Número 53 (marzo de 2016)
La verdad está ahí atrás: el regreso de los X-Files y las nuevas formas del 'revival'
Antoni Roig

Hace unas pocas semanas hemos podido asistir a uno de los retornos más esperados de la televisión reciente: la nueva 'mini' temporada de la serie clave de los años noventa The X-Files (Expediente X). El objetivo de este artículo no es tanto valorar este retorno -que también- como contribuir a la reflexión sobre la importancia otorgada a la noción de revival, utilizada explícitamente en este caso, pero aplicable a toda una serie de fenómenos culturales recientes y cercanos en el cine y la televisión contemporáneas.

¿Qué es realmente un revival? Literalmente, ”volver a la vida”; metafóricamente, que vuelva a tener vigencia, aceptación o popularidad algo del pasado, una costumbre, una moda, una tendencia. En el caso del audiovisual es exactamente lo mismo: así, a diferencia de otras estrategias habituales en la cultura contemporánea, no se trata -y esto es muy importante- simplemente de continuar, rehacer o reimaginar un producto de éxito para un público objetivo fiel e interesado. Se trata de recuperar una emoción propia de otro tiempo, convirtiendo un fenómeno cultural clave para una generación y/o un país en, de nuevo, culturalmente significativo. De hecho, en inglés se utilizan términos como revivalismo para indicar la tendencia a revivir elementos o momentos que pertenecen al pasado y revivalista en relación con las personas que ponen en práctica una de estas tendencias. Y si bien en muchas ocasiones estos términos adquieren connotaciones negativas, como sinónimo de conservadoras y regresivas, son a la vez una muestra del eclecticismo cultural propio de la sociedad red, donde todo está disponible y se ponen en evidencia las convenciones -al fin y al cabo elitistas- sobre qué es aceptable y significativo y qué no lo es en un momento cultural determinado. De hecho, ya hemos hablado de algunos de estos temas vinculados a la nostalgia y la revitalización de franquicias masivas en otros artículos de COMeIN. En esta ocasión quiero centrarme en el revival, término que ha sido aplicado en la campaña que ha acompañado el retorno de The X-Files en una televisión muy diferente a la que abandonó en 2002. 

 

Hasta hace relativamente poco yo asociaba la palabra revival con la música: por un lado, al regreso a los escenarios o a los estudios de grupos o artistas que habían dejado atrás sus días de máxima popularidad; más recientemente, a grupos de jóvenes revivalistas que reproducen formas musicales e incluso estilos de vida propios del pasado. Pero dejando mi corazón de revivalista musical y volviendo al audiovisual, todavía resuena el ensordecedor éxito de Mad Max: Fury Road en la última edición de los Óscar, al igual que la fiebre transgeneracional de Star Wars, mientras comienzan las cuentas atrás por los retornos a las pantallas televisivas de Star Trek y Twin Peaks (ambas en plataformas de pago) o Blade Runner en los cines y crece el runrún sobre el revival literario y cinematográfico de Harry Potter-el personaje (el universo ya tiene a punto su repunte a través del spin off Fantastic Beasts and Where to Find Them). Y, por supuesto, The X-Files

 

Como ya apuntaba, hay muchos tipos de revival: en algunos casos el revival adquiere sentido por la implicación de parte del núcleo creativo original (Mad Max, Twin Peaks); en otros por la recuperación por parte de una figura de autoridad a quien se considere digna heredera (el caso de J.J. Abrams en Star Wars); en otros, el revival convierte no tanto la recuperación de un producto en concreto como la celebración de una manera de hacer identificable (es la estrategia de la cadena Syfy para revitalizar su marca como productora de ciencia ficción de prestigio, fundamentada sobre todo en otro revival, el de Battlestar: Galactica, y que se trata de recuperar a través de series como The Expanse o Dark Matter). 

 

La décima temporada de The X-Files, constituida sólo por seis episodios, se corresponde al primer grupo, al contar con el creador original de la serie, Chris Carter, sus actores principales, Gillian Anderson y David Duchovny, a parte del reparto secundario -como Mitch Pileggi- y algunos de los guionistas que ya contribuyeron a la larga travesía de la serie original. Quizás la característica más sorprendente, pero a la vez coherente con la lógica del revival, es que se haya mantenido la famosa cabecera original -con unos ligeros retoques diría que de carácter más bien contractual-, reencontrándose con aquellos Mulder y Scully de 1993 y la música original de Mark Snow. Y es coherente también con el planteamiento dado al revival, por cierto, muy mal recibido en general por los críticos. Si bien estoy de acuerdo con que los dos episodios iniciales son básicamente aceptables y que el capítulo final de la serie es abiertamente decepcionante, hay también dos adiciones más que notables al catálogo de la serie: el inquietante Home again (episodio 4) y, sobre todo, el magistral y divertidísimo Mulder and Scully meet the were-monster (episodio 3, dirigido por Darin Morgan, autor del celebrado episodio de la tercera temporada El reposo final Clyde Bruckman). La apertura y clausura de la serie retoman el arco mitológico clásico de la serie basada en las conspiraciones gubernamentales relacionadas con la existencia de vida extraterrestre, mientras que otros -como los dos mencionados- adoptan otra forma canónica, la del 'monstruo de la semana'. 

 

En su conjunto, el revival de The X-Files es irregular, fragmentado, sobre-ambicioso, embarullado a veces, simplista en otras... Igual que la serie original, como apunta un interesante artículo sobre el tema de la imprescindible revista Pop Matters, que nos advierte de los peligros de idealizar la emoción que nos mueve al revival, para encontrarnos, no tanto con una decepción por no haber sabido 'captar' el espíritu original sino precisamente en reencontrarnos con lo mejor, pero también con lo peor de aquel mismo momento del pasado. Y lo puedo corroborar porque los nuevos episodios de The X-Files me han pillado en medio de mi propio revival de la serie original, concretamente en el inicio de la quinta temporada. Y lo más fascinante de la experiencia ha sido encontrarme, para bien o para mal, con los mismos aciertos y los mismos defectos de este gran icono de la televisión de los últimos veinticinco años. Y por mucho que en el fondo hubiera preferido una actualización o re-energización de la serie más centrada en las nuevas formas de control y poder de la era de las tecnologías móviles y el terrorismo global, aplaudo la osadía de optar por la postura de Fray Luís de León, retomando las clases universitarias tras pasar cinco años en prisión con su legendario... "decíamos ayer". A veces parece que no queremos decir otra cosa. 

 

Banda sonora: 

 

The truth and the light: music from the X-Files (1996)

 

cinema;  televisión;  música; 
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