Una fontanera joven, de izquierdas y ecologista, que ha denunciado el abuso de alcohol entre los parlamentarios británicos durante el horario laboral. Así se presenta, Hannah the plumber Spencer, una de las nuevas figuras políticas femeninas con una popularidad creciente en el Reino Unido. Tiene 34 años y es diputada del partido de los Verdes por el Área de Manchester (Gorton y Denton). ¿Pero por qué podemos considerarla una voz única y diferente entre los liderazgos políticos femeninos en el marco de las democracias occidentales?
El primer motivo es que no ha llegado a la política con las credenciales tradicionales que, especialmente en el Reino Unido, caracterizan a los políticos (y menos aún las que caracterizan a las mujeres que se dedican a la política). No tiene formación universitaria, no terminó los estudios básicos y se dedica profesionalmente a un sector altamente masculinizado, como la fontanería. No ha estudiado en ningún centro educativo de élite privado, como sí que lo hacen una gran parte de los miembros del Partido Conservador británico y una parte de los miembros del Partido Laborista. Hay que recordar que en el Reino Unido las mujeres que estudian en un centro privado de élite tienen hasta un 20 % más de probabilidades de acabar trabajando en una posición de liderazgo. Hannah no solo no tiene las mismas credenciales educativas que sus compañeros y compañeras de la House of Commons, sino que también tiene una experiencia profesional muy distinta a la del resto de ellos. Sabemos que, a pesar de que muchos diputados laboristas provienen de familias de clase obrera, muy pocos tienen experiencia profesional adulta en un entorno laboral obrero. En cambio, «Hannah the plumber» sí tiene esta experiencia profesional.
Esta experiencia obrera constituye uno de los elementos más originales de esta nueva figura. En las últimas décadas, los partidos Verdes de izquierdas han gozado de gran popularidad entre las clases urbanas y educadas, rasgos que muchos de sus líderes comparten. Hannah, por el contrario, viene de las afueras de Manchester, Gorton y Denton, lejos de las zonas más afluentes del sur de la isla británica. Hannah entró al parlamento después de ganar una byelection, que se produce cuando un diputado deja su cargo y la circunscripción electoral (Gorton y Denton) vuelve a convocar elecciones. Es especialmente significativo ganar un asiento en la House of Commons; para ganarlo tienes que quedar únicamente y exclusivamente primero en la lista. El sistema británico first pass the post solo otorga un diputado por cada circunscripción, el más votado. Los segundos, terceros y cuartos candidatos no obtienen ningún diputado. Por lo tanto, ganar un diputado para el Partido Verde, siendo un partido más pequeño, es todo un hito.
Un nuevo estilo directo dirigido a las zonas populares
El tercer punto de originalidad de «Hannah the plumber» radica en el contenido de sus intervenciones y en su tono. «En el Sur de Manchester todo el mundo paga el precio completo por un pinta [de cerveza], pero por algún motivo dentro del Parlamento es más barato y algunos (parlamentarios) beben antes de votar», declaró Hannah en el Parlamento el pasado 21 de mayo mientras recibía gritos de desaprobación de los diputados a la House of Commons. El consumo de alcohol dentro del perímetro del Parlamento siempre ha sido un secreto de dominio público, bastante conocido pero nunca mencionado de forma tan directa en los debates públicos. Resulta obvio que hay un elemento populista en el formato de su intervención, hablar de los privilegios de la clase política, pero la temática de su intervención ha roto un tabú. También son diferentes el tono y su forma de presentarse; es una figura feminizada con una estética alejada de los trajes clásicos y de los cortes de cabello cortos de otras líderes femeninas británicas (Theresa May, Nicola Sturgeon, Ruth Davidson). Su voz es suave y dulce, bastante alejada de las voces presidencialistas que adoptan muchas figuras políticas femeninas.
El partido de los Greens está en un proceso de rebranding y de acercamiento a los votantes de las zonas más populares del Reino Unido, lo que les está resultando exitoso. En las últimas elecciones locales de mayo su líder, Zack Polanski, declaró el bipartidismo británico «muerto» después de que su partido hubiera ganado en varias ciudades de Inglaterra y País de Gales. Polanski se había hecho viral durante la campaña gracias a un vídeo en el que corría por un aparcamiento al sur de Londres mientras denunciaba la subida del coste de la vida. El éxito del vídeo no radicaba tanto en el escenario, que ya hemos visto en otras campañas, sino en el ritmo y el contenido de su mensaje: directo, breve y con un tono de apoyo y comprensión. Un estilo que también se observa en algunas de las intervenciones de Hannah.
Los retos del liderazgo femenino político siempre han sido difíciles y, en el actual contexto de ascenso de los partidos de extrema derecha con un discurso claramente antifeminista, todavía lo son más. Por eso, las figuras como «Hannah the plumber» son elementos clave para mantener discursos y visiones del mundo alternativas.
Imagen de portada:
Retrato parlamentario oficial de Hannah Spencer. Fuente: UK Parliament.
Citación recomendada
TÀRREGA, Mariola. «“Hannah la fontanera” y el nuevo liderazgo político femenino». COMeIN [en línea], junio 2026, no. 166. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n166.2641



