Número 36 (septiembre de 2014)
¿Qué hace y quién es el nuevo profesional de la información?
Montserrat Garcia Alsina

Hace años que hablamos sobre la necesidad de que el mercado laboral y los empleadores conozcan qué pueden y saben hacer los profesionales de la información. Bajo esta denominación empleamos diferentes etiquetas profesionales. Esto puede tener efectos perjudiciales en el momento en que una empresa e incluso un organismo público tenga que contratar a un profesional de la información. El departamento de recursos humanos, cuando redacte una oferta de trabajo, puede tener problemas para identificar qué perfil profesional y qué titulación hay detrás.

Tres expertos de la Universidad de Michigan, bajo la denominación de profesional de la información, nos presentan un detalle de los perfiles -funciones, competencias y conocimientos- de los “nuevos” profesionales de la información, incluyendo los considerados “antiguos”. Lo encontramos en un libro que, a pesar de ser del 2010, y estar centrado en el mercado laboral de los Estados Unidos, ofrece un contenido todavía vigente y extrapolable a nuestro país. Estos autores, bajo la marca “profesional de la información”, identifican ocho ámbitos laborales y las profesiones desarrolladas en cada uno. Estos ámbitos son los siguientes: 1) archivos y preservación, 2) gestión de documentos, 3) servicios de biblioteca e información (biblioteca pública, escolar, académica y especializada), 4) interacción humana con el ordenador - profesional de la IHO, 5) informática social (social computing), 6) gestión de sistemas de información, 7) política de la información, 8) recuperación y análisis de la información. Cada uno de ellos tiene asociada una o más carreras profesionales, siendo las tres últimas las que cuentan con más especialidades. Donde encontramos más etiquetas de especialidad es en los ámbitos menos clásicos: interacción humana con el ordenador, informática social, gestión de sistemas de información, política de información y recuperación y análisis de la información. Como ejemplo tenemos la interacción humana con el ordenador: profesional de la IHO, profesional de la usabilidad, de manera generalista. Y como especialidades tenemos investigador de la experiencia del usuario, diseño centrado en el usuario, o diseñador web; la informática social (social computing), el profesional de la informática social que puede desarrollar carreras especializadas como desarrollador de software social, estratega de los medios sociales (social media strategist), gestor de comunidades (community manager), especialista en relaciones públicas en cuanto a mantener informado al público, editor de medios sociales, especialista en comunicaciones corporativas, estratega de la interacción y bloguero corporativo.

 

A pesar de que por lo descrito puede parecer que los autores presentan una diferencia entre perfiles nuevos y clásicos, en una primera lectura vemos que el concepto de nuevo, lejos de poner el acento en nuevas funciones, presenta una panorámica de las nuevas competencias y conocimientos de este profesional de la información. Por lo tanto, no nos debe de extrañar que bajo el paraguas terminológico del “nuevo profesional” los autores también incluyan las profesiones de archiveros, bibliotecarios y gestores documentales. Obviamente, la función siempre es la misma: organizar y gestionar colecciones de documentos, incluida la catalogación e indexación; la divulgación, preservación y conservación de los fondos, y en un momento dado su eliminación. Aun así, los autores las hacen nuevas, porque la evolución del entorno en el que se desarrolla su trabajo requiere nuevos conocimientos, nuevas habilidades y, en definitiva, nuevas competencias. Los autores nos presentan las similitudes y las diferencias entre estos perfiles y, sobre todo, las habilidades de cada uno de ellos, que son prácticamente las mismas. El rasgo común a resaltar es la necesidad de tener habilidades en el ámbito tecnológico para administrar bases de datos, gestionar o diseñar sedes web. El rasgo diferencial, está claro, son las técnicas que deben emplear para organizar y gestionar los documentos y la información que custodian. El resto de los ámbitos están relacionados con las nuevas competencias que los nuevos ámbitos requieren: la tecnología y la web 2.0.

 

Una segunda lectura en detalle revela la interdisciplinariedad y la formación académica necesarias para lograr las competencias requeridas para desarrollar la carrera profesional en los ámbitos identificados. Esto permite incluir ámbitos diferentes a los que tradicionalmente contemplamos. De esta manera, nos presentan el profesional de la información desde el punto de vista del directivo, el técnico y el auxiliar en diferentes tipos de organizaciones. Y, además, los autores nos presentan niveles salariales asociados a las funciones presentadas, partiendo de diferentes fuentes de información. La principal fuente es la US Bureau of Labor Statistic Occupational, y para algunos perfiles -sobre todo para aquellos que surgen como fruto de las TIC-, también emplean como fuentes las asociaciones profesionales de un perfil en concreto. Los valores salariales oscilan entre los 50.730$ de media para los archiveros y gestores documentales, los 30.930 y 74.760$ para los bibliotecarios, los 83.297$ para los profesionales de interacción humana con ordenadores, los 50.000 y 75.000$ para los profesionales de la informática social, los 75.000– y 85.000$ para los gestores de los sistemas de información, los 48.820$ y 85.760$ para los profesionales de la política de información y los 42.190$ y 112.510$ para los profesionales del análisis y recuperación de la información.

 

Por último, cabe señalar las narraciones en primera persona que encontramos en el libro de la carrera profesional y la formación de grado y posgrado que han seguido algunos profesionales.

 

Seguro que una lectura con más detalle permite extraer más conclusiones y líneas para la reflexión y para el consenso de denominaciones y perfiles para divulgarlos en el mercado y crear una marca del profesional de la información.

 

Para saber más:

 

Lawson, J.; Kroll, J., y Kowatc, K. (2010). The New Information Professional: Your Guide to Careers in the Digital Age. Nueva York, Londres: Neal-Schuman Publisers.

 

biblioteconomía;  documentación;  gestión de la información;  medios sociales; 
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