Número 63 (febrero de 2017)
Hacia una nueva (auto)regulación audiovisual
Sandra Vilajoana Alejandre

En 2016, la esperada propuesta de modificación de la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual puso en valor el papel clave de la autorregulación. En el contexto actual y en un sector como el audiovisual, en constante evolución tecnológica, el reconocimiento y fomento de sistemas de autorregulación o corregulación pueden resultar más esenciales que nunca para garantizar el cumplimiento de la nueva regulación.

Consciente de la acelerada transformación y avance del mercado, el consumo y la tecnología audiovisual, la Comisión Europea propuso, en 2015 y en el marco de su estrategia para el mercado único digital, la modificación de la actual Directiva 2010/13/UE de Servicios de Comunicación Audiovisual (DSCA). La creciente convergencia entre la televisión y los servicios distribuidos a través de Internet han modificado los hábitos de consumo audiovisual. Los servicios tradicionales de radiodifusión televisiva conviven hoy con otro tipo de operadores como los proveedores de vídeos a petición –como Netflix o MUBI– y las plataformas de intercambio de vídeos –como Youtube o Dailymotion–. Este nuevo escenario requiere actualizar y homogeneizar la normativa con el fin de crear un entorno más equitativo para todos los agentes y garantizar la protección del consumidor.
 
Tras un exhaustivo proceso de revisión de la actual legislación audiovisual, que incluyó la elaboración de exhaustivos informes y una consulta pública, la Comisión hizo públicas unas conclusiones que, a grandes trazos, se sintetizan en las siguientes medidas a contemplar en la nueva Directiva: la necesidad de que las plataformas responsables de intercambio de vídeos protejan a los menores de contenidos nocivos y a los ciudadanos en general de la incitación al odio; incrementar la independencia y las funciones de las autoridades estatales de regulación audiovisual; incrementar el fomento de la creatividad europea por parte, también, de los nuevos operadores y, por último, flexibilizar los límites del patrocinio, el emplazamiento de producto y de la programación de anuncios publicitarios, en tanto que el consumidor tiene hoy más medios para evitarlos y los operadores son conscientes de los riesgos y consecuencias de la saturación. 
 
La actualización de la regulación de la publicidad audiovisual es, por tanto, una de las medidas contempladas en la propuesta de Directiva por la que se modifica la DSCA actual a la vista de la evolución de las realidades del mercado. Y, para garantizar la efectiva aplicación de las nuevas medidas, resulta relevante destacar la recomendación explícita de la creación de sistemas de autorregulación o corregulación, en particular en lo que se refiere a la protección de los menores, la lucha contra la incitación al odio y las comunicaciones comerciales. 
 
Como afirmó Lorena Boix Alonso, Head of Unit, Converging media and content de la DG CONNECT de la Comisión Europea en la Jornada ‘Presente y futuro de la regulación y autorregulación de la publicidad’ organizada por Autocontrol, la voluntad del legislador es, ahora más que nunca, simplificar y regular solo lo estrictamente necesario. Los principios básicos deben ser comunes, pero un sector en el que la evolución tecnológica va tan deprisa requiere mecanismos de autorregulación, creados de la mano de la propia industria y sujetos a efectivos mecanismos de control, entre los que destaca el modelo híbrido de la corregulación. La propuesta de Directiva incorpora, entre sus novedades, la previsión de desarrollo de códigos de conducta europeos, de la Unión, que deberán ser presentados a la Comisión.    
 
Con el objetivo de analizar la efectividad de estos sistemas, la Comisión Europea encargó un estudio previo sobre la autorregulación y la corregulación en el contexto de la implementación de la DSCA. Su principal conclusión es que, en general, la autorregulación y la corregulación deben considerarse una estrategia dinámica y flexible para regular ámbitos como el audiovisual, en constante evolución. Entre los dos ejemplos de mejores prácticas seleccionadas en relación con el criterio de efectividad destaca el Código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia, una iniciativa puesta en marcha en 2005 por los principales operadores televisivos que emiten en abierto en España orientada a la protección de los menores ante contenidos potencialmente inadecuados. Además, el Código cuenta con la participación tanto de la autoridad audiovisual española como de diferentes organizaciones sociales que integran, junto con los operadores, su comisión de seguimiento.
 
En esta misma línea, Autocontrol ha renovado recientemente su acuerdo con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) –la actual autoridad de control audiovisual estatal– para la corregulación de la publicidad audiovisual. En virtud de este acuerdo, cuya versión original se firmó en 2003, la CNMC reconoce la utilidad de la autorregulación de la publicidad televisiva en cuanto mecanismo complementario de los procedimientos administrativos y judiciales. Además, el acuerdo pone en valor el sistema de consulta previa gestionado por Autocontrol y establece la creación de una comisión mixta de seguimiento que mensualmente se reúne para velar por el correcto cumplimiento del acuerdo y resolver posibles conflictos o discrepancias. 
 
La mencionada propuesta de Directiva por la que se pretende modificar la actual DSCA se encuentra, al tiempo de cerrar este artículo, en proceso de revisión por parte del Parlamento Europeo. El proceso legislativo se prevé largo, aunque el objetivo es aprobar el texto definitivo a finales de año. El debate sigue abierto, pero todos los indicios apuntan a que los sistemas de autorregulación y corregulación tendrán un papel clave en aplicación efectiva de la nueva legislación. 
 
régimen jurídico de la comunicación;  televisión;  publicidad; 
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