Número 81 (octubre de 2018)
20 años del nacimiento de Google
Candela Ollé

¿Recuerdas cómo era tu vida hace veinte años —sin Google—? Tanto si eras estudiante, académico, comunicador o documentalista, ¿cómo era el día a día? Antes de seguir leyendo haz unos segundos de pausa y un pequeño retroceso en el tiempo. El acceso a la información no era inmediato, la consulta de enciclopedias y los viajes a la biblioteca debían ser frecuentes y la tipología y cantidad de fuentes de información utilizadas era totalmente diferente. Por otra parte, no dejábamos rastro digital y disfrutábamos de una mayor privacidad, aunque no teníamos la inmediatez, la rapidez y la respuesta a cualquier pregunta —como nos ha acostumbrado Google, aunque seguramente no obtenemos la mejor respuesta en la primera página de resultados.

El teléfono suena. Un periodista del Departamento de Comunicación de la universidad llama a mi compañero de despacho para que vaya a los informativos a ser entrevistado en directo como experto en documentación —subrayo este detalle, ya que perfectamente se podría buscar un colega de informática, que estoy segura que también podría hablar con profundidad y extensión— y hablar del veinte aniversario de Google. El mismo día, otro medio también también prepara una pieza con una breve declaración de un documentalista.
 
El escritor Neil Gaiman lo explica así: «Google can bring you back, you know, 100,000 answers. A librarian can bring you back the right one» («Google puede devolverte, ya sabes, 100.000 respuestas. Un documentalista puede darte la correcta»).
 
Google podría ser temática de tesis e investigación durante años, así que solo pondremos el interés en algunos aspectos: la búsqueda, la ordenación de los resultados y el rastro digital.
 
Nombres como Yahoo, Altavista, Bing y Baidu (el navegador más utilizado en China) posiblemente también os sonarán, pero Google es el buscador por excelencia. El nacimiento del motor de búsqueda y la cronología hasta el día de hoy se pueden leer en múltiples webs y reseñas. Para abreviar podemos decir que es el motor de búsqueda más grande y utilizado en internet, permite encontrar de manera rápida y sencilla la información en la web y responde a más de doscientos millones de consultas al día.
 
Con una interfaz aparentemente simple, de diseño minimalista, un logotipo cambiante llamado Doodle, un menú de iconos que al abrirse contiene todo lo que el usuario desea y el correo electrónico Gmail en una posición relevante. La búsqueda básica permite obtener millones de resultados en décimas de segundos, ordenados en decenas de páginas, de las que, habitualmente, no pasamos de la primera, como mucho llegamos a la segunda.
 
Este ruido documental y el hecho de obtener resultados que seguramente no son los que buscábamos, pero que aceptamos y utilizamos, limitándose al digital, dicen mucho del comportamiento informacional de los usuarios, que con los veinte años de historia del motor se ha visto modificado, pero no podemos olvidar que más allá de Google también hay contenidos.
 
La asignatura de Búsqueda y recuperación de la información del Grado de Información y Documentación ofrecía fundamentos de lenguajes documentales, lenguajes de interrogación y cómo formular las ecuaciones de búsqueda, que Google ha sabido incorporar magistralmente. Un buen complemento a la búsqueda básica es la búsqueda avanzada, que permite buscar y utilizar los operadores booleanos sin tener que ser un experto con el uso de comillas, AND, OR o -. Podéis ampliar la información en Cómo se busca en Google y os permitirá filtrar los resultados según las necesidades. Uno de los productos especializados de gran utilidad para estudiantes y profesores es Google Académico, así como el perfil que permite tener la productividad, un recuento de las citas e índice h e índice i10.
 
En relación a la ordenación de los resultados, la gran aportación del buscador fue el PageRank, es decir la técnica que permite posicionar una página en un buen lugar del buscador. El criterio se basa en la popularidad de una página web, ya que este sistema mide la relevancia y, por tanto, cuantos más enlaces externos reciba una página web, más relevante se considerará. Recibir un enlace de una página que, a su vez, reciba más enlaces, será más valorado a la hora de realizar el cálculo de relevancia que si el enlace proveniente de una página menos popular. Las arañas web rastrean internet constantemente, utilizan algoritmos para analizar las páginas web en función de las palabras clave y las clasifican e indexan. Aquí nos podríamos extender sobre posicionamiento web, SEO y marketing digital, pero nos dispersaríamos mucho.
 
Las búsquedas y posterior recuperación y selección de resultados configuran, en parte, la información que Google tiene de nosotros además de los datos que generamos mediante el uso de las aplicaciones y productos como Google Maps o Youtube, por citar dos. La empresa muestra una cierta transparencia con ¿Qué conoce Google de cada uno de nosotros?, así como permite desactivar la personalización de publicidad, pero eliminar el rastro digital e incrementar la privacidad ya son aspectos muy más complejos. Google nos “monitoriza” y lo sabe casi todo de nosotros. 

 

gestión de la información;  documentación;  investigación; 
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