Número 4 (octubre de 2011)
VoD: ¿la esperanza del audiovisual europeo?
Judith Clares Gavilán

En relación directa al sector televisivo se calcula que los europeos destinan cerca de cuatro horas diarias a ver la televisión. Si a este dato añadimos el progresivo aumento de posibilidades que están ofreciendo los servicios de comunicación bajo demanda para diversificar la oferta audiovisual en el hogar, se nos presenta un nuevo escenario que ha sido considerado y empieza también a ser recogido por legisladores como nueva vía de impulso del sector.

 

Diferentes iniciativas se han adoptado ya a nivel Europeo para incentivar y regular el sector a través de estos nuevos medios y han empezado a ser transpuestas a los distintos Estados miembros.
 

En vista de la importancia creciente que ha ido suponiendo el contenido audiovisual en línea, la Comisión Europea creó un área destinada a preparar una política sobre este tipo de contenido al mismo tiempo que identificó los siguientes puntos clave:

 

• Una mayor oferta atractiva y de calidad de films en línea. Se hace necesario un mayor volumen de contenido audiovisual de calidad destinado a los servicios online a la vez que se hace patente la necesidad de contar con un streaming de calidad para garantizar un servicio competitivo.

 

• Servicios en línea accesibles para los consumidores. Es necesario que estén ofrecidos al público a un precio razonable y competitivo atendiendo a la ventana por la que se ofrecen.

 

• Protección adecuada en términos de copyright de los filmes a distribuir online. Consideraban necesaria una mayor y más cercana cooperación para luchar contra la piratería entre los sectores implicados: proveedores de servicios, productores y consumidores. En esta línea han ido surgiendo diferentes medidas legislativas como la Ley Hadopi en Francia o la llamada Ley Sinde en España. Ambas con claros detractores.

 

• Licencias multi-territoriales del contenido creativo online.

 

• Digital Rights Management (DRM). En 2005 se hacía patente la necesidad de que estas tecnologías facilitasen la interoperabilidad para poder ver un mismo contenido en diferentes soportes digitales. Veremos como con los años se han ido planteando alternativas a los servicios de DRM.

 

Haciendo un poco de historia, la motivación de la creación de esta nueva área específica dentro de las políticas del audiovisual surgió en 2005 durante el Festival de Cine de Cannes. Durante la celebración del Tercer día Europeo del festival (17 de mayo de 2005), centrado en torno al tema "Cine Europeo y Sociedad de la Información", se trataron temas relacionados con el cine en línea y el Video On Demand (VoD) y se adoptó la Declaración de Cannes 2005 (adoptada por la comisaria Viviane Reding y los diferentes ministros de Cultura de los Estados miembros).

 

Un año más tarde, estos primeros debates resultaron en la adopción de la Carta Europea del Cine en Línea, que firmada por representantes de las principales industrias de contenido audiovisual, proveedores de Internet y operadores de telecomunicaciones, bajo la presidencia de Viviane Reding, supuso la piedra angular para la creación de una futura Política sobre contenido online para la Sociedad de la Información. El objetivo principal de la Carta del Cine en Línea, aprobada el 23 de mayo de 2006, en el marco también del Festival de Cine de Cannes, era impulsar el crecimiento y desarrollo del cine en línea en Europa ya que se consideró que tenía un gran potencial económico y cultural y que podía convertirse en una gran oportunidad para una mayor y mejor circulación de los filmes europeos.

 

En este sentido, se acabaron adoptando diferentes medidas de fomento para que el filme online tomara impulso. Un claro ejemplo, la edición del Programa MEDIA 2007, que han ido contando con partidas presupuestarias para el fomento del VoD y del DCD (Digital Cinema Distribution), y a través de las cuales se han visto beneficiados proyectos como el español Filmin o el francés UniversCiné.

 

Sea como sea, desde 2005 hasta ahora hemos visto como el sector del VoD no ha parado de evolucionar ganándose un lugar en el mercado de la distribución audiovisual. Ahora bien, los datos de volumen de negocio de las principales iniciativas europeas todavía son un interrogante. A pesar del impulso a través del Programa MEDIA de líneas de ayuda a los principales proyectos europeos en el ámbito del VoD, la estructura de este mercado aún parece débil. Sin embargo, contamos con proyectos muy interesantes y que se proponen estar presentes en todo el territorio europeo, como la plataforma EuroVod, que agrupa a diferentes proyectos de VoD europeos, con un catálogo cada vez más atractivo de filmes europeos de calidad, conviviendo con un mercado cada vez más diversificado y que empieza a contar con proyectos de carácter internacional como las plataformas de iTunes o la recientemente anunciada llegada de Netflix a España.

 

Iniciativas que hacen pensar en la no tardía consolidación de este nuevo mercado en territorio europeo, y más cerca de nosotros, en territorio español, a pesar de los recelos y de la desazón acérrima que aquí ha despertado la piratería. Faltará ver si estas iniciativas de carácter internacional, ayudarán a impulsar un sector del VoD europeo especializado en contenido propio y de calidad o si por el contrario sólo ayudarán a consolidar el dominio del producto mayoritario también en las plataformas digitales.

 

cinema;  políticas comunicativas;  televisión; 
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