
La ciencia no termina en el laboratorio ni en la publicación de un artículo en una revista de alto impacto. En el paradigma actual, la investigación solo completa su ciclo cuando el conocimiento retorna a quien lo financia y lo necesita: la sociedad. Bajo esta premisa, participé en el reciente Congreso CoDI, en el que se debatió, entre otros aspectos, cómo la Ciencia Abierta y la comunicación científica estratégica son clave para democratizar el saber y afrontar las complejidades del siglo XXI.

El pasado 11 de febrero de este 2026, el Hub de Investigación de la UOC acogió la presentación de los resultados del congreso Expanding the Margins. Research in Design 2024 (EXM24), el libro con las publicaciones resultantes y el lanzamiento de la nueva edición para diciembre de 2026. Un camino que va desde la consolidación de propuestas teóricas hasta el compromiso del diseño contra el fascismo.

Las empresas hablan cada vez más de sostenibilidad, pero… ¿quién se las cree? Y, sobre todo, ¿lo hacen todas las generaciones del mismo modo? Un estudio reciente basado en 8.980 personas de tres países europeos y tres latinoamericanos ofrece pistas sobre cómo la ciudadanía –y en especial la generación Z– valora el compromiso ambiental y la reputación de las organizaciones.

Lo que durante décadas fue una amenaza retórica se ha materializado: la Corporation for Public Broadcasting (CPB), la fuente de financiación de los medios públicos en Estados Unidos, ha dejado de existir formalmente.

Los chatbots de inteligencia artificial (IA) generativa, como por ejemplo ChatGPT o Copilot, se han incorporado rápidamente a nuestro día a día. Nos ayudan a escribir textos y a buscar información, y también los empleamos para resolver dudas cotidianas. A menudo se nos presentan como herramientas neutrales, objetivas, incluso imparciales. Pero… ¿lo son realmente?

Los resultados del estudio realizado por las profesoras de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC Mireia Fernández-Ardèvol y Sara Suárez-Gonzalo, junto con investigadores de otros países, muestran que las personas mayores son agentes activos, conscientes y adaptados a los entornos digitales complejos, con percepciones y prácticas diversas acerca de la vigilancia digital.

Actualmente utilizamos internet en gran parte de nuestras actividades cotidianas. El contenido generado con inteligencia artificial (IA) gana terreno tanto en la comunicación a través de redes sociales como en la creación artística y académica. La teoría conspirativa del internet muerto parece estar haciéndose realidad ahora.

Te siguen (Random House, 2025) es la novela más reciente de la escritora española Belén Gopegui. En ella, la autora aborda el tema del capitalismo de vigilancia (Zuboff, 2019) y la pérdida de la privacidad, en aras de los intereses económicos de la industria tecnológica.

Lo que comenzó como una inofensiva actualización de firmware en un piso del Raval de Barcelona derivó en una catástrofe paranormal: una misteriosa interferencia cuántica provocó que los asistentes virtuales fueran poseídos por arquetipos políticos desquiciados, sustituyendo sus algoritmos por egos desmedidos.

En este artículo quiero compartir algunas reflexiones vinculadas a mi experiencia como docente y como uno de los impulsores del curso internacional Storytelling and Climate Communication que llevamos a cabo desde la UOC en colaboración con la Universidad de Hägen, y que en breve inicia su segunda edición.