Número 72 (diciembre de 2017)
Cine, ciencia y futuro
Jordi Sánchez-Navarro

A lo largo de todo el mes de noviembre, la sala Phenomena, la UOC y Biocat han llevado a cabo el ciclo de proyecciones y debates científicos «Cine, ciencia y futuro», una actividad destinada a, por un lado, sacar la ciencia de las universidades y los centros de investigación y llevarla a espacios en los que no suele entrar de manera explícita, y, por otro lado, a reivindicar el cine como vehículo para el pensamiento y el debate.

Como las mejores y más felices ideas, el ciclo «Cine, ciencia y futuro» nace de la colaboración. Como parte de su estrategia para acercar la ciencia a la ciudadanía, el Vicerrectorado de Globalización y Cooperación de la UOC impulsó la colaboración de nuestra universidad con Biocat —una institución cuya misión es dinamizar el ecosistema de las ciencias de la vida y de la salud en Cataluña— y Phenomena, la sala de Barcelona que más ha hecho en los últimos años por recuperar cierta idea del cine como experiencia. 
 
Todos juntos diseñamos una propuesta de ciclo con tres objetivos claros: transmitir conocimiento sobre los temas fundamentales y el estado actual de las disciplinas científicas que afrontan grandes retos de futuro, fomentar el análisis y la conversación sobre ciencia entre el público, y disfrutar de la obra de cineastas visionarios capaces de activar los resortes del pensamiento crítico y especulativo en sus espectadores. El concepto esencial del ciclo era sencillo: unir en una sesión la proyección de una película y un debate sobre un tema científico. Nada nuevo. Lo que sí nos pareció novedoso era ir más allá de la clásica actividad moderada por un divulgador científico, para poner en contacto en cada una de las sesiones a un científico de máximo nivel internacional con un académico, teórico o crítico de cine de referencia y debatir al mismo tiempo sobre la ciencia expuesta en la película y sobre cómo el cine puede poner en escena o transformar en imágenes el pensamiento científico
 
La primera sesión del ciclo consistió en el pase de Los niños del Brasil (The Boys from Brazil, Franklin J. Schaffner, 1978) seguido de un coloquio con la investigadora biomédica experta en terapia génica y cáncer Cristina Fillat y el escritor y crítico de cine y televisión Pep Prieto. La película de Schaffner, ya un clásico del thriller de conspiraciones, especula sobre el tema de la clonación humana. En la conversación con Cristina Fillat se habló de la relevancia actual de las técnicas de clonación —para conseguir, por ejemplo, xenotrasplantes (trasplantes de órganos entre especies distintas)— o de la revolucionaria técnica CRISPR de edición del genoma. Finalmente, el protagonismo en la película del infame doctor nazi Josef Mengele dio pie a debatir sobre los límites y condicionantes de la práctica científica y médica relacionada con la genética.
 
En la segunda sesión pudimos disfrutar de la proyección de Coma (Michael Crichton, 1978) y de la conversación entre Ferran Masanés Torán, especialista en medicina interna en el Hospital Clínic de Barcelona, miembro del Comité de Ética Asistencial del Hospital Clínic y miembro de la Comisión de Deontología del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, y la crítica y profesora Violeta Kovacsics. Varios temas de interés emergieron en el debate sobre el thriller hospitalario de Crichton: desde el protagonismo femenino hasta las bases éticas de la práctica médica, los mecanismos de la profesión para evitar actuaciones contrarias a la buena praxis y la cosificación y comercialización del cuerpo humano.
 
La extraña y fascinante mezcla de ciencia ficción y terror de Engendro mecánico (Demon Seed, Donald Cammell, 1977) dio paso a una conversación muy estimulante con el director del Sitges – Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya, Ángel Sala, y Ricard Solé, investigador ICREA que dirige el laboratorio de sistemas complejos de la UPF donde estudia la evolución de la complejidad en sistemas naturales y artificiales empleando modelos matemáticos, ingeniería genética o modelos de vida artificial. La conversación con Solé y Sala nos dio momentos de reflexión muy estimulantes sobre la emergencia en sistemas naturales y artificiales, sobre el rol de la competición y la cooperación en la evolución y sobre el futuro de las relaciones entre humanos y robots, todo ello ilustrado con decenas de referencias cinematográficas y a la luz de la apasionante y desconcertante vida y obra de Donald Cammell.
 
La crítica de cine Desirée de Fez y el catedrático de ingeniería química de la UAB Francesc Gòdia protagonizaron una brillante charla tras la proyección del clásico de la ciencia ficción hippy y ecologista Naves misteriosas (Silent Running, Douglas Trumbull, 1972). El profesor Gòdia ilustró a los asistentes al debate sobre las posibilidades de creación de ecosistemas autosostenibles para proveer de sustento a los astronautas en viajes interplanetarios, dando detalles sobre su participación en el proyecto MELiSSA de la Agencia Espacial Europea. Su explicación de la planta piloto del proyecto, en la que partiendo de cianobacterias se genera un ecosistema que da soporte vital a ratas «astronautas», despertó el sentido de la maravilla entre el público asistente. 
  
El ciclo se cerró con el pase de Plan diabólico (Seconds, John Frankenheimer, 1966) y el debate entre el catedrático de Psicobiología y director del Instituto de Neurociencias en la UAB, Ignacio Morgado Bernal, y el guionista, ensayista y profesor de la UPF Ivan Pintor Iranzo. Tomando como punto de partida el trabajo del cineasta John Frankenheimer en la puesta en escena de la paranoia, los contertulios hablaron sobre el cerebro, las emociones, la memoria y el yo, tanto desde la perspectiva de la ciencia como desde la manera en la que el cine los ha tratado.
 
En todos los debates del ciclo el público asistente tuvo ocasión de participar y hacer preguntas a los ponentes, haciendo evidente la oportunidad y utilidad de la propuesta. Las cinco sesiones del ciclo «Cine, ciencia y futuro» han sido una verdadera celebración del conocimiento científico y una demostración de que la ciencia tiene cabida en todos los lugares de cultura y de que arte y ciencia pueden y deben trabajar juntas para expandir nuestro conocimiento del mundo. Dado que tuve el privilegio de moderar el ciclo y de disfrutar de la cercanía de los ponentes, creo que lo justo es agradecer a las personas que desde sus instituciones se movilizaron para hacer que estas sesiones fueran posibles: la vicerrectora de Globalización y Cooperación de la UOC, Pastora Martínez Samper, apasionada defensora de la comunicación científica y también apasionada cinéfila, la responsable de Investigación y Debate Científico de Biocat, Marta Soler, y Nacho Cerdá, responsable de la sala Phenomena de Barcelona.
 
cinema;  comunicación científica;  investigación;  eventos; 
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