Número 84 (enero de 2019)
Cuenta atrás para la ciencia abierta: 1-1-2020
Candela Ollé

El IV Seminario de Edición Científica puso el foco en cinco de los retos de las revistas científicas. Los seminarios, organizados por la biblioteca UOC donde asisten los responsables de las revistas de la universidad, tanto las académicas como las divulgativas, ya se han consolidado como un punto de encuentro, ideal para compartir, aprender juntos y desvirtualizarnos. En el último me invitaron, junto con el Dr. Ernest Abadal, para explicarles aquellos retos que deben afrontar las revistas a corto plazo en el contexto de la ciencia abierta, donde las políticas, directrices europeas y, recientemente, el Plan S marcan el ritmo y el camino a seguir. El marcador de la cuenta atrás ya ha comenzado y se detendrá el 1 de enero del 2020. ¡Vamos!

Sí, la fecha para tener el trabajo hecho es el 1 de enero de 2020, ya que entonces todas las publicaciones académicas resultantes de la financiación de la investigación pública se deberán publicar en revistas de acceso abierto o en plataformas de acceso abierto. Este calendario viene marcado por el Plan S. pero si retrocedemos un poco, la ciencia abierta se fundamenta en ocho dimensiones: acceso abierto; Datos FAIR; EOSC -European Open Science Cloud-; educación; incentivos; nuevas métricas; integridad de la investigación y ciencia ciudadana y un buen listado de beneficios identificados como la transparencia; la efectividad; la rápida transferencia de conocimiento que evita duplicidades y aumenta la rapidez de la investigación; la reproducibilidad; evitar el fraude; una mayor productividad y la mejora del impacto social de la investigación.
 
En el contexto de las ocho dimensiones o pilares de la ciencia abierta seleccionamos los que consideramos los cinco grandes retos del mundo académico que son la sostenibilidad económica; la evaluación de expertos abierta (open peer review); las nuevas métricas (altmetrics); la difusión de los contenidos en las redes sociales y la gestión de los datos de investigación. Todo ello configura un ecosistema en ebullición y expansión, con una coincidencia no casual de la explosión de las redes sociales junto con la ciencia abierta y los grandes volúmenes de datos científicos, tal y como afirma Voytek (2017), "Y al igual que la biodiversidad es fundamental para los ecosistemas vibrantes y la diversidad neuronal es fundamental para el funcionamiento del cerebro de los mamíferos, la mezcla de varios conjuntos de datos, métodos, herramientas e ideas permitirá que la ciencia florezca ".
 
El acceso abierto es la palanca de arranque de la ciencia abierta, según Ernest Abadal. Además, el fuerte impulso político de la Comisión Europea (Horizon 2020 o Plan S) y los estudios de seguimiento de la publicación en abierto, en el caso de Cataluña, el Observatorio de acceso abierto de la UB, la UPC y la UOC han acelerado la transición de la publicación de acceso libre. Actualmente nadie se pregunta si el acceso abierto se llegará a imponer, ya que la pregunta es cuándo lo hará. La ciencia abierta se encuentra en una etapa donde no es posible un paso atrás, pero hay que hacer todavía un cambio de paradigma, ya que abre todas las fases de la investigación científica, desde la revisión y la evaluación hasta la publicación y la difusión.
 
Así como en los años noventa del siglo pasado el reto era la digitalización e internet y desde el año 2000, el acceso abierto, a partir de 2015 el nuevo marco del open science contiene muchas implicaciones para la edición científica. "Tenemos que adaptar nuestra estrategia en la publicación académica en este contexto cambiante", explicó Abadal.
 
Para hacerlo posible es imprescindible marcarnos un calendario de acción, donde el primero de los retos es la sostenibilidad económica. ¿Cómo se pagan los costes editoriales? Hay mucho debate en torno a cuál debe ser el modelo de negocio. Abadal ilustró con ejemplos diferentes vías de financiación de las revistas científicas y también expuso los aspectos más criticados. Es el caso de los elevados precios de los Article Processing Charges (APC), con los que el autor se hace cargo de los costes de la edición. La Fair Open Access Alliance recomienda que los costes de procesamiento de artículos no excedan los 1.000 dólares por artículo, aunque hay revistas que llegan a cobrar casi 4.000. Algunas de las vías de financiación mayoritarias son: las tasas (APC); la financiación pública y los consorcios de usuarios.
 
