Número 162 (febrero de 2026)

«Que seas paranoico no significa que no estén detrás de ti»

Andrea Rosales

Te siguen (Random House, 2025) es la novela más reciente de la escritora española Belén Gopegui. En ella, la autora aborda el tema del capitalismo de vigilancia (Zuboff, 2019) y la pérdida de la privacidad, en aras de los intereses económicos de la industria tecnológica.

Gopegui aborda estos asuntos desde el contrapunto entre las ansias de control de la industria tecnológica y el activismo contra la inteligencia artificial (IA). La autora aborda la lucha colectiva contra la datificación de nuestras vidas, la vigilancia algorítmica y el impacto ambiental de la IA.

 

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Portada del último libro de Belén Gopegui

Fuente: Random House (2025)

 

En Te siguen, Gopequi relaciona la vigilancia tecnológica con las historias de espías. Porque una cosa debería ser vigilar y otra, espiar, aunque el propósito de una actividad u otra dibuja la delgada línea que separa ambos conceptos. De esta forma, Gopegui da un giro a las historias de espías. Un giro que implica datos y algoritmos en la nube, dejando atrás los años en los que la industria cultural se alimentó de la Guerra Fría como tema por excelencia de las historias de espías. El color del camaleón (2012) y La vida de los otros (2006) son algunas de las obras que dan buena cuenta del gancho de las historias de espías en el cine contemporáneo.

 

Evidentemente, la datificación de la sociedad (Mayer-Schnberger, 2013; Van Dijck, 2014) ha resignificado el espionaje. En la sociedad datificada (Van Es y Schäfer, 2017) los ciudadanos se ven forzados a utilizar las plataformas digitales. A ratos, eligen usarlas por todos los beneficios que les ofrecen. Y, a ratos, simplemente no hay alternativas realistas que permitan seguir participando en la sociedad sin permitir la acumulación y la utilización de datos personales por terceros, incluso en contra de sus intereses.

 

«Nuestras telarañas mantienen su eficacia, marketing perpetuo e individualizado en dos direcciones: el que vende experiencias y productos a los sujetos, y aquel por el que los sujetos se venden como producto o como experiencia».

(Van Es y Schäfer, 2017, pág.118)

 

Desde los años 90, ya se hablaba de las amenazas para la autonomía personal, la agencia colectiva y el ejercicio de la responsabilidad social por parte de la economía de la información personal (Gandy, 1993). En 2009 Google intentó mostrar los beneficios de la predicción algorítmica, con su capacidad para predecir la propagación de un virus con base en las búsquedas de Google (Mayer-Schnberger, 2013). Se empezaba a hablar públicamente de cómo aprovechar la actividad de los usuarios en internet para otros fines, más allá del propósito inicial del usuario. En ese momento se hablaba de predicciones sobre la población en general o sobre una región en concreto. Pero, al menos desde 2014, Facebook usa un algoritmo que tiene en cuenta tanto el comportamiento del usuario como el de sus grupos de contacto más cercanos para personalizar los contenidos (DeVito, 2017). Es decir, se pasó de usar la estadística para predicciones sobre el comportamiento de la población general a predicciones individuales. Desde entonces, las plataformas digitales usurpan la información de las actividades de los usuarios para mejorar sus indicadores de rendimiento, enganchar a sus usuarios y priorizar los contenidos que les convienen.

 

Aunque saben muy poco sobre sus usuarios, las plataformas digitales ya saben lo suficiente como para satisfacer sus intereses, aunque a veces sea en contra de los intereses verdaderos del usuario. Se basan en perfiles fragmentados y se pierde la perspectiva completa de un individuo; el detalle del porqué o