Número 161 (enero de 2026)

De prácticas a propósito: el ‘repurposing’ profesional como propuesta de valor

Patu Antunes, Inés Martins

En la vida profesional, hay comienzos que no se parecen a los comienzos. No vienen con la euforia de lo nuevo, sino con la serenidad de quien ya ha transitado varios caminos. Son reinicios. Reinvenciones. Y a veces, se manifiestan en un espacio inesperado: las prácticas. Algunas personas se aproximan a ellas no como un rito de entrada al mercado laboral, sino como un terreno fértil para resignificar su propósito.

Muchas llegan con biografías intensas, a menudo marcadas por décadas de experiencia laboral, responsabilidades familiares y aprendizajes que no figuran en ningún currículum formal. Lo que buscan al reingresar al mundo académico no es solo una titulación, sino una nueva forma de estar en el mundo profesional. Y en ese tránsito, las prácticas –habitualmente pensadas para jóvenes en formación inicial– se revelan como una encrucijada entre lo vivido y lo que aún está por construir.

 

Repensar el rol de las prácticas en este contexto de longevidad activa y trayectorias no lineales se vuelve urgente. La idea de que una persona de 40, 50, 60 o incluso 70 años se incorpore a un entorno de prácticas desafía muchas de nuestras estructuras, tanto institucionales como mentales. ¿Qué significa formarse a esa edad? ¿Qué tipo de inserción profesional se busca? ¿Quién aprende de quién?

 

Los estudios más recientes sobre talento sénior, como el Mapa del Talento Sénior 2024 (Puyol, Jiménez y Ortega, 2024), indican que el 71 % de las personas mayores de 55 años desean seguir activas laboralmente, no solo por razones económicas, sino también por el deseo de contribuir, seguir aprendiendo y tener un papel socialmente significativo. A su vez, una de cada tres personas de este grupo considera cambiar de sector o reorientar su carrera profesional, lo que confirma que el repurposing no es una excepción, sino una tendencia en expansión.

 

Reorientarse desde el sentido

 

La motivación de las personas maduras no reside en «empezar desde cero», sino en reorientarse desde el sentido. La elección de un nuevo campo de estudio no se da al azar: suele responder a una necesidad profunda de coherencia, de alinear valores personales, de perseguir los sueños no cumplidos de la juventud. Es lo que podría denominarse repurposing profesional, o replanteamiento del propósito laboral.

 

Aquí, las prácticas pueden transformarse en algo más que un entrenamiento técnico. Pueden ser un espacio de exploración identitaria, de validación interna y de reencuentro con la propia capacidad de contribuir. Pero para que eso suceda, es necesario un cambio de mirada. Las prácticas deben dejar de ser vistas como «aprendizaje desde cero» y pasar a ser entendidas como territorios de hibridación, donde el conocimiento formal se entrelaza con la experiencia vital.

 

La pedagogía crítica ya señalaba esta necesidad décadas atrás. Paulo Freire (1996) advertía que educar es, antes de todo, un acto de libertad, y que los procesos formativos deben partir de la experiencia vivida del sujeto. En esta misma línea, bell hooks (1994) afirmaba que enseñar no puede ser solo transmitir contenidos, sino crear condiciones para que el aprendizaje se convierta en una práctica de transformación. A partir de estos marcos, permitir que personas maduras encuentren sentido en sus prácticas no es un gesto de inclusión: es una exigencia ética.

 

Este enfoque requiere ajustes institucionales concretos: desde flexibilizar los formatos y horarios, hasta generar interlocuciones empáticas entre tutores, empresas y estudiantes. También implica abrir conversaciones incómodas sobre edadismo, valor del conocimiento experiencial y diversidad de trayectorias en los entornos laborales y académicos.

 

Percepción del estudiante sénior

 

Uno de los desafíos que pueden emerger con más fuerza es la manera en que las empresas interpretan la figura del estudiante sénior. Pueden sorprenderse, pueden retraerse. Existe el prejuicio de que una persona madura en prácticas puede no adaptarse, tener «expectativas altas» o «no estar al día». Sin embargo, cuando estos procesos se dan en entornos que valoran la diversidad, lo que ocurre es revelador: las prácticas se convierten en verdaderos espacios de coaprendizaje. La experiencia de vida enriquece a los equipos, y el entorno profesional devuelve a la persona sénior una forma de reconocimiento social probablemente muy distinta a lo vivido antes.

 

En una sociedad en la que las carreras ya no son lineales, y en que la esperanza de vida activa se extiende cada vez más, es tiempo de que nuestras prácticas pedagógicas también maduren. El marco propuesto por Deleuze y Guattari (1980) sobre trayectorias rizomáticas –no jerárquicas, flexibles y multidireccionales– ofrece una metáfora potente para pensar los recorridos profesionales contemporáneos: no como escaleras que se suben, sino como redes que se expanden en múltiples direcciones, a lo largo de toda la vida.

 

Diseñar experiencias formativas que no infantilicen a quien se reinventa, sino que lo acompañen desde el reconocimiento, la escucha y el respeto, es un paso fundamental. Y, sobre todo, que entiendan que el conocimiento no se acumula en escalones, sino que se entreteje en trayectorias humanas complejas, dispares y valiosas.

 

Una práctica profesional puede ser un ensayo para una nueva manera de volver a mirar el mundo –y el trabajo– con otros ojos. Ese quizá sea uno de los aprendizajes más poderosos que se pueda ofrecer como comunidad educativa.

 

Para saber más:

DELEUZE, Gilles; GUATTARI, Félix (1980). Mille Plateaux. Les Éditions de Minuit.

FREIRE, Paulo (1996). La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI Editores.

HOOKS, Bell (1994). Teaching to Transgress: Education as the Practice of Freedom. Routledge. DOI: https://doi.org/10.3366/para.1994.17.3.270

PUYOL, Rafael; JIMÉNEZ, Alfonso; ORTEGA, Iñaki (2024). Mapa del Talento Sénior 2024. Radiografía del talento y el empleo de las personas mayores de 55 años. Fundación MAPFRE y Fundación Máshumano.

 

Imagen de portada:

Fotografía de una persona mayor trabajando en un portátil. Fuente: Pexels / SHVETS production

 

Citación recomendada

ANTUNES, Patu; MARTINS, Inés. «De prácticas a propósito: el ‘repurposing’ profesional como propuesta de valor». COMeIN [en línea], enero 2026, no. 161. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n161.2602

comunicación y educación;  edadismo;  lifestyle ética de la comunicación;