Seguidamente se adelantó el modelo de evaluación de expertos en abierto (reto 2). Tal y como explicó Abadal, las editoriales están experimentando cómo se puede dotar de más transparencia y apertura el proceso de evaluación de expertos. La plataforma F1000 por ejemplo, hace públicas las identidades de los revisores y acompaña el artículo de sus informes y el estado de aprobación. La editorial MDPI (en 2018 incrementó a 14 títulos en open peer review), en cambio, opta, en algunos de sus títulos, por un modelo más flexible, en el que el autor y el revisor deciden si se hacen públicos el informe y la identidad de los revisores. Open reports, open identities, posibilidad de citar las revisiones, etc. son algunas de las muchas posibilidades en este campo.
 
El mismo contexto obliga a buscar nuevas métricas (reto 3) para evaluar más allá de las citas y los cuartiles. La búsqueda de indicadores alternativos para romper el monopolio del factor de impacto tiene un largo recorrido. En la revista COMeIN ya se habló hace mucho tiempo de la Declaración de San Francisco (DORA) sobre el evaluación científica del 2012. Este movimiento se ve reforzado con la implantación de las nuevas métricas que han propiciado servicios como los article level metrics, de PLOS  y el Impact Story, de Altmetrics. Además, surge el concepto de métricas abiertas, que son las métricas de la próxima generación.
 
Las revistas y la comunicación científica no quedan al margen de las redes sociales (reto 4). Nos hemos de plantear la esencia del qué queremos difundir, dónde -es más adecuado publicar, cómo -hemos de hacerlo, ¿apostamos por los formatos audiovisuales?, para quién -cuál es nuestro público- y por qué. De este modo, acertaremos más bien la red para hacer llegar nuestro mensaje. Las redes se pueden clasificar en generalistas y especializadas -las más utilizadas por los investigadores son ResearchGate, Academia.edu, Mendeley, Twitter, Facebook y LinkedIn. La web social permite que haya un enlace entre instituciones, autores y lectores; favorece la visibilidad y el impacto de los contenidos fuera de la academia; genera debate y dinamiza la comunidad científica, y promueve el uso de diferentes formatos (vídeo, fotografía o infografía). Si deseas descubrir nuevas redes, da un vistazo a: The A to Z of social media for academia. Your definitive guide to using social media as an academic.  
 
El uso de los social media ofrece una serie de oportunidades para las revistas e investigadores: múltiples plataformas de interrelación entre instituciones, autores y lectores; incremento de la visibilidad; permiten llegar a múltiples públicos, la importancia en aumento de la estrategia SEO; generan un incremento del impacto; así como una dinamización de la comunidad científica, fidelización, curación de otros contenidos.
 
El último aspecto a enfatizar fue la gestión datos en abierto (reto 5). Avancé algunas de las recomendaciones para la gestión de los datos: adoptar los principios FAIR (findable, accesible, interoperable y re-usable), seleccionar los datos con interés para usos futuros, elaborar un plan de gestión de datos, asignar licencias abiertas, depositar los contenidos en repositorios de confianza y promover la citación de los conjuntos de datos como si fueran cualquier otro recurso. Hay nuevos campos para recorrer ya que las data journals publican data papers, las megajournals como Plos ONE publican artículos con resultados preliminares, títulos clásicos como Nature o Cell están aceptando material suplementario. Tampoco se deben obviar puntos débiles como la falta de interoperabilidad; la escasa garantía que sean preservados en el futuro; el hecho de dar acceso a los datos aun no siendo suscriptor de la revista; y las políticas confusas sobre qué se puede hacer con ellos y qué no. Una herramienta a tener en consideración es el Google Dataset Search y un ejemplo de data papers es la revista Data brief.
 
Para terminar, comentar que el mismo día del seminario se presentó el Plan de conocimiento abierto UOC a cargo de la vicerrectora Pastora Martínez Samper; que impulsará un plan de acción para poner en acceso abierto el conocimiento que se genera en la UOC y contribuir a la creación colaborativa y la difusión del conocimiento a la sociedad. Entre las líneas principales se prevé promover el acceso abierto a las publicaciones científicas y concienciar a la comunidad científica de las ventajas que ofrece. Además, las revistas de la UOC han entregado el 2º plan estratégico correspondiente al periodo 2019-2021, y con toda seguridad, han puesto el foco en avanzar hacia la ciencia abierta.

 

comunicación científica;  redes sociales;  investigación;  gestión del conocimiento; 
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