Número 26 (octubre de 2013)
Repensando el rol de las comunidades
Antoni Roig

El término comunidad se ve estrechamente ligado a los debates sobre la dimensión de acción colectiva, creatividad y participación en las redes sociales, a la vez que se encuentra en estado de continua reinvención. No es de extrañar, por lo tanto que las comunidades tengan una presencia notable tanto en la oferta docente como en la actividad de investigación de nuestros Estudios.

Los días 5 y 6 de septiembre pasados, la profesora Sandra Sanz (también autora asidua en COMeIN) y yo mismo tuvimos la oportunidad de participar en Leeds (Gran Bretaña) en el encuentro anual de la red de investigación británica Communities and Culture (CCN+), que tiene como objetivo debatir aspectos clave alrededor del rol de las comunidades en el siglo XXI (un rol altamente mediado por las tecnologías) a la vez que estimular proyectos de investigación. Los proyectos vinculados a la red aplican una filosofía de investigación-acción, es decir, se desarrollan con un firme compromiso con las comunidades estudiadas a menudo a través de la integración de los investigadores en iniciativas conjuntas y con formas de difusión de los resultados contando con  la participación activa de las propias comunidades. A pesar de que el alcance actual de esta red es el Reino Unido, la CCN+ tiene una voluntad clara de reflexión interdisciplinar y a la vez de internacionalización, como muestra también la presencia dentro de su comité asesor de otra profesora de la UOC, Elisenda Ardèvol.


Para poder tener una primera idea de los objetivos de la red CCN+, liderada por la profesora Helen Thornham (University of Leeds), puede ser de utilidad señalar que, a grandes rasgos, sus principales ejes de interés son la reflexión sobre lo que entendemos por comunidad en el siglo XXI; la creación de vínculos y lazos de compromiso en las comunidades; la relación entre nociones de comunidad y las Tecnologias de la Información y la  Comunicación; la relación entre comunidades, sociedad y acción política, y los vínculos entre el conocimiento, las comunidades y la noción de expertise. Consciente de las inevitables limitaciones fruto de resumir en tan poco espacio el gran flujo de ideas surgidas durante las dos jornadas, intentaré en este artículo identificar y relacionar algunos de los principales temas tratados.


Un punto en común de muchas de las intervenciones ha sido la necesidad de contextualizar el rol de la tecnología, atendiendo al uso “situado” que  llevan a cabo diferentes comunidades con diferentes realidades.  No se puede así menospreciar la atención al uso específico que se hace de las tecnologías, ni pasar por alto aquellos factores de cohesión de las comunidades que resultan independientes de la tecnología; asimismo, el sentimiento de proximidad, que puede obedecer tanto a factores geográficos y sociodemográficos como de identificación de objetivos comunes (caso del proyecto sobre comunidades locales y vida cotidiana presentado por Claire Wallace). Del mismo modo, se tiene que atender tanto a las circunstancias que favorecen la implicación en comunidades mediadas tecnológicamente como las que pueden provocar reticencias o abiertamente rechazo (analizado en el proyecto sobre comunidades online de gente mayor presentado por Dave Harley).


Un error tradicional en el estudio de las comunidades es considerarlas formadas por colectivos homogéneos, o con necesidades automáticamente trasladables a otros realidades aparentemente similares. Esto nos exige observar y considerar las diferencias sociales en el seno de una comunidad o atender a las necesidades y características específicas de una cultura de comunidad. Esta ha sido, por ejemplo, la aproximación del proyecto Studio 12 (presentado por Edgar Gómez), donde se ponían herramientas de producción de vídeo, formación y acreditación de experiencia en manos de colectivos desfavorecidos para facilitarles la autoproducción de contenidos. La clave para el éxito del proyecto fue entender las dinámicas e intereses propios de una cultura de pantalla determinada y ofrecer opciones para “llegar a ser”, sin apriorismos, lo cual se llevó a la práctica a través de un trabajo etnográfico de observación participante sobre el terreno.


Otro tema recurrente hace referencia a los discursos sobre la austeridad, la supuesta  inevitabilidad de la racionalización de recursos, de necesidad de adaptación o los llamamientos a la sostenibilidad, que ejercen presión sobre las organizaciones públicas para  abrazar soluciones tecnológicas en esta línea. Tal y como se expone en la presentación del proyecto “Compromiso público y culturas de expertise” (a cargo de Helen Thornham), esto conlleva vaciar de sentido la palabra comunidad. A pesar de las lógicas diferencias culturales, se trata de una cuestión particularmente de actualidad en nuestro entorno inmediato.


Finalmente, la noción de expertise aparece estrechamente vinculada a muchos de los proyectos de la red, por lo que uno de los momentos clave del encuentro fue la presentación del informe global sobre las relaciones entre conocimiento y expertise, a cargo de Caroline Basset. Según el equipo redactor del informe, los discursos institucionales sobre “expertise” se suelen centrar o bien en la seguridad (y consecuentemente en el riesgo) o bien en la capacitación para  llegar a ser mejores consumidores.  Así, consideran muy importante entender el expertise como una construcción social que, a pesar que  se tienda a identificar como capacidad de uso (de forma similar al conocido término de literacy o capacitación), puede apuntar hacia otros usos más exigentes, orientados a la producción más que al consumo. Por este motivo, una de las principales conclusiones del informe es la necesidad de contrastar críticamente el concepto de digital literacy con el de digital expertise.


Paralelamente, otros proyectos profundizaban en esta interacción entre conocimiento y expertise, como es el caso del proyecto “Storystorm”, presentado por Daisy Abbot y Helen Graham y que aplica esta aproximación más exigente y productiva del concepto de expertise a acciones sociales creativas basadas en técnicas de storytelling. O “Susnet”, plataforma de intercambio y colaboración sobre iniciativas de producción, arte y activismo vinculadas al feminismo.


Además de los proyectos presentados, el encuentro se benefició también de algunas intervenciones de ponentes invitados, como el profesor Eric Meyer (del Oxford Internet Institute), que llevó a cabo en su ponencia una aproximación crítica a la moda de la investigación basada en los grandes cantidades de datos (big data), entendidos como datos de escala y amplitud sin precedentes en relación a un determinado fenómeno. Un tema apasionante que cerró unas jornadas apasionantes, y que posiblemente merecerá otro artículo en COMeIN.

 

La asistencia a estas Jornadas ha sido posible gracias a la ayuda de la Secretaría de Universidades e Investigación y el Departamento de Economía y Conocimiento de la Generalitat de Cataluña. 


Para saber más:


http://www.communitiesandculture.org/


http://www.communitiesandculture.org/projects/everyday-life-and-cultural-communities/


http://www.communitiesandculture.org/projects/example-project-1/


http://www.leeds.gov.uk/leisure/pages/studio-12.aspx


http://www.communitiesandculture.org/projects/example-project-2/


http://www.communitiesandculture.org/projects/digital-data-analysis/


http://www.communitiesandculture.org/networks/sustaining-networked-knowledge/

 

Banda sonora:


The Who: Live at Leeds (grabado a principios de los setenta en el Campus de la Universidad, a menos de cincuenta metros de la sede del encuentro del CCN+)

 

cultura digital;  investigación; 
Comparte
??? addThis.titol.compartir ???