Número 169 (octubre de 2026)

Cuando responder al odio quiere decir imaginar otros relatos

Ronald Sáenz Leandro, Àsia Selma, Sonia Herrera Sánchez

El pasado 14 de octubre presentamos públicamente la diagnosis del Laboratorio de Narrativas Transformadoras por la Justicia Global, una iniciativa impulsada por la Universitat Oberta de Catalunya y la Fundación Autónoma Solidaria de la Universitat Autònoma de Barcelona con el apoyo de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo. La diagnosis recoge un primer trabajo de revisión y sistematización, pero también plantea una cuestión que atraviesa las fases siguientes del proyecto: ¿cómo se pueden construir relatos que disputen los imaginarios que hacen que el odio y las desigualdades parezcan aceptables?

Un ataque racista, xenófobo, islamófobo, antifeminista o LGTBIQ+fóbico no solo cuestiona la dignidad de quien lo recibe. El diagnóstico muestra que estos discursos pueden encontrar continuidad en relatos que desacreditan marcos más amplios, como, por ejemplo, la cooperación, los derechos humanos, la cultura de paz, la Agenda 2030 o la misma democracia. Mirarlos juntos permite entender que aquí también se disputa el sentido de la justicia global: quién puede defenderla y qué valores se le atribuyen.

 

En este diagnóstico hemos puesto en diálogo la literatura académica con informes, materiales de formación y experiencias de intervención, priorizando trabajos recientes y pertinentes para el contexto catalán y español. Esta elección también respondía a una ausencia: una parte del conocimiento sobre cómo se interviene circula fuera de la universidad y resulta difícil encontrarlo en publicaciones académicas. La diagnosis, por lo tanto, no es una revisión sistemática de toda la literatura disponible, sino una cartografía inicial para orientar las fases siguientes del Laboratorio.

 

Esta mirada permite constatar que sabemos mucho sobre la detección y el análisis de los discursos de odio, especialmente en X (antiguo Twitter), y sobre su relación con la polarización, la desinformación y el auge de la extrema derecha. En cambio, otros espacios y formatos (los contenidos audiovisuales, los memes, el entretenimiento o los canales de mensajería) todavía tienen menos presencia en la investigación. Y es en estos registros donde algunos marcos antiderechos pueden circular sin presentarse como confrontación política directa, sino asociados al humor, a la autenticidad, al consumo o a una determinada idea de lifestyle deseable (Sáenz-Leandro y Selma, 2026).

 

Las respuestas del Laboratorio

 

El vacío se hace más evidente cuando el diagnóstico pasa de la detección a las respuestas. Disponemos de herramientas sofisticadas para clasificar y analizar contenidos, pero todavía tenemos pocos elementos para saber qué cambia con una intervención, para quién y en qué condiciones. De aquí la distinción entre tres nociones clave para el proyecto: contranarrativas, narrativas alternativas y narrativas transformadoras. No todas responden al mismo problema. Una contranarrativa puede contestar una falsedad o un ataque. Una narrativa alternativa pone en circulación otras maneras de entender la convivencia, los derechos y la diversidad. En cambio, la pregunta por la transformación nos lleva más lejos: quién construye estos relatos, con quiénes y hasta qué punto pueden incidir en las relaciones que sostienen las desigualdades.

 

Pero esta diferencia no es trivial ni meramente terminológica. Si el Laboratorio –más allá del actual proyecto– quiere avanzar hacia narrativas transformadoras, la monitorización de plataformas debe ir acompañada de escucha en ámbitos educativos, comunitarios y asociativos. También hace falta que las comunidades afectadas puedan intervenir en la definición de los problemas y en la creación de los relatos, en lugar de ocupar únicamente el lugar de destinatarias. Y, para saber que funciona, para quién y en qué condiciones, las intervenciones se tienen que documentar y evaluar, porque el alcance de un mensaje, por sí solo, no nos dice si ha contribuido a modificar un marco de sentido.

 

La presentación del diagnóstico abre, pues, una conversación que el proyecto tendrá que retomar y sostener en las fases siguientes. Detectar cómo circula el odio es necesario, sin duda, pero la cuestión que nos urge es cómo disputar los imaginarios que lo hacen plausible y socialmente aceptable. Esto pide atender no solo los contenidos, sino también los procesos de construcción de los relatos, las voces que participan y las capacidades colectivas y comunitarias que se pueden reforzar, y es precisamente en esta articulación entre investigación, escucha y experimentación donde el Laboratorio quiere explorar las posibilidades de una comunicación orientada a proteger y afianzar la justicia global.

 

Para saber más:

Sáenz-Leandro, Ronald.; Selma, Asia (2026). «Narratives transformadores per la justícia global: discursos d’odi, respostes i horitzons de canvi: informe de diagnosi sobre tendències, estat de l’art i estratègies d’acció per al Laboratori de Narratives Transformadores per la Justícia Global». Universitat Oberta de Catalunya / Fundación Autónoma Solidaria de la Universitat Autònoma de Barcelona [en línea]. Disponible en: https://laboratorinarratives.cat/

 

Imagen de portada:

Logotipo del Laboratorio de Narrativas Transformadoras por la Justicia Global. Font: UOC y Fundación Autónoma Solidaria de la UAB.

 

Citación recomendada

SÁENZ-LEANDRO, Ronald; SELMA, Asia; HERRERA SÁNCHEZ, Sonia. «Cuando responder al odio quiere decir imaginar otros relatos». COMeIN [en línea], octubre 2026, no. 169. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n169.2670

eventos;  género;  lifestyle;  ética de la comunicación;  investigación;  medios sociales;