«Es bastante obvio que tendremos una IA [inteligencia artificial] mucho más inteligente que los humanos y, en cierto modo, ya lo es. Espero que sea benevolente con nosotros». La cita corresponde a Elon Musk, magnate de cabecera del universo contemporáneo. Su cosmovisión, con todo lo que arrastra, nos lleva a plantearnos: ¿en qué momento se completó la transición del antropocentrismo al sintocentrismo?
Preparo la participación en una mesa redonda titulada «Ética de la comunicación en tiempos de la inteligencia artificial». Quiero abrir con referentes de la tradición filosófica (occidental). Sobre la ética, por si no quedaba claro. «El bien del hombre es una actividad del alma de acuerdo con la virtud» (Aristóteles, 1985, pág. 83). «Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal» (Kant, 2012, pág. 126). «Los hombres han nacido los unos para los otros. Instrúyelos o sopórtalos» (Marco Aurelio, 2025, VIII.59). Este último me ofrecía, por analogía, un cierre estupendo: «Las máquinas existen para los seres humanos. Instrúyelas o sopórtalas». Final. Aplausos. Un par de conversaciones, de las buenas, en los pasillos. Y para casa.
Pero hay algo, en el durante, que me da que pensar. Esta frase (parafraseada): «La IA es como un cuchillo. La puedes utilizar para cortar el pan o para asesinar».
Revuelvo entre mis papeles recientes para retomar. Nuestro trabajo actual en el grupo Mediaccions nos ha permitido conocer algo más sobre la relación entre IA y storytelling, y entre IA y creatividad, a partir de los artículos de mayor impacto en WoS y Scopus. Queríamos saber de qué se está hablando en publicaciones influyentes del ámbito académico. Constato que, en ellas, las referencias a la ética en inteligencia artificial son marginales.
En nuestro último trabajo, sobre proyectos periodísticos premiados por su uso de la IA, encontramos una conclusión contundente: la ética se utiliza mayoritariamente (1) a posteriori, en fases ulteriores de los proyectos, y (2) como justificación argumental. Un proceso de blanqueamiento y lavado de manual. AI ethics washing. Como título, no queda mal.
Reflexiones sobre ética e IA
Reflexionando –qué gustazo poder reflexionar–, la cosa va un poco más allá. La falacia ética de la IA construye sus bases a partir, no de principios laxos, sino de acciones que van en contra de la propia ética. La IA que conocemos es –apunto– fundacionalmente antiética. Por varios motivos.
Empezando por un extractivismo de contenido autoral, con un plagio masivo sin reconocimiento. Una lógica que se expande desde las ideas hasta la materialidad, con un enorme impacto en los minerales críticos, el consumo energético y los territorios donde se ubican sus granjas. También en su funcionamiento, con la incorporación de sesgos de género, raciales y lingüísticos, que se distribuyen, además, en su arquitectura: en los datos de entrenamiento, en los desarrolladores, incluso en los usuarios. Una reproducción bourdiana a gran escala que desplaza a las minorías en la movilidad del conocimiento. Son, además, tecnologías hiperinvasivas, que perfeccionan los sistemas de capitalismo de datos, y que adolecen de unos niveles de intromisión en la privacidad e intimidad de las personas que sobrepasan en refinamiento y extensión a las proyecciones orwellianas. Lo que nos llevaría a poner el foco en los medios de producción, en la propiedad de estos constructos y en unos hiperliderazgos tecnológicos absolutamente verticales, con un posicionamiento ideológico evidenciado y que, obviamente, no han sido sometidos a sufragio alguno por parte de la ciudadanía.
Lo que nos llevaría de vuelta a Elon Musk. No le dedicaremos más palabras de las estrictamente necesarias. Solo para radiografiar un pensamiento, y comprender dónde se están situando nuestras miradas en el horizonte: «No me levanto pensando: ¿Qué innovaré hoy? Simplemente se trata de crear las tecnologías necesarias para extender la vida más allá de la Tierra [...] Es bastante obvio que tendremos una IA mucho más inteligente que los humanos y, en cierto modo, ya lo es. Espero que sea benevolente con nosotros».
Podíamos imaginar que el geocentrismo había muerto hace décadas. La pregunta clave emerge, no obstante, por contraste: ¿en qué momento se completó la transición del antropocentrismo hacia el sintocentrismo (sýnthesis + kéntron)?
En mis apuntes, la condición transhumanista de Musk no supone una revelación. Sí reencuadro en amarillo la ruptura entre el pensamiento de Musk y los clásicos. Subrayo, por un lado: «bien», «humano», «virtud», «obra», «máxima», «ley universal». Por el otro: «tecnologías», «extender», «mucho más», «artificial», «benevolente», «con nosotros». Y en su sencillez, el esquema revela, no solo una antropomorfización de la tecnología, sino también un desplazamiento de la humanidad hacia los márgenes del régimen ético (lo que no dejaría de ser un contrasentido). En ese movimiento, un segundo hallazgo: un posicionamiento de la máquina como agente del círculo moral, con la cualidad (-encia) de querer o desear (volo) el bien o lo bueno (bene). Un nuevo êthos sin lugar para la ética.
Y mientras tanto, la maquinaria de lavado ético no se detiene, extendiendo una pátina blanca que deja poco tiempo y poco margen para revisar las costuras. Tampoco desde los círculos académicos, un teórico bastión crítico donde pervive la sensación de lo inevitable. De ahí, probablemente, la sorpresa, el agravio. Cuando decimos, o escuchamos en un panel de expertos:
«La IA es como un cuchillo. La puedes utilizar para cortar el pan o para asesinar».
De verdad, no lo creo.
Llega el momento de la mesa redonda. Inicio con referentes. Continúo con referencias. Hablo de una tormenta perfecta, del optimismo tecnocrático, de la producción científica, de la metáfora ecológica, de la Escuela de Frankfurt, de los estudios críticos en IA, de la rebelión algorítmica y de la guerrilla semiológica. Apunto hacia la domesticación de la máquina. Una alfabetización con la ética en el lugar del centrifugado. Una responsabilidad generacional.
Y cierro, improvisando:
«La IA es como un cuchillo que, para cuando te quieras dar cuenta, tendrás clavado en las costillas».
Para saber más:
ARISTÓTELES (1985). Ética nicomáquea. Ética eudemia (J. Pallí Bonet, Trad.). Gredos.
KANT, Imanuel (2012) [1785]. Fundamentación para una metafísica de las costumbres (R. R. Aramayo, Trad.; 2.ª ed.). Alianza Editorial.
MARCO AURELIO (2025). Meditaciones (R. Bach Pellicer, Trad.). Gredos.
Imagen de portada:
Ilustración que cuestiona la concepción de la IA como arma de doble filo («La IA es como un cuchillo: la puedes utilizar para cortar el pan o para asesinar»). Fuente: imagen creada por el autor del artículo con la herramienta de IA Nano Banana 2 (fecha y prompt sin determinar).
Citación recomendada
SÁNCHEZ-LÓPEZ, Iván. «‘AI ethics washing’: el ‘sintocentrismo’ y la máquina de autolavado». COMeIN [en línea], septiembre 2026, no. 168. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n168.2656
Iván Sánchez-LópezSenior researcher Ramón y Cajal en la UOC
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