también qué es lo que nosotros ofrecemos al posible partner. Es importante ponerse en la piel del colaborador y saber qué necesita y cómo podemos satisfacer esa necesidad.

 

Cuarta. Tener claro cuáles son los principales agentes externos que nos pueden ayudar a conseguir nuestros sueños.

 

Quinta. Realizar una mapa con los actores más relevantes en la tecnología de nuestro negocio, situarnos en el mapa y ver cómo podemos establecer relaciones con los mejores del sector.

 

Sexta. Invitar a los tres mejores expertos del sector y sentarse alrededor de una mesa (quizás en una comida o cena relajada en un buen restaurante) y hacer que fluyan las ideas, críticas y sugerencias sobre nuestros productos.

 

Y séptima. Estar abiertos a emprender proyectos de investigación de forma conjunta con otras empresas nacionales, europeas o de cualquier parte del mundo. Es importante remarcar que actualmente las subvenciones a la I+D+i se conceden de manera prioritaria a proyectos de colaboración entre empresas de diferentes países.

 

No hay fórmulas magistrales para innovar. Los caminos para la innovación abierta pueden ser diversos y las estrategias infinitas; hay que ser flexible y ver en el mundo que nos rodea no sólo los peligros o las amenazas sino también las oportunidades. Sólo las debemos saber encontrar y aprovecharlas.

 

En tiempos de crisis las pymes deben apostar por la innovación, por la internacionalización, por el (re)diseño de productos y procesos. Nos movemos en un entorno global y muy competitivo, y más que nunca debemos hacer nuestra la frase "innovar o desaparecer".

 

Las pymes innovadoras no sólo son viables sino que son y seguirán siendo un elemento fundamental de nuestro tejido industrial. Así lo demuestra el hecho de que muchos profesionales con formación científico-técnica nos dediquemos a tareas de innovación y ejerzamos esta actividad precisamente dentro empresas consideradas micro, pequeñas o medianas.
 

 

gestión de la información;  gestión del conocimiento; 
Comparte
??? addThis.titol.compartir ???