Número 27 (noviembre de 2013)
La búsqueda de la autenticidad en el fenómeno fan
Ángel Díaz

El estudio del fenómeno fan (fandom studies) exhibe su propia contradicción fundacional: los fanes interesan a la sociología porque son audiencias activas, creativas y comprometidas, en contra del retrato gregario, convulso y antojadizo que suele ofrecerse de estas personas. En sus prácticas no se refleja una actitud de servidumbre, sino una voluntad de dialogar con los textos culturales emanados de la industria.

Los fans encuentran en estos textos valores y significados que dan sentido a sus vidas, lo que sólo podría entenderse si bien sus vidas son muy simples (explicación del sentido común), o bien estos significados trascienden las servidumbres de la cultura de masas para apelar directamente a lo más profundo del individuo. Esta última interpretación es, grosso modo, el axioma del que nacen los fandom studies, si bien es cierto que el individuo como tal ha quedado hasta ahora en un segundo plano ‒eclipsado por la comunidad‒ en esta joven disciplina, aún en pleno y fecundo desarrollo.

 

La creatividad del individuo ‒como la del grupo‒ es, sin embargo, un tema central en el pensamiento del filósofo francés Michel de Certeau, cuyo concepto de furtividad ha sido esencial en el nacimiento de los fandom studies como disciplina. La furtividad se refiere a la capacidad de las personas para encontrar formas de actuación propias, aun cuando sus conductas aparentan estar bajo control. Por ejemplo, un empleado dedica parte de su jornada a tareas privadas, aunque esté sentado en su sitio y parezca que está trabajando. De Certeau pensaba, en contra del discurso marxista que hablaba de masas dirigidas por el poder, que no se debe tomar a la gente por tonta. Las personas siempre encuentran espacios de creatividad en los recovecos que no puede colmar el sistema.

 

Por eso mismo, un fan no debe considerarse como una persona obsesionada y embrutecida por un texto (entendido texto en un sentido amplio: música, lecturas, deporte, moda...). Por el contrario, el fan tiene capacidad para interpretar y desarrollar sus propios significados entre las grietas del texto, que no es un discurso cerrado y siempre deja un espacio libre para que lo llene la creatividad del lector. Al igual que un trabajador logra zafarse de la rigidez de la jornada para atender sus asuntos, los fanes amplían y transforman a menudo los textos de los que son devotos para satisfacer sus propios intereses. En ambos casos, nos encontramos ante personas que parecen absorbidos por el sistema (laboral, textual...) pero que en realidad se están dedicando a satisfacer sus propias inquietudes. El sistema impone una serie de reglas y al mismo tiempo ofrece el instrumento para librarse de ellas. Dicho de otra forma: se está a un mismo tiempo dentro y fuera del sistema.

 

Esta contradicción inherente al fenómeno fan ‒estar a un tiempo dentro y fuera de la cultura de masas‒ no es ya fruto de una caricatura mediática o de una mera banalización de las pasiones. El fenómeno fan remite a una nostalgia por la autenticidad que se diría previa a la democratización de la cultura. La dedicación del fan le distingue del consumidor pasivo. Su reinterpretación del texto le convierte en productor de significados propios; su compromiso con la cultura de masas le sitúa por encima de ella.

 

No es posible, ni sería deseable, escapar de la sociedad de la información. La búsqueda de experiencias auténticas, capaces de dar sentido a la propia vida, no se puede ejercitar mediante una huida eremítica. Buscamos lo auténtico en una constante negociación de significados que pueda extraer del sistema ‒de lo que nos es dado‒ algo que nos sea valioso. El fan caza furtivamente en la cultura de masas para buscar una respuesta a sus propias inquietudes. Caza para generar sus propios contenidos, allá donde el texto oficial no alcanza.

 

Martin Heidegger, implacable censor de la cultura de masas, definió la autenticidad como una modificación de lo inauténtico. El ser arrojado al mundo debe alejarse de la rutina, de las trivialidades de lo común, en busca de lo que le es propio. Hay que buscar la experiencia genuina deshilvanando la maraña de experiencias que nos rodean, erigiendo y delimitando entre ellas ‒pero también fuera de ellas‒ un lugar para nosotros. La autenticidad no reside en un lugar utópico, sino que surge de una actitud selectiva ante las cosas que nos rodean.

 

El empeño de los fandom studies en mostrar la capacidad de las audiencias para generar sus propios ámbitos de producción no sólo es importante porque ayude a comprender las prácticas e intereses de estas personas y comunidades concretas. Lo más revelador de esta disciplina quizás sea su capacidad para reflejar varios de los problemas y tensiones más acuciantes de nuestro tiempo, que apuntan a los fundamentos mismos de la sociedad de la información y al papel que los individuos pueden desempeñar en ella.

 

La interpretación mediática del fenómeno presenta a los fanes como una anomalía, una excentricidad que la sociología debiera tratar de solventar: niñas histéricas que duermen a la intemperie para escuchar música enlatada. El interés de los fandom studies, sin embargo, radica en su capacidad para dialogar con líneas de reflexión mucho más profundas de lo que sugiere la caricatura social del fenómeno. La búsqueda de la autenticidad es tan sólo uno de los varios temas que atraviesan el pensamiento contemporáneo y con los que los fandom studies pueden entablar una fructífera conversación.

 

Los fandom studies, surgidos en Estados Unidos en la década de los 80 del siglo pasado, han producido en poco tiempo una abundante y valiosa literatura, que no oculta su deuda con De Certeau pero tampoco ha profundizado en la tradición de pensamiento europeo de la que forma parte este pensador. La disciplina de los fandom studies nació como una hija inquieta de los estudios de audiencias (audience theory) y ha encontrado en Internet y las nuevas tecnologías un nuevo campo en el que madurar e independizarse de una tradición ligada sobre todo a la televisión. Aunque quizás sea en su capacidad para dialogar con los grandes dilemas de nuestra sociedad donde muestre realmente su mayoría de edad.

 

cinema;  cómic;  cultura digital;  entretenimiento;  música;  televisión; 
Comparte
??? addThis.titol.compartir ???