Número 97 (marzo de 2020)

Yo soy el virus: 'storytelling' digital y cuentas ficticias en Twitter a propósito del coronavirus

Antoni Roig

La crisis sanitaria, social y comunicativa global que conocemos como la crisis del coronavirus tiene escasos precedentes. Y evoluciona de tal manera que lo que escriba a día de hoy puede haber dado un giro significativo en cualquier momento. Como en las buenas historias. Y esta es la aproximación que quiero darle en este artículo de COMeIN: centrarme en algunas manifestaciones de la crisis en las redes sociales, en forma de historias, ficcionadas o no.

Desde los primeros momentos de la crisis provocada por la rápida expansión del nuevo virus COVID-19, o conocido popularmente como el coronavirus, la inquietud se ha manifestado en forma de historias de distintos tipos. El motivo es muy simple: las historias son una de las formas por excelencia de exteriorizar nuestra experiencia, también de dar sentido a lo que nos rodea y de buscar un modo de empatía que nos ponga en relación con las personas que tenemos cerca. En un caso abiertamente propicio a que se desencadenen incertidumbre, contradicciones, alarmismo, prejuicios, ignorancia o desinformación, es lógico que sea terreno abonado para las historias y que estas tengan lugar en espacios cotidianos ávidos de conversación o discusión como Twitter. A continuación, os pongo solo algunos ejemplos en nuestro entorno cercano.

 

El hashtag como historia personal. #nosoyunvirus fue una de las primeras tendencias cuando el coronavirus se veía todavía como un fenómeno preocupante, pero a la vez distante, lejano de nuestras fronteras –como si de verdad existieran–. Dado que el origen de la pandemia se sitúa en la región china de Wuhan y empezó a formar parte de la agenda pública en coincidencia con las celebraciones del Año Nuevo Chino, las primeras víctimas de nuestra ignorancia fueron ciudadanos de origen o aspecto oriental. De ahí esta reacción en redes, en primera persona, reivindicando algo tan aparentemente obvio como su condición de ciudadanas y ciudadanos de nuestro país. #yonosoyunvirus ayudó a visibilizar un colectivo y favoreció una corriente de solidaridad y empatía.

 

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Los hilos de Twitter como historia y como denuncia de las fake news. Ya lo han dejado bien claro creadores como Manuel Bartual: Twitter es un lugar privilegiado para el desarrollo de historias que juegan de forma fluida con el tiempo real, con la realidad y la ficción, de manera no tan distinta a como lo ideó Orson Welles en su célebre y mitificada retransmisión en directo de la novela La guerra de los mundos (1939). El diseñador de videojuegos y escritor Dani Sánchez Crespo creo un hilo conspiranoico que, al final, se reveló precisamente como una denuncia de los comportamientos conspiranoicos presentes en nuestras redes sociales, incluida esa temible arma vírica que son los grupos de WhatsApp. En el hilo, Dani Sánchez-Crespo evidencia la facilidad con que datos supuestamente científicos o con apariencia de provenir de fuentes fiables pueden no solo llevar a la desinformación, sino apuntar a determinadas direcciones para crear un cierto estado de opinión.

  

El pensamiento profético. Otra de las líneas de acción preferidas en esta alianza entre storytelling y pánico global hace referencia a la difusión de fragmentos de obras en los que aparecen sorprendentes coincidencias con el momento presente. El más popular ha sido, sin duda, la referencia al libro del superventas Dean Koontz, Los ojos de la oscuridad, publicado en 1981 y en el que se menciona el denominado «virus Wuhan-400», liberado hacia 2020. El agente literario de Koontz aún lo está celebrando. En términos más lúdicos, pero igualmente inquietantes, el cómic Astérix en Italia (¡de todos los lugares posibles!), publicado en 2017 y en el que Astérix y Obélix se encontraban con un personaje enmascarado denominado, ni más ni menos, que ¡coronavirus! Y, cómo no, el fenómeno del film de 2011 Contagio, de Steven Soderbergh, convertido en un hit repentino por tratar sobre una pandemia global mortal con una aproximación más realista que otros films de Hollywood. Sea casualidad, apofenia o profecía, ¡estábamos advertidos!

 

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La historia en primera persona. Conforme el virus se ha hecho más tangible y cercano, empiezan a aparecer testimonios personales de positivos por COVID-19 o de personas que han quedado en aislamiento. Uno de los más interesantes es el de Nil Monró, el segundo paciente diagnosticado en Barcelona y que ha relatado su experiencia en Twitter, mayoritariamente desde el hospital en el que pasa cuarentena, incluyendo consejos para extremar la precaución y evitar el contagio. Una estrategia a medio camino entre la historia personal y la estética del influencer.

 

El humor en primera persona. El virus nos habla. Sin duda, el humor es una reacción sana y recurrente en todo tipo de crisis, por seria que esta sea. El humor permite desdramatizar situaciones, situarnos de igual a igual reduciendo las jerarquías, generar empatía y poner un poco de distancia con nuestras propias preocupaciones. Parodias, canciones y sketches nos los podemos esperar, pero pocos podrían haber predicho el éxito del usuario de Twitter @coronavid19, que, con un peculiar estilo sarcástico, obtuvo en dos días más de 400.000 seguidores (644.000 en el momento de escribir estas líneas). El virus define su misión de infección global como su «gira mundial» y, lo que resulta más interesante, vincula su «actuación» con acontecimientos reales en España, sus vecinos o países de América Latina. Por si fuera poco, @coronavid19 dialoga con otros usuarios ficticios, como la gripe común o la sífilis, estableciendo un espacio casi surrealista, pero que a la vez es un retrato preciso del miedo colectivo de nuestro tiempo.

 

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Así que, si en el momento de leer este artículo estáis en cuarentena, tenéis tiempo de sobra para poneros al día de Twitter, Instagram y, sobre todo, COMeIN.

 

Para saber más:

Web oficial Organización Mundial de la Salud: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019

Artículo sobre el libro de Dean Koontz que anticipaba la aparición del virus en 2020 en Wuhan: https://www.lavanguardia.com/libros/20200224/473726626828/dean-koontz-coronavirus.html

Artículo sobre Astérix, Obélix y el coronavirus: https://www.abc.es/cultura/libros/abci-asterix-y-obelix-lucharon-contra-coronavirus-italia-202002281353_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

Artículo sobre Nil Monró: ttps://www.lavanguardia.com/vida/20200302/473848311332/nil-monro-coronavirus-covid-19.html

Artículo sobre el usuario de Twitter @coronavid19: https://www.eldiario.es/tecnologia/Humor-generan-propio-antidoto-coronavirus_0_1000900071.html

 

Banda sonora:

Language is a virus (Laurie Anderson, 1985)

I am the virus (Killing Joke, 2015)

Virus (Héroes del silencio, 1995)

 

Cita recomendada

ROIG, Antoni. Yo soy el virus: ‘storytelling’ digital y cuentas ficticias en Twitter a propósito del coronavirus. COMeIN [en línea], marzo 2020, no. 97. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n97.2022

medios sociales;  comunicación de crisis;  cinema;  cómic;  literatura; 
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