Número 64 (marzo de 2017)
Información asimétrica
Víctor Cavaller

Hace dieciséis años, en el año 2001, los economistas Joseph Stiglitz, George Akerlof y Michael Spence recibieron el Premio Nobel de Economía por sus aportaciones a la teoría de la información asimétrica, concepto aplicado al análisis económico de los mercados. Información asimétrica hace referencia a la posición desigual en cuanto a la cantidad y a la calidad de la información disponible de las partes que intervienen en una compraventa de un producto o un servicio. 

En los mercados financieros, de los seguros, de la automoción, hay un riesgo en tanto que el comprador o el vendedor no disponen del mismo nivel de detalle de información sobre la condición en la que se encuentra o las características que posee el producto o servicio objeto de transacción. En el mercado de la automoción el riesgo se encuentra en la parte del producto que es el vehículo, especialmente en su calidad, pero en el mercado financiero o en el de los seguros el riesgo se encuentra, por un lado, en el cliente, del que no se conocen sus pautas de comportamiento o intenciones, y por otro, en el contrato servicio, el seguro, con infinitas cláusulas y condiciones que convierten el contrato en un complejo algoritmo de difícil interpretación.
 
Los escenarios de selección adversa o negativa se definen por jugar con información asimétrica y suponen un obstáculo en el mercado, un foco constante de tergiversación de la relación calidad-precio, un aumento de tasas y de intereses y, en última instancia, un incremento de ineficiencia en términos de competencia.
 
Como consecuencia, compradores y vendedores, directamente o través de intermediarios, han desarrollado métodos y técnicas para combatir este desequilibrio. Los estándares y las certificaciones de calidad, las comparaciones independientes, los sistemas de control o los escrutinios, efectuados por agencias o directamente por uno de los agentes económicos, son los diferentes métodos usados para extraer la información privada de la otra parte, vía técnicas como la entrevista, el test, la investigación ad hoc, etc.
 
Conceptos interesantes asociados al de la información asimétrica son el del riesgo moral o el del agente principal. El riesgo moral es más sutil que el fraude o la mala intención. Acontece cuando una de las partes en un negocio o en una empresa, teniendo un grado de información superior al de la otra parte, asume un riesgo superior porque sabe que las consecuencias negativas de sus decisiones repercutirán sobre un tercero y no sobre ella.
 
El riesgo moral es el resultado de un balance en la toma de decisiones, se asocia a la pasividad o a la permisividad de quien tiene o ejerce una responsabilidad para que los efectos de su decisión jueguen de alguna manera a su favor. Por ejemplo, pedir o dar una licencia municipal para construir pisos junto a una zona industrial, cuando se sabe que los residuos son potencialmente tóxicos, tendrá una consecuencia sobre terceros, los compradores de los pisos. Constructor y ayuntamiento tendrán beneficios vía venta o impuestos. Los ejemplos de riesgo moral son numerosos en la vida cotidiana. Aparcar sobre la acera o que el dueño de un perro, peligroso o no, lo pasee sin atar son acciones frecuentes porque no suponen un riesgo o molestia para el dueño ni para los suyos y porque se sabe que hay laxitud en el control y penalizaciones municipales. Las consecuencias negativas son para los terceros.
 
El problema del agente principal sucede cuando un actor delegado asume mayor o menor riesgo dependiendo de los beneficios o de los incentivos que estén asociados. Es razonable pensar, por ejemplo, que un inversor que juega con el dinero de clientes no tenga el mismo cuidado que tendría con su propio dinero.
 
El análisis del coste-beneficio de las decisiones, acciones o delitos, es una práctica muy extendida, común y cotidiana donde está en juego cuanta más información disponemos de las consecuencias directas o indirectas, para las partes afectadas, nosotros incluidos.
 
La conciencia social y la democracia se alcanzan en escenarios éticos cuando los actores que participan en un negocio o están implicados en una decisión se reconocen y se identifican con idénticos derechos y deberes, y se proponen anular la asimetría informativa, mediante la transparencia, el respeto, la comunicación y la educación.

 

gestión de la información;  ética de la comunicación; 
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