Número 142 (abril de 2024)

Ambigüedad en el cine: desafíos de género en Harmony Korine

Inés Martins, Aline Martins

Reflexionamos sobre la fenomenología y la experiencia cinematográfica, basándonos en Bazin y Merleau-Ponty para explorar la relación del cine con la realidad, enfatizando la ambigüedad en la vivencia humana. Examinamos cómo el cine desafía las normas de género y confronta la representación convencional del cine clásico, utilizando la filmografía de Harmony Korine. En obras como Spring Breakers (2012), Korine usa el realismo para debatir la identidad juvenil estadounidense, cuestionando los sistemas de signos tradicionales, y ofreciendo una perspectiva crítica sobre género, sexualidad y violencia.

André Bazin (2004) destaca que el cine se basa en el realismo del registro fotográfico y que su eje fundamental radica en la representación de la realidad y la construcción de subjetividades. Sostiene que el realismo fenomenológico en el cine va más allá de la mera apariencia de veracidad e implica una manipulación por parte del director, lo que genera una relación dialéctica entre la imagen y los significados codificados impuestos por el director.

 

Por otro lado, Merleau-Ponty (1966) afirma que el mundo en sí mismo es enigmático y paradójico, y por ello, la ambigüedad es la esencia de la existencia humana. Bazin coincide con esta premisa y sostiene que el realismo fenomenológico en el cine contiene, en su esencia, la ambigüedad de la realidad, alejándose de las narrativas clásicas que limitan su representación al estructurar la realidad conforme a los sistemas tradicionales de signos para complacer los cánones dramáticos y legitimar las construcciones ideológicas dominantes. Por el contrario, la ambigüedad en el cine nos invita a tener consciencia sobre la indefinición de la experiencia real vivida, cuestionando así las formas habituales y descontextualizadas históricamente de entender la experiencia.

 

La filmografía de Korine, sea como guionista o director, rechaza las representaciones prototípicas y normalizadas, y desafía productivamente sus representaciones comunes en los medios. Su cine es ambiguo y complejo en la construcción de las identidades de género de sus personajes, utilizando el realismo en su filmografía como medio de confrontación con la estética convencional y para provocar una ambigüedad productiva. Vemos en su obra una combinación de realismo documental e imágenes caricaturescas, así como el uso de elementos sensuales de la imagen como recursos para cuestionar los sistemas de signos abstractos involucrados en la producción de la identidad estadounidense dominante, tal como se representan en las narrativas clásicas de Hollywood.

 

Las problemáticas vivencias de la adolescencia y la juventud norteamericana son el tema central en la filmografía de Korine. En sus historias, las relaciones familiares son casi inexistentes y, cuando las hay, la alienación y destrucción de sus personajes es la consecuencia de su entorno familiar repleto de violencia física, sexual y simbólica. El grupo de pares es la única referencia, constituyéndose como hedonistas, irresponsables, adictos a las drogas y al sexo como un objeto de consumo para una satisfacción inmediata y/o evasión de sus problemas; carentes de códigos éticos con sus propias leyes basadas en la violencia vinculada a la muerte, al sexo, a la misoginia, a la homofobia y al racismo.

 

Paradoja narrativa: erotismo, violencia y provocación

 

En Spring Breakers, el mundo juvenil encuentra en el sexo la herramienta de dominación y escapismo. Por una parte, se presenta la vulnerabilidad de la representación femenina junto con la sexualización de su cuerpo, mientras que por otra se revela cómo la seducción ejercida por las mujeres puede ser una forma de dominación y violencia. Al inicio de la película, se evidencia la exploración del cuerpo femenino como deseo masculino, llevado al extremo de su máxima objetivación. En la escena de la fiesta en la playa, se refuerza la cosificación a través de los juegos con bebidas en los senos de las jóvenes y los encuadres que exhiben sus cuerpos en bikini. No obstante, las dos protagonistas ocupan un lugar dominante en la conquista sexual y la realizan estratégicamente para su ascensión en el mundo del crimen, cuando seducen y manipulan al gánster que les ha librado de la cárcel. El protagonismo femenino rompe con la tradicional invisibilidad de género en favor de la imagen viril, dominante y heroica. El montaje entre la exposición constante de los cuerpos femeninos, con el protagonismo en el asesinato de todos los hombres de las dos mafias, nos brinda datos que avalan la ambigüedad de la representación de género en el cine de Korine.

 

Tanto en esta película como en las demás de la obra de Korine, tendemos a primera vista, a criticar esta representación como estereotipada, simplificada y destructiva de la juventud. No obstante, a través de su representación de la juventud, el director no pretende culpar ni victimizar a los y las jóvenes, no los reprime ni los enaltece, sino más bien nos enseña la compleja realidad en la que viven y sus tentativas de solucionar sus problemas, muchas veces fallidas, pero que otras veces encuentran posibilidad de reinvención. En este sentido, Korine se aleja de los valores burgueses dominantes representados en la narrativa clásica del cine de Hollywood.

 

Las protagonistas femeninas de Spring Breakers desafían la moralidad convencional y muestran comportamientos extremos y erotizados, aunque también violentos. Con ello, nos ofrecen una oportunidad para comprender y, quizás, cuestionar y confrontar la cultura de la violencia en situaciones de marginación, de desigualdad e injusticia. En este sentido, se propone una ruptura esencial y liberadora, de las reales causas reales de alienación y autodesprecio presentes en la cultura estadounidense, lo cual nos podría valer como modelo para cualquier sociedad occidental.

 

La sobreexposición de imágenes de sexo, drogas y violencia exhibidas en la película son recursos utilizados para provocar al espectador; instigando una confrontación incómoda, pero efectiva con nuestra propia forma de relacionarnos con la realidad. Al romper las normas de género representadas en el cine clásico y colocarnos en una posición incómoda, la ficción cinematográfica puede contribuir a debilitar la lógica patriarcal y el orden androcéntrico, históricamente reproducidos en la sociedad. En este sentido, el cine independiente de Korine puede funcionar como una herramienta crítica contra los sistemas dominantes, al enseñarnos explícitamente los fenómenos que son reprimidos por los valores sociales dominantes.

 

No obstante, es importante destacar que no se puede separar de las narrativas analizadas una distorsión que evidencia una discrepancia entre la realidad y la idealización. Precisamente esto es lo que queremos estudiar: la interacción que nos permite examinar las conexiones entre la esencia fundamental de una era y su representación en el cine, así como la mutua influencia entre la percepción de lo auténtico por parte del director y su impacto en lo cotidiano a partir de la dialéctica visual.

 

Para saber más:

BAZIN, André (2004). ¿Qué es el cine? (José Luis López [trad.]). Madrid: Ediciones Rialp.

MERLEAU-PONTY, Maurice (1966). Phenomenology of Perception (Colin Smith [trad.]). Londres: Routledge y Kegan Paul; Nueva York: The Humanities Press.

 

Citació recomanada

MARTINS, Ines; MARTINS, Aline. «Ambigüedad en el cine: desafíos de género en Harmony Korine». COMeIN [en línea], abril 2024, no. 142. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n142.2421

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