Número 34 (junio de 2014)
Autobiografía de un ‘meme’ (o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar una broma convertida en viral)
Antoni Roig

Tenía todo a punto para dedicar mi COMeIN a las micronarrativas como género emergente, sobre todo en las redes sociales. Pero he aquí que, de forma inesperada, me veo escribiendo una curiosa experiencia personal sobre Twitter, los memes y la Familia Real. 

Día 19 de junio, 10 de la mañana. En un momento de impasse entre actividades serias de la vida cotidiana, me vence la curiosidad y sigo algunos de los comentarios sobre la ceremonia de coronación del ya rey Felipe VI, que tiene lugar en ese mismo momento. Una foto familiar profundamente oficial e inevitablemente ceremoniosa capta mi atención, despierta mi traviesa mente intertextual, hago una asociación de ideas que convierto en imagen y comparto en Twitter sin más trascendencia. Doce horas más tarde y ante mi total asombro, la imagen había obtenido más de 3.000 retweets, había sido marcada como favorita 1.200 veces, llegó a whatsapps de amigos sin que me relacionaran con ella y había contribuido significativamente a que la prensa (incluso internacional) destacara, entre las principales reacciones humorísticas en redes sociales, la comparación entre una imagen de las infantas Leonor y Sofía con las hermanas gemelas que aparecen en el film El resplandor. Sin querer, mi devoción por Kubrick me había llevado a crear un meme

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

Sin sospecharlo, me vi inmerso en la vorágine social fruto de la conexión entre actualidad, humor, crítica y expectación de un acontecimiento único. Ahora que la locura se ha disipado, comparto con vosotros alguna de las cosas que he aprendido de esta experiencia:

 

- Vita brevis. Obviamente la vida de un meme tan ligado a la actualidad es corta, aunque ligada a los ritmos de la vida cotidiana. La coincidencia con la realización del acto oficial ha generado prácticamente el 70% de los retweets, pero la cadencia se ha mantenido constante hasta bien entrada la noche.

 

- La gente lo hace grande. De entre las menciones, la mayor parte cómplices, algunas directamente identificativas: “Os juro por mi vida que he pensado lo mismo”, “Estaba pensando hacer ese mismo montaje”, “Lo estaba haciendo yo!!!! has sido más rápido... esta vez... jajajajaja”, son algunos ejemplos. Otros han añadido elementos más sarcásticos, ampliando el impacto icónico de la imagen como elemento de distancia irónica (que es lo que pretendía), aunque también su dimensión crítica y reivindicativa (que también, aunque en menor medida) del acto en sí y de su cobertura en los medios: “Leti es muy cinéfila, lo dijeron en el nodo de @tve_tve”, “O sea que a las de El Resplandor las vistió Nanos”, son también ejemplos. También ha habido unas –muy pocas–  menciones críticas ante el montaje al fijar su atención en las menores. Aunque, en mi opinión, el montaje no falta al respeto a nadie, sirva este artículo también como expresión pública de mi total falta de pretensión de ofender a nadie ni de construir ningún simbolismo en particular más allá de mostrar con humor parecidos razonables a partir de una foto pública de figuras públicas. 

 

- Pero, ¿de dónde vienen? Del pequeño análisis que realicé a posteriori os destaco este mapa de la procedencia de los tweets, que realicé con la herramienta gratuita Tweetchup y que muestra una distribución en dos grandes focos, Madrid y distintas áreas de la periferia peninsular, aunque dejo posibles interpretaciones en manos de expertos (ne tirez pas sur le ‘memiste’!):

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

- Las ideas están en el aire y los memes son cuadrados. Una hora más tarde, la revista Playground se hacía eco de una comparación prácticamente idéntica, por parte de otro usuario de Twitter, @CKatarsis (de hecho, una empresa de comunicación y creatividad). Lógicamente, era bastante previsible que otras mentes traviesas y cinéfilas establecieran la misma conexión, pero yo tuve la fortuna de llegar un poco antes, lo que ha resultado decisivo en términos de la viralidad de mi versión. Esta segunda imagen es interesante por la coincidencia, pero también por la diferencia. Como veis, adopta un formato cuadrado propio de los memes (a mí ni se me pasó por la cabeza, fue puro impulso) y toma íntegramente la foto original de la ceremonia, situando a las gemelas de ficción en la parte inferior. De esta manera se crea un meme ‘estándar’ y, de paso, refleja un cuidado por no alterar las imágenes originales. Así, aunque el impacto en redes sociales de esta versión fue notablemente inferior, fue la que entró en el circuito de la prensa digital como ejemplo de meme popular. ¿Un posible motivo? Formato más propio de los memes y ausencia de intervención alguna sobre las imágenes, lo que facilita su circulación corporativa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Cadena Ser

 

Así, esta versión apareció posteriormente reflejada en otras publicaciones como el Periódico ABC de Monterrey, Quién o Vanguardia (todas ellas de México) o la ya mencionada reseña en la web de la Cadena Ser. Por tanto, podemos decir que ambas versiones tuvieron dos circuitos de difusión totalmente distintos: la primera, más temprana e inmediata, a través de los usuarios de Twitter y otras redes sociales; la segunda, más adaptada al formato meme, a través de medios de comunicación digitales, que suelen seguirse mutuamente.

 

- ¿Miles de retweets y favoritos, miles de nuevos seguidores? Pues no. Ciertamente, estas horas de efervescencia me han ayudado a ganar seguidores en Twitter (¡gracias, por cierto!), pero en una proporción relativa, en mi caso aproximadamente un 7%.

 

- La creatividad también es viral. No sólo otros usuarios hicieron asociaciones similares, sino que otros establecieron nuevas conexiones cinéfilas, como ésta, en la que se hace referencia, abiertamente reivindicativa, a un momento clave del film:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Epílogo.

 

Escribo este artículo 24 horas después de enviar un tweet de repercusión inesperada y fugaz, convertida en un curioso fragmento de historia personal e interesante elemento de reflexión, en primera persona, sobre lo que Henry Jenkins denomina spreadable media, lo que podríamos traducir como ‘contenidos diseminables’: ¿De dónde salen? ¿Por qué? ¿A dónde van y por qué camino? A juzgar por lo que he visto, se trata de un curioso viaje.

 

Banda sonora:

 

King Crimson – In the court of the Crimson King (40th anniversary edition, incluye 21st Century Schizoid Man).

 

Wendy Carlos – Rediscovering Lost Scores Vol. 1 (2005, incluye diversos temas compuestos para The Shining).

 

Para saber más: 

 

Henkins, H.; Ford, S.; Green, J. (2013). Spreadable media. Creating value and meaning in a networked culture. Nueva York: New York University Press. 

 

creatividad;  cinema;  cultura digital;  viralidad;  redes sociales; 
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