Número 79 (julio de 2018)
La credibilidad, en el punto de mira
Silvia Martínez Martínez

En los últimos años, la crisis de credibilidad ha sido tema recurrente en muchas conversaciones. Entre otros factores, la corrupción y los intereses ocultos y partidistas, han dañado la imagen y la confianza que los ciudadanos depositan en algunas instituciones y en sus representantes. Los medios de comunicación no han estado al margen de esta pérdida de crédito. En su caso, los efectos de la inestabilidad económica, la presencia de fuentes alternativas, las presiones externas e incluso la proliferación de las fake news, son algunos de los motivos que los convierten en el blanco de la desconfianza.

Si partimos de la premisa de que la objetividad y la verdad única no existen, se comprende que el derecho a la información se fundamenta, tal y como se recoge en el artículo 20.1 de la Constitución, en el principio de veracidad. Desde el punto de vista jurídico, la doctrina asimila la veracidad al hecho de que el periodista haya actuado de forma diligente tanto a la hora de aproximarse a los hechos como de narrarlos. Aunque de la propia redacción de la noticia se pueden desprender algunas actitudes y actuaciones que muestran la profesionalidad del que cubre un acontecimiento (por ejemplo, citando una pluralidad de fuentes y ofreciendo datos contrastados), en la mayoría de los casos el ciudadano confía en que se haya procedido correctamente a la hora de elaborar la noticia y se le ofrezcan hechos ciertos. Por consiguiente, la credibilidad es uno de los valores más importantes para medios y profesionales de la información. No obstante, la percepción de esta cualidad fluctúa y se ve influenciada por distintos elementos.
 
Según el Digital NewsReport.es 2018, un 30 % de los internautas encuestados en el estudio considera que no puede confiar en las noticias, lo que implica un descenso de la credibilidad respecto de los datos registrados en los dos años previos. Resulta especialmente significativo que la encuesta confirme que son los jóvenes de entre 18 y 24 años los más escépticos. El Flash Eurobarometer 464 de febrero de 2018, que aborda la desinformación online, coincide con este estudio al apuntar que son los medios tradicionales los que mayor confianza despiertan frente a los medios digitales. En este sentido, en In Western Europe, public attitudes toward news media more divided by populist views than left-rigt ideology del Pew Research Center, además de indicar cómo esos factores señalados en el mismo título influyen en la credibilidad que se otorga a un medio, destacan que España, a diferencia de los otros 7 países analizados, es el único en el que no se registra una mayor confianza hacia el medio público, en este caso TVE. El 2018 Edelman Trust Barometer también apunta hacia un descenso de confianza en los medios y, de los 28 países analizados, indica que la mayoría, 22, se sitúa en valores de desconfianza hacia estos. Destaca, no obstante, que la confianza en la labor periodística se vería incrementada con respecto a lo registrado en 2012.
 
Desde la perspectiva profesional, la credibilidad también es uno de los temas que preocupa. El Informe Anual de la Profesión Periodística 2017, ofrecido por la Asociación de la Prensa de Madrid, dedica un apartado específico a analizar la situación de la credibilidad y pone en relación la confianza que los ciudadanos depositan en la información con la independencia que percibe el periodista y los sitúan en 2017 en el 5,5 y el 4,4 respectivamente sobre 10. La falta de independencia se sitúa como el tercer problema más importante para la profesión, por detrás de las malas condiciones laborales (lo que incluye el paro, precariedad e inapropiada retribución), una situación que a su vez impacta en la calidad de la labor que realizan. Según este mismo informe, cerca del 80 % de los periodistas encuestados reconoce haber recibido presiones viniendo la mayoría de estas por parte de los directivos y responsables del medio. Los encuestados, en su mayoría, perciben que la sociedad tiene una mala imagen del periodismo pero creen que la raíz no es tanto por el trabajo que los periodistas desarrollan sino por las conexiones que los medios tienen con otros intereses y poderes políticos o económicos. La encuesta realizada entre profesionales de la comunicación de 48 países europeos en el marco del European Communication Monitor 2018 pone en relación la difusión de las fake news con la situación de la credibilidad y señala que el principal reto en los próximos años es generar pero también conservar la confianza (según afirma el 39,5 % de los encuestados). El margen de mejora se hace evidente según lo apuntado en el informe Primera Plana, publicado por la Fundación Compromiso y Transparencia. En él, tras analizar la situación de veinte grupos de comunicación españoles, se señala que en su mayoría estas entidades no presentan cauces o protocolos específicos que les permitan «proteger su independencia y credibilidad». El informe presenta una relación de quince recomendaciones que incluyen desde aspectos relacionados con los accionistas, la composición y labor del consejo, los libros de estilo y códigos deontológicos propios, la presencia de la figura del ombudsman o defensor del lector y la creación de vías para presentar, de manera segura, denuncias contra aquellas prácticas que atenten contra estos valores. 
 
La credibilidad informativa se encuentra, por consiguiente, en el punto de mira del debate tanto profesional como social. Desde la academia podemos contribuir a afrontar el reto que esto supone no solo con investigación sino también con formación de calidad que dote a los periodistas de herramientas y recursos suficientes para poder afrontar las presiones, garantizar su independencia e informar con rigor y de manera convincente para que el público pueda confiar en las noticias que le presenten.
 
periodismo;  ética de la comunicación; 
Números anteriores
Comparte
??? addThis.titol.compartir ???