Número 33 (mayo de 2014)
'Digital detox'
Amalia Creus
“Atención, está entrando en una área libre de tecnología electrónica. Por favor, no utilice su teléfono móvil. Se prohíbe el uso de dispositivos inalámbricos”. El cartel, pintado a mano, cuelga en la entrada de un bar en la Union Square de San Francisco. Es una tarde de diciembre de 2012 y los centenares de jóvenes que acuden al encuentro tienen muy claro el espíritu de la fiesta: “Desconecta tu móvil para volver a conectar”. 
Máquinas de escribir, retratos dibujados a mano, juegos de mesa, música en vivo y sesiones de masaje marcan el tono de este happy hour analógico en el que se invita a los asistentes a dejar en la entrada sus teléfonos móviles.  El impulsor de la idea es Levi Felix, cofundador de thedigitaldetox.org. “Eventos como este ofrecen a las personas la oportunidad de formatear sus discos duros personales y crear una relación más equilibrada con la tecnología”, afirma este joven californiano, que acostumbra presentarse a sí mismo como un adicto a la tecnología en fase de recuperación. Su historia personal es un auténtico cliché de la era digital: a los 28 años era vicepresidente de una empresa de Internet, trabajaba 80 horas a la semana y solía dormir con el móvil debajo de la almohada. Pero esa visión ultracafeinada del éxito profesional comenzó a costarle cara. En el año 2009 le diagnosticaron una hemorragia digestiva consecuencia, según sus médicos, del exceso de estrés, trabajo y comida rápida. La solución planteada por Levi suena a road movie americana: renunció a su puesto en la empresa y dedicó dos años a viajar por el mundo explorando entornos naturales y granjas comunitarias donde el acceso a las tecnologías digitales era prácticamente inexistente. 
 
Levi explica que fue esta experiencia vital lo que le impulsó a crear Digital Detox, una organización cuya filosofía consiste, según sus fundadores, en ayudar a las personas a reducir la dependencia tecnológica. La idea se transformó en una iniciativa de éxito. Hoy Digital Detox se dedica a organizar toda clase de eventos analógicos, desde talleres para empresas hasta retiros de verano donde cada año cientos de ejecutivos pueden probar comida vegana, practicar yoga, nadar en un arroyo, hacer largos paseos por el bosque y escribir un diario sobre la experiencia de permanecer lejos de sus dispositivos inalámbricos. 
 

La historia de Levi es una más entre el alud de iniciativas que, desde los más diversos ámbitos, configuran la nueva moda de la sociedad red, la llamada desintoxicación digital. No se trata exactamente de una novedad –el Oxford Dictionary reconoce el término desde el 2013– aunque sí configura una tendencia que gana cada vez más seguidores. Y no solo entre aquellas personas preocupadas por hacer un uso más equilibrado y sostenible de sus dispositivos digitales, sino entre organizaciones que están sabiendo transformar estas inquietudes sociales en oportunidades de negocio y estrategias comunicativas. Así lo demuestra, por ejemplo, la creciente oferta de paquetes turísticos contra el estrés tecnológico, la gran variedad de campañas corporativas que aprovechan el reclamo de la desconexión digital o la multiplicidad de aplicaciones que prometen momentos de libertad tecnológica a cambio de programar el tiempo de conexión de nuestros dispositivos móviles. 

 

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Reinventado el eslogan “Tómate un descanso”, KitKat crea espacios urbanos para la desconexión tecnológica. En los puntos No Wifi se bloquean las señales que permiten conectarse a dispositivos inalámbricos en un radio de 5 metros. 

 

 

comunicación y educación;  gestión de la información; 
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