Número 44 (mayo de 2015)
La televisión conectada: hacia un cambio de paradigma en la industria audiovisual
Judith Clares Gavilán

El Observatorio Audiovisual Europeo propuso en 2009 una clasificación de los servicios audiovisuales a petición o bajo demanda, en función de diferentes criterios. Hasta ahora os he hablado, a través de las entrevistas y artículos que he ido publicando en COMeIN, de uno de ellos, prestando especial atención a los proyectos de VoD de cine y al modo en que el consumo bajo demanda de producto cinematográfico ha afectado a los actores tradicionales de esta industria.

La clasificación de servicios audiovisuales a petición o bajo demanda propuesta por el Observatorio Audiovisual Europeo distingue entre:

 

• Servicios de vídeo bajo demanda con oferta de catálogos de obras en stock (filmes, ficciones audiovisuales, documentales, animación, programas de formación, programas musicales, programas de archivo). Aquí encontraríamos los proyectos de VoD de cine, como filmin o UniversCiné.

 

• Servicios de televisión a la carta (catch-up TV), excluyendo los servicios que tan solo ofrecen contenido informativo.

 

• Servicios de pago de acceso bajo demanda a retransmisiones deportivas, en directo o en diferido.

Si en los artículos anteriores me centré en los servicios del primer grupo, en esta ocasión me referiré a los del segundo, con el objetivo de apuntar cuáles son considerados los principales efectos de la digitalización sobre el sector televisivo y ver cómo estos están haciendo replantear las reglas del juego del sector televisivo.

 

La reconfiguración del sector televisivo

 

Desde el nacimiento del cine hemos ido viendo cómo cada vez que se ha observado un cambio en la manera de consumir y en las estructuras industriales del sector audiovisual, este ha venido impulsado en primer lugar por un cambio tecnológico que ha llevado implícitos nuevos canales, nuevos estándares tecnológicos y nuevas pantallas para acceder al contenido (y a partir de aquí, nuevos formatos, nuevos contenidos y nuevas estrategias de difusión de ese contenido). En todos los casos se ha observado una inquietud y una resistencia inicial al cambio, provocada por el miedo, por el desconocimiento, por parte de los sectores y actores implicados que veían cómo nuevos jugadores entraban a repartirse o a complementar la oferta en el mercado.

 

Si bien la oferta y los canales de consumo se han ido diversificando y han ido entrando nuevos jugadores-actores, en todos los casos estos han podido ir conviviendo con relativo equilibrio.

 

En el caso de la televisión hemos visto cómo en los últimos años la implementación de nuevos medios de emisión (cable, satélite, TDT) ha llevado a una reestructuración del sector que ha dejado de depender de la concesión de licencias sujetas a un espacio radioeléctrico limitado, hasta el punto de ver cómo con la TDT la multiplicación de canales, y por tanto la oferta de contenido, ha ido creciendo muy rápidamente. Este crecimiento ya trajo implícitos ciertos cambios en la manera de consumir y de repartirse las audiencias y, en consecuencia, implicó repensar los modelos de negocio tradicionales de la televisión.

 

Actualmente nos encontramos ante un nuevo escenario, una nueva tecnología de difusión que trae implícitos nuevos cambios que vuelven a multiplicar la oferta de contenido.

 

Por un lado, esta nueva tecnología de difusión facilita el consumo de contenido mediante una nueva multiplicidad de pantallas: dispositivos móviles a través de los cuales nos podemos conectar y consumir también televisión (tabletas, móviles, consolas, ordenadores, etc.).

 

Podemos ver televisión donde y cuando queramos. Este hecho ha llevado a repensar los modelos de negocio de la televisión tradicional, reenfocar las estrategias de programación, impactar sobre el reparto y los sistemas de medición de audiencias y sobre el modo como hemos venido consumiendo televisión hasta la actualidad.

 

Además, la pantalla de televisión ha dejado de ser exclusiva de los operadores. Nuevos actores –como distribuidores de cine (filmin), videoclub on-line (Wuaki.tv), informática de consumo (iTunes), etc.– entran en la pantalla de la televisión y se convierten en competidores directos de los canales tradicionales, acostumbrados a ser los únicos actores con acceso directo a los hogares de los telespectadores. Hablamos también de grandes actores del mundo de internet, como Google, YouTube o el paradigmático caso de Netflix o Hulu en EE.UU. Todos estos actores pueden tener su espacio en la pantalla del televisor y competir de manera directa con su contenido con los operadores tradicionales, hecho que está llevando a los canales de televisión a repensar y a buscar nuevos modelos de negocio.

 

Estamos observando cómo el mundo de la televisión, tal como lo hemos conocido hasta ahora, está sufriendo una importante sacudida y está por ver cómo acabarán estableciéndose las nuevas reglas del juego, cuáles serán los actores implicados y cuáles los modelos de negocio que se impondrán en este nuevo escenario en el que el consumidor ha pasado a ser un elemento activo que puede llegar a determinar qué, dónde y cómo ver y consumir producto audiovisual y, entre él, producto televisivo.

 

Esta realidad la hacen posible tanto los fabricantes de televisores –con la nueva gama de aparatos Smart TV–, como los llamados set-top boxes, que facilitan la conexión a internet en la televisión; o videoconsolas, ordenadores conectados a internet; o reproductores de Blu-ray, entre otros, y que pueden ser la solución más inmediata para que el consumidor final acceda a nuevos contenidos audiovisuales por medio de la televisión sin tener la necesidad de cambiar su televisor.

 

Y todo ello sin entrar a analizar el papel de la llamada social tv; la coexistencia de segundas pantallas; el fenómeno de las apps dentro de la propia pantalla de televisión; o las nuevas apuestas y estrategias de programación con fenómenos como House of Cards en EE.UU.

 

Una nueva realidad llena de novedades promete cambiar las reglas del juego del sector televisivo. Tendremos que ver hacia dónde va finalmente la televisión en este nuevo escenario y cómo acaba de configurarse ante una realidad que parece que desdibujará del todo la televisión tal como la conocemos.

 

Para saber más:

 

Closs, W. (dir.) (2009). Vidéo a la demande et télévision de rattrapage en Europe. Estrasburgo: Observatoire européen de l’audiovisuel.

 

Sobre el Posgrado en Distribución Audiovisual: VoD y Nuevos Modelos de Negocio UOC-filmin, podéis contactar con Judith Clares.

 

También podéis visitar el blog del posgrado.

 

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