Número 87 (abril de 2019)
Àlex Navarro: ''En una obra audiovisual, la fuerza está en la historia''
Judith Clares Gavilán

En el marco del proyecto de investigación «EU-OS Patrimonio cultural inmaterial. Para un programa europeo de subtitulado en lenguas no hegemónicas» (CSO2016-76014-R), del grupo Estudos Audiovisuais de la Universidad de Santiago de Compostela, la profesora Judith Clares-Gavilán entrevista a Àlex Navarro, coordinador de Europa Creativa Desk – MEDIA Catalunya. 

JUDITH CLARES: ¿Consideras que la circulación de las películas puede venir condicionada por el idioma de rodaje?
 
ÀLEX NAVARRO: Creo que no, y la prueba está en que una película como La Pasión, de Mel Gibson, de alto presupuesto, pasa todos los filtros de los ejecutivos de Hollywood y se rueda en latín, subtitulada. Y la película viaja.
 
Y podemos poner otros ejemplos de películas rodadas en catalán, por ejemplo, como Verano 1993, de Carla Simón, producida por Inicia Films y Avalon. O las películas Héroes, Pan negro o Eva. O Loreak, nominada a los Óscars, y que está rodada en euskera.
 
Películas que viajan más allá de su territorio y se convierten en referentes por su historia.
 
J.C.: Entonces ¿consideras que más allá de la lengua de rodaje, el peso para el éxito, para la circulación de una obra, recae en su historia?
 
À.N.: Sin duda creo que la fuerza está en la historia. Y lo vemos muy claramente ahora con el éxito de series locales que se convierten en éxito internacional con su distribución a través de portales de SVOD como Netflix.
 
Pongamos por caso la serie La Casa de Papel. La tiene Antena 3, como tantas otras series, quizás sin la mejor franja horaria y pensada para un público old model. Cuando salta a plataforma, a Netflix, se convierte en fenómeno global. Ya han firmado la tercera temporada. Porque el high concept es brutal y a la gente le motiva y esto viaja.
 
Lo que pasa es que cuando esto funciona, los americanos, que son muy buenos, son los reyes en hacer remakes, la cogen y la remodelan pensando en hacer un lanzamiento global con pensamiento único.
 
Pero la historia, por sí misma, ya ha explotado. Todos los remakes franceses de la época dorada de Hollywood pasan por aquí. Lo que mueve es la historia, siempre.
 
J.C.: ¿Consideras que gana peso el subtitulado frente el doblaje en aquellas producciones hechas en la lengua propia de territorios de baja producción?

À.N.: Si, yo creo que sí. Sin duda. Además hay un tema aquí de negocio. En películas pequeñas de territorios de baja producción, tú no puedes garantizar a priori un programa de lanzamiento que te permita gastarte un dinero en un doblaje. Porque es mucho más caro. Por lo tanto yo diría que no es una necesidad solo de proteger la lengua: es una necesidad de los que están en medio que decidan que es la manera menos arriesgada de lanzar una película.
 
J.C.: Hablando con subtituladores profesionales nos indicaban que la situación del sector es muy precaria. Y te hace pensar en MEDIA, y en esta parte del film que es importante, más pensando que la mayoría de territorios europeos subtitula y no dobla, y sorprende que no haya ninguna línea de fomento en esta dirección.

À.N.: En el nuevo programa que va del 21 al 27, que está todavía en definición, una de las potenciales novedades podría ser incluir ese gasto de subtitulado para plataformas VOD, que es hacia donde va el consumo audiovisual, no a cine sino a internet. Las necesidades de las ayudas cambian y estas se adecuan. 

 

 
J.C.: ¿Crees que la lengua de rodaje y distribución de una película condiciona su elección o su rechazo por parte del consumidor?
 
