Número 15 (octubre de 2012)

ORCID: me llamo 0000-0003-1609-2088 y soy investigador

Alexandre López-Borrull

Como documentalistas e investigadores, buscando en bases de datos documentales, es muy habitual encontrarse con silencio documental, no recuperar documentos que resolverían nuestra necesidad informativa, y ruido documental, demasiados documentos que no responden a nuestra necesidad. Personalmente, siempre me ha hecho más miedo el silencio que el ruido.

Como personas, pero también como campos para búsquedas, como puntos de acceso, somos fuente de silencio y ruido. No como crisis de identidad o pérdida de ego, sino como fuente de dolores de cabeza para buscadores.


En ciertas bases de datos como ISI, aún hoy me cuesta entender que los pocos artículos ISI que tengo no aparezcan bajo una misma búsqueda sencilla. En las redes sociales compito con algunos Àlex y Alexandre López, algún brasileño y otro mexicano. A veces uno se avanza en el Facebook, otro en Twitter y en LinkedIn. Complejo de gestionar. Y no digo nada de cuando hablamos de científicos chinos, cuando lo que cuesta es distinguir entre grafías, y cuál es el nombre o el apellido.


Por otro lado, los intentos de univocidad (una búsqueda, un resultado) pueden pasar por blindar una única forma de identificarse (cómo por ejemplo, la vía IraLIS) y a menudo por códigos que no pasan por las palabras, que en lenguaje natural, siempre dan problemas. Y no es el mismo buscar por curas, sacerdotes o clérigos, que por bancos de pescados o como entidades que dan rabia.


Así pues, y por lo tanto, la identificación numérica mediante un código artificial ha sido siempre una estrategia adecuada para identificar unívocamente personas o documentos.

 

En cuanto a los documentos, hay tres grandes ejemplos de identificadores, algunos previos al mundo digital y uno que nace como estrategia no sólo de localización sino también de preservación. Primero, el ISBN, identificador para publicaciones escritas monográficas, creado el 1966. Tiene sentido, cada pieza del código contiene información. Segundo, el ISSN, identificador creado en 1971 para publicaciones periódicas impresas o electrónicas. Esta última coletilla es importante dado que una revista puede tener dos, para el papel y para la versión en línea. Y tercero, el DOI, un identificador desarrollado en el año 2000 para documentos electrónicos. Creado para momentos en los que las URL eran mucho más dinámicas y cambiables. El código se liga a una URL que puede cambiar, pero el DOI permanece. Muy adecuado para los artículos científicos.


En cuanto a las personas, tengo un documento de identidad, temporalmente, del Estado Español. No todos los países, como es sabido, disponen de él. Es muy interesante repasar, en los enlaces del final, cuáles tienen y cuáles no y por qué motivos.

 

La lógica identificadora en un mundo global nos tenía que llevar a los identificadores para autores científicos. Uno de los intentos fue el Researcher ID, creado el 2008 por Thomson Reuters, que a pesar de ser propietario evidentemente el ser creador de ISI Web of Knowledge lo hacía muy importante. La ISO también trabaja con un International Standard Name Identifier.


Mientras tanto, se han puesto de acuerdo toda una serie de instituciones relevantes, básicamente las principales editoriales científicas (como, por ejemplo, Elsevier, Wiley, Springer, Thomson Reuters, Public Library of Science) y otros actores del proceso de difusión científica (como, por ejemplo, CrossRef, Refworks, Mendeley y la British Library, entre otros). El mundo universitario todavía tiene que acabar de confiar en la iniciativa y entrar. A pesar de que es temprano para saber qué éxito tendrá, y de los problemas y las dudas que todavía genera, es evidente que si las principales editoriales apuestan por él y lo piden a los autores, los autores lo incorporarán.

 

Sí, es feo, cuatro códigos, y difícil de recordar. Pero iniciativas con bastante consenso como esta seguramente son las que acabaran imponiéndose. Desde el 15 de octubre ya se puede conseguir tu propio ORCID.

 

Para saber más:


DOI
Identity Document
IraLIS
ISBN
ISSN
ORCID

 

 

Cita recomendada

LÓPEZ-BORRULL, Alexandre. ORCID: me llamo 0000-0003-1609-2088 y soy investigador. COMeIN [en línea], octubre 2012, núm. 15. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n15.1272

biblioteconomía;  documentación;  gestión de la información;  gestión del conocimiento; 
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