Número 81 (octubre de 2018)
No me toquéis los 'tokens'
Ferran Lalueza

El pasado 28 de septiembre Facebook anunció públicamente que los datos vinculados a las cuentas de cincuenta millones de usuarios habían quedado al descubierto a causa de un ciberataque. Según ha reconocido la propia empresa, los hackers lograron hacerse con los tokens de estos usuarios, es decir, con las autentificaciones que permiten acceder a aplicaciones repetidamente sin necesidad de volver a introducir la contraseña cada vez. 

Aunque bastaría con el escándalo de Cambridge Analytica para garantizar que este 2018 pase a la historia como el annus horribilis de Facebook, lo cierto es que la compañía de Menlo Park sigue sumando méritos a su ya catastrófico balance. Esta nueva crisis evidencia que la empresa de Mark Zuckerberg no solo explota los datos de sus usuarios de forma a menudo cuestionable sino que, además, es incapaz de proteger tales datos ante eventuales ataques malintencionados de terceros.
 
Justo un día después de que Facebook admitiera la brecha de seguridad que había desprotegido los tokens de millones de usuarios, Tim Berners-Lee (creador del World Wide Web) presentó el proyecto Solid: una plataforma descentralizada y open source que pretende brindar a cada usuario pleno control sobre sus datos personales y de todo tipo. Fuera mera casualidad o —más probablemente— un encomiable sentido de la oportunidad, el célebre ingeniero británico no podía elegir mejor momento para desvelar esta iniciativa que haciéndolo inmediatamente después del estallido del enésimo escándalo referido a la vulnerabilidad de los datos atesorados por la mayor red social del mundo.
 
En el artículo publicado el 29 de septiembre en Medium y prometedoramente titulado «One Small Step for the Web…» («Un pequeño paso para la Red...»), Berners-Lee constata que, en internet, actualmente el modelo predominante conlleva que los usuarios —a cambio de obtener determinados servicios— cedan sus datos personales a un puñado de gigantes tecnológicos que mercadean con ellos. Las consecuencias, según este desalentador diagnóstico del genio inglés y tal como ya hemos podido constatar en demasiadas ocasiones, son nefastas e incluyen la división y la desigualdad.
 
En este contexto, Solid emerge como una solución revolucionaria destinada a “restablecer el equilibrio”, es decir, a propiciar que internet vuelva a ser una herramienta al servicio de todos y no un lucrativo juguetito en manos de unos pocos. Basándose en el principio del empoderamiento personal a través de los datos, la nueva plataforma se propone ofrecer modos radicalmente distintos de concebir, crear y hallar aplicaciones y servicios innovadores, fiables y beneficiosos, tanto a particulares como a desarrolladores y empresas.
 
Hace exactamente una década, en octubre de 2008, tuve el privilegio de coincidir con Tim Berners-Lee cuando viajó a Barcelona para recibir el máximo reconocimiento académico otorgado por la UOC: el doctorado honoris causa. Durante su discurso de aceptación, tocando la medalla que acababan de colgar de su cuello, expresó su deseo de que ese símbolo, a modo de recordatorio, le ayudara a seguir trabajando para que la tecnología siempre sea creada al servicio de la humanidad. Impulsando un proyecto como Solid, el director del World Wide Web Consortium (W3C) evidencia que aquel compromiso mantiene plena vigencia.
 
Curiosamente, en su parlamento Berners-Lee empleó el vocablo inglés token para referirse a la medalla honoris causa que acariciaba con orgullo. De hecho, se trata de un término muy polisémico que de forma genérica significa símbolo, pero que también se emplea para aludir, entre otras acepciones, a las criptomonedas, a elementos de programación informática, a minorías (sub)representadas de forma simbólica para visibilizar la diversidad y también —ironías de la vida— a los procesos de autentificación de usuarios que acaban de poner nuevamente en la picota a la compañía de Zuckerberg y a su modelo de negocio. Un modelo frontalmente opuesto a los valores encarnados por el creador del World Wide Web y por su plataforma Solid. Y es que, definitivamente, Facebook is not Solid
 
 
 
 
medios sociales;  comunicación de crisis;  big data gestión de la información;  terminología; 
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