Número 28 (diciembre de 2013)
El valor del independiente
Xavier Rubí Puga

El cine en España vive una crisis estructural agudizada en 2013. Las causas, múltiples y diversas, exigen estrategias y cambios de mentalidad a la industria. En un momento así, el rol de la distribución independiente es clave para dinamizar el sector del cine. Una industria cinematográfica sin empresas independientes pierde en riqueza, interés y capacidad de adaptación.

La actual situación del negocio cinematográfico en España no es nada alentadora, principalmente por un descenso sostenido de la asistencia en salas (el cine en España ha perdido casi la mitad de sus espectadores en diez años). A falta de datos definitivos, 2013 apunta como el peor año de la taquilla española en el último cuarto de siglo. La eterna crisis económica y el elevado precio de las entradas, junto con el aumento del IVA en septiembre de 2012 y una piratería sin control, componen un cóctel letal para el cine en salas. Esta situación ha suscitado una guerra de precios en el sector de la exhibición que está lejos de convertirse en una solución real.

 

Lo que es indudable es que los hábitos de consumo han cambiado en poco tiempo y es evidente que la industria no ha reaccionado hasta el momento para adaptarse con garantías. Las seis filiales de los grandes estudios de Hollywood, conocidas como majors (Warner, Universal, Fox, Disney, Sony y Paramount), aún con el reciente precedente del sector de la música, siguen aferradas a las ventanas tradicionales. La irrupción de los contenidos digitales así como de las redes sociales ha revolucionado un negocio encorsetado que ahora siente la necesidad de empezar a descubrir nuevos caminos ante el descenso de ingresos. Un paradigma donde la distribución independiente cobra fuerza como impulsor de la industria. ¿Por qué? Por su compromiso con el contenido. Es cierto que los independientes no crean las normas, pero al menos son capaces de romperlas.

 

La misión del distribuidor es la de garantizar que los contenidos sean explotados y accesibles de la manera más efectiva posible en un territorio específico. Con cada compra, el distribuidor independiente hace una apuesta que implica un riesgo. Acertar en esta apuesta es un camino cada vez más complejo en España, ya que los obstáculos se multiplican. No existe una fórmula mágica para asegurar un buen resultado. Si la hubiera, como dice un alto ejecutivo de una televisión de ámbito nacional, éste sería hace tiempo un negocio gestionado por los bancos. El know how del buen distribuidor independiente es el de saber elegir en todos los procesos: la compra, el momento, la dimensión, la promoción; en definitiva, en la elección de su producto y en el mejor recorrido para su contenido, teniendo en cuenta multitud de variables que pueden derivar en el éxito o fracaso del mismo. Y éste es el terreno donde las empresas independientes, a diferencia de las majors, son más ágiles y flexibles, el terreno donde una iniciativa independiente puede marcar la diferencia al no verse condicionada por decisiones ajenas marcadas desde otros países en una estrategia que englobe varios territorios.

 

Multitud de autores europeos como Michael Haneke, Lars von Trier o François Ozon, y españoles como Isabel Coixet o el propio Pedro Almodóvar han crecido en nuestro país gracias a la labor del distribuidor independiente, cuyo compromiso con el contenido lo convierte en auténtico editor, lejos de ser un mero intermediario. Actualmente, la práctica totalidad del cine europeo llega a nuestras pantallas gracias a las distribuidoras independientes.

 

Ya no es correcto el asociar la distribución independiente directamente con el producto de autor más radical. Existen empresas independientes en España con una clara vocación comercial. Porque los indies son también capaces de generar éxitos de taquilla: Intocable (A Contracorriente Films, más de 2,5 millones de espectadores en 2012), The artist (Alta Films, 800.000 espectadores en 2011-12), La dama de hierro (Wanda Films, 675.000 espectadores en 2012) o fenómenos como el del documental Searching for Sugar Man (Avalon, 125.000 espectadores en 2013) son algunos ejemplos. En este sentido, es una lástima que las películas con más potencial comercial del cine español apuesten por las majors para su distribución nacional. 

 

El cierre de Alta Films en mayo de 2013 supuso un duro golpe para la industria cinematográfica independiente española. Alta Films era la distribuidora de cine de autor de referencia en España y durante 40 años se dedicó a estrenar las películas de los directores que despuntaban en los festivales más importantes del mundo. Imposible sustituirla pero su labor está siendo asumida por nuevas empresas que nacen en un escenario complejo, empresas jóvenes con mentalidades abiertas y estructuras reducidas, creadas por profesionales bien formados. Su continuidad es todo un reto pero tan necesaria como esencial.

 

La labor de programas docentes como la segunda edición del posgrado en Distribución Audiovisual: VoD y nuevos modelos de negocio (UOC-filmin), en el que colaboro, es muy importante para ayudar a formar a nuevas generaciones o a reciclar a profesionales ávidos de aprender en esta nueva realidad del sector. Conocer y entender los problemas que afectan a la industria, estar sensibilizados con las causas y tener la capacidad para adaptarse a los cambios del futuro son requisitos indispensables hoy en día. Porque estamos en un momento fascinante de redefinición del negocio en el que todos los players deberán aportar soluciones en un mercado donde el espectador demanda nuevas opciones.


 
Según datos del Observatorio Europeo Audiovisual, la cuota de las empresas de distribución independiente en España fue del 18% en 2012. Este porcentaje es claramente inferior al de otros territorios europeos como Francia (50%), Italia (41%) o Alemania (30%). Nuestra supervivencia como sector cultural pasa por defender un mercado donde las majors convivan con las empresas independientes. Porque la defensa de la independencia en la distribución nos enriquece culturalmente como país.

 

Para saber más:

 

Visita el blog del posgrado en Distribución Audiovisual: VoD y nuevos modelos de negocio (UOC-filmin).

 

cinema;  políticas comunicativas; 
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