À.N.: No. Creo que no dejas de ver una película por el idioma. Lo que te interesa es la cinematografía, la historia. El idioma podría suponer un inconveniente para aquél perfil de público que no tiene el conocimiento del valor añadido de la obra. Por lo tanto a quien tiene conocimiento de la obra, el idioma nunca le va a condicionar. De hecho creo que es un tema educacional. Insisto, la fuerza de la historia es vital.
 
Y hay que trabajar y educar desde las escuelas. La educación de conocer un Éric Rohmer, por ejemplo, tiene que venir mucho antes.

J.C.: El dilema entre el doblaje y la subtitulación, no es solo cultural, sino también económico. ¿Hasta qué punto consideras que la elección de uno u otro modelo condiciona el acceso a programas de subvención?
 
À.N.: Es obvio, antes había menos producto y todo se podía permitir el lujo de ser doblado, aparte de cuestiones políticas. Ahora hay muchísimo producto que no puede llegar a su público, por lo tanto debe llegar con el menor marketing posible, por lo tanto ahorra y por tanto condiciona. Las ayudas a subtitulado son interesantes desde un punto de vista de protección de lenguas minoritarias, y para que haya variedad. Pero al final hay un tema de rentabilidad. En igualdad de condiciones al final hay alguien que analizará cuánta gente ha ido a ver una determinada película subtitulada en catalán, vasco o gallego. Y esto manda. Esto es lo que mata las cuotas. Tú puedes imponerlo pero al final son los números, es el consumo el que manda.
 
En el caso del programa MEDIA está virando hacia aquí (hacia el polo económico). MEDIA es muy consciente de que se debe apoyar el P&A [Prints & Advertising: referido a la campaña de marketing para el lanzamiento y mantenimento de un film].  De hecho están remodelando los costes elegibles de distribución. Es decir, ahora los mínimos garantizados dejarán de ser el epicentro y en cambio será deseable que se destine dinero a promocionar la película en el territorio. Porque si después no la estrenas o no la promocionas en condiciones, no habremos conseguido nada. Ahora manda que haya consumo. Tienes que explicar qué has hecho para llegar a tu público. Y para dinamizar y crear público al que le guste ver por ejemplo, Incierta gloria en catalán en Rumanía.
 
J.C.: ¿Podrías indicar un modelo de negocio real o ideal que consideres ejemplar en su aplicación para optimizar el subtitulado audiovisual?
 
À.N.: Creo que debería haber un pacto para proteger las lenguas minoritarias en el que existan diferentes elementos que intervengan. Quien da la ayuda (en nuestro caso el ICEC), sea a los operadores, o los productores, los distribuidores…; el equipo que se ocupa de la lengua, el Departamento de Política Lingüística, gente de patrimonio, conservación, filmotecas, museos…, y después el equipo de TV3, Televisión. TV3 ha sido buque insignia durante mucho tiempo, pues siempre emite las películas y series en catalán.
 
Apoyando producción, distribución, derechos de antena, apoyando los documentales y la producción audiovisual per se, las miniseries, las series..., debe haber este entente.
 
No tiene sentido que tengamos que pagar dos veces el doblaje o el subtitulado para que se distribuya o se emita en ventanas diferentes. Aquí está la clave. Que no tengamos que empezar cada vez de cero. 
 
Este texto es un fragmento de la entrevista mantenida con Àlex Navarro, coordinador de Europa Creativa Desk – MEDIA Catalunya, el 9 de mayo de 2018 en el marco del Proyecto de I+D+i 'EUVOS. Patrimonio Cultural Inmaterial. Para un Programa Europeo de Subtitulado en Lenguas no Hegemónicas (ref. CSO2016-76014-R). Financiado por: FEDER-Fondo Europeo de Desarrollo Regional/Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades – Agencia Estatal de Investigación.
 
 
Cita recomendada: CLARES GAVILÁN, Judith. Àlex Navarro: ''En una obra audiovisual, la fuerza está en la historia''. COMeIN [en línea], abril 2019, no. 87. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n87.1928.
 
  
cinema;  televisión;  políticas comunicativas; 
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