Número 15 (octubre de 2012)
Conversaciones (publicitarias) de ascensor
Sílvia Sivera

-¿Sube? -Sí, al quinto, gracias. -Empieza a hacer fresquito, ¿verdad? -Ya toca, estamos en octubre (SFX: tintineo de llaves que salen de un bolso). -Pues, sí. -Pues yo ya he llegado, hasta otra. -Adiós. Hay quien tiene fobia a los ascensores. Pero la mayoría detestamos las conversaciones de ascensor. Salvo que sean en ascensores como estos…

-¿Te has fijado en el efecto? Solo falta oír el chás metalizado de la catana afiladísima de Uma Thurman mientras se abren las puertas. -Ingenioso, lo que llegan a inventarse para promocionar una película. -Es que Tarantino es mucho Tarantino. -¿Viste  la primera Kill Bill?  -¡Por supuesto! -Uy, con la cháchara no hemos llamado. – ¿Ibas al quinto, verdad?

 


 
 

 

 

 

 

 

 

 

-No tienen vergüenza, ya no respetan nada. –-Ja, ja, ja... -¿De qué se ríe usted? ¡A mí no me hace gracia! -Señora, que es un anuncio. -¿Un anuncio? -Sí, de Durex, ya sabe, los preservativos. -¡Aún peor! -Lo hacen para que hablemos de la marca mientras estamos aquí. -Pues yo en cuanto salga pienso poner una queja. -Tranquila, que en unos días lo sacarán y todo volverá a estar como antes. -¿Ya hemos llegado al quinto? -Sí, señora. -Pues bajo aquí, ay, pero si lo llego a saber subo por las escaleras. 

 


 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Hola.-Hola, ¿otra vez vas a Administración? -Sí, hoy no paro, arriba y abajo... aunque debería ir por las escaleras con “esto” que han puesto. – “Esto” es de una margarina, ¿verdad? -Sí, diría que sí, pero no me hagas caso, que a mí, la publicidad... -A mí tampoco, pero el efecto es muy real. -Sí, me recuerda a aquella técnica que estudiábamos en Historia del Arte, ¿cómo se llamaba? – Sí, sé a lo que te refieres, pero tampoco me acuerdo… luego se lo pregunto a una compañera de la quinta planta, que seguro que lo sabe, y te lo digo a la hora del café .-De acuerdo, hasta luego, guapa.

 


 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Guapa, ayer pasé a buscarte para el café y me dijeron que habías salido. -Disculpa, tuve que ir al banco. -Disculpada, pero me debes aquello de… -¡Trampantojo! Aquel efecto del ascensor se llama trampantojo, y en francés, trompe-l’oeil. -Caramba, merci beaucoup, la compi es una enciclopedia. -Pues, sí, y de esto, ¿qué me dices? -Calla, que cada vez que venimos al centro comercial con el niño nos pasamos un buen rato mirando como sube y baja la galleta.-Y seguro que acabáis en el súper, ¿o no?


  


-¿Quepo? -Nos apretamos, pero dale al quinto, porfa. -Uf, qué calor, suerte que va rápido. -Sí, este ascensor va que vuela y, hoy, más que nunca. -¿Por...? -Mira al suelo. -Aaagggrrr... ¡¿qué han puesto?! -Una pasada, ¿eh? -A ver si vais bajando, que lo quiero ver bien. -Adiós /Nos vemos/Vaya bien... -¡Qué bueno, es de una escuela de paracaidismo! -¿Nos apuntamos? -Ni loco. -¿Seguro?

 


 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-¿A qué piso va? -Voy al quinto, pero me iría bien un buen viaje por los pisos altos, tengo las cervicales destrozadas. -Yo sufro de las lumbares, tendría que bajar al parking. -Ja, ja, ja. -¿Es nuevo este centro de masajes? -Lo inauguraron la semana pasada y si dices que has visto la publicidad del ascensor, te regalan la primera sesión.-Qué gusto... 

 


 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Me parece que este ascensor está estropeado, llevo unos minutos esperando y no se ha movido de la quinta planta. -Vamos por las escaleras, qué remedio.-Por mí, perfecto, un poco de ejercicio no va mal. (SFX: pasos sobre el murmullo de gente de un centro comercial, en segundo plano). -¡Qué divertido!, ¿desde cuándo han decorado así las escaleras? -Ni idea, pero como soy de la Light me puedo permitir subir por las mecánicas... Tú, ¿por dónde subirás? -¡Qué simpática!

 


 
 

 

 

 

 

 

 

 

-Nos vemos arriba. -¿No coges el ascensor? -Tengo fobia a los espacios cerrados. -Pero, mira, este parece que sea un espacio abierto.-Sí, pero como el chico se ponga a correr, nos embiste a todas. -Je, yo no me hago ilusiones, que tiene a su chica fuera, esperándolo. -Sí, ya la he visto... por cierto, ¿por qué pone esa cara de pánfila? -No lo sé… En la quinta planta hay una agencia de publicidad, seguro que te lo saben justificar. – Da igual, también tengo fobia a los anuncios que no se entienden.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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