Número 32 (abril de 2014)
El porqué del 'optidismo'
Sandra Vilajoana Alejandre
Optimismo y periodismo. En un contexto de crisis, ¿te sorprende la asociación de estos conceptos? Los periodistas Marta Franco y Miquel Pellicer son optimistas y afrontan la crisis de los medios de comunicación como una oportunidad. Su objetivo: demostrar que en la era digital un nuevo periodismo no solo es posible, es necesario y alentador. 
 
Ya lo decía Winston Churchill: un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad. Según los datos del último Informe Anual de la Profesión Periodística 2013, elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid, entre los años 2008 y 2013 en España se perdieron 11.151 empleos en el sector periodístico, 284 medios cesaron su actividad y, en consecuencia, la tasa de desempleo registrada aumentó un 132%. No obstante, ante este escenario de precariedad laboral, en los últimos cinco años 297 periodistas vieron una oportunidad en la calamidad y pusieron en marcha sus propios medios de comunicación. 
  
Muchos son los factores que han desencadenado la crisis en la que se encuentra el sector de los medios de comunicación. Entre ellos destacan, en primer lugar, el drástico descenso de la inversión publicitaria, su principal vía de financiación, especialmente en los medios convencionales como, por ejemplo, los diarios, cuya inversión publicitaria se cifraba en 1.500 millones de euros en 2008 y ha  decrecido progresivamente hasta los 660 millones de euros en 2013, según los datos del Estudio Infoadex de la inversión publicitaria en España 2014. En segundo lugar, los avances tecnológicos han facilitado una sobreproducción de información accesible al público de manera gratuita y con un alcance global. Y, por último, la pérdida de credibilidad de la profesión derivada, entre otros, de la cuestionada independencia de los medios, la banalización de ciertos contenidos y el intrusismo que han alejado a algunos medios del valor esencial del periodismo: la conformación de una opinión pública libre y plural.
 
Pero el periodismo ha sido, es y será ‒quizás ahora más que nunca‒ una actividad tan necesaria como apasionante. ¡El mejor oficio del mundo!, en esas palabras de Gabo que hoy resuenan ya eternas. En la dureza de la crisis que azota actualmente al periodismo debemos vislumbrar una oportunidad para pararnos, observar, analizar y reflexionar sobre los errores y los nuevos retos de la profesión. Y a este debate se ha unido recientemente una nueva aportación, la obra Optimismo para periodistas: claves para entender los nuevos medios de comunicación en la era digital, escrita por los periodistas Marta Franco y Miquel Pellicer
 
Si algo define esta obra, además del optimismo, ¡claro!, es la coherencia. Coherencia entre el perfil, eminentemente profesional, de sus autores y el tono cercano y práctico de un libro que pretende facilitar al lector un sinfín de herramientas para acercar la profesión periodística a las nuevas exigencias de la era digital. Coherencia, también, entre el contenido y el título de la obra, pues a partir de la reflexión sobre los factores desencadenantes de la crisis los autores identifican los retos y las oportunidades del nuevo periodista y de los nuevos medios que demanda la sociedad digital. 
 
El nuevo escenario de globalización mediática exige, según Franco y Pellicer, un periodismo glocal (en el que lo universal y lo local se integren de manera complementaria), abierto, de nicho, innovador y participativo. La convergencia digital exige, a su vez, un cambio en el proceso de producción periodística que, según los autores, debe regirse por tres pautas de trabajo: la actualización de contenido las 24 horas al día; la redacción en vivo, multimedia y multiplataforma, y por último la conexión abierta social  y participativa para el público. Y para adaptarse a estas nuevas exigencias y rutinas, el perfil del periodista también debe evolucionar. La esencia periodística es y será siempre la misma, pero los instrumentos y las competencias del periodista requieren una actualización. 
 
Sin perder de vista que la tecnología es un medio, no un fin, los autores apuntan  que el periodismo online necesita periodistas versátiles y transversales con competencias multidisciplinares que interconecten con unos contenidos y una tecnología más especializada. Periodistas que, a su vez y en coherencia con el nuevo entorno, creen y cultiven su propia identidad digital asentada en valores como la profesionalidad, independencia y rigurosidad. Entre los nuevos perfiles profesionales, Franco y Pellicer destacan el estratega de redes sociales, el especialista en narrativas digitales, el periodista multimedia o el periodista de datos. 
 
En el proceso de redefinición de los medios de comunicación, éstos deben tender a hibridarse con los medios sociales. La nueva audiencia y, sobre todo, cuidar la relación con ella es clave para que un medio evolucione de manera exitosa. Los autores afirman que el periodismo ciudadano deja paso al cooperiodismo: el poder ya no está tanto en la información sino en cómo la compartimos. Pero, ¿cómo conseguir contenidos periodísticos de calidad susceptibles de ser viralizados por los usuarios? Los autores dedican el capítulo más extenso de su obra a detallar cómo elaborar contenido para los nuevos formatos, desde la narrativa multimedia, a las técnicas de optimización, pasando por las claves de la narrativa transmedia y las disciplinas del periodismo de servicios, investigación y datos, llamadas a jugar un papel cada vez más relevante en los nuevos medios de comunicación.
 
Y, por último, extrema coherencia, también, en relación con la multitud de fuentes de información y prácticas herramientas, accesibles mayoritariamente a través del Internet, que en cada apartado de la obra invitan al lector a seguir ampliando sus conocimientos y, ¿por qué no?, también alientan al periodismo emprendedor. El contexto es sombrío, sí, pero no debemos olvidar que nunca antes un periodista había tenido tantos medios a su alcance para, con pocos recursos económicos, construir su propia marca, reinventarse, elaborar y difundir contenidos de calidad con un alcance global. Veamos, pues, la oportunidad en la calamidad. En ello reside la fuerza del optidismo en la nueva era del periodismo digital.
 
 
medios sociales;  periodismo; 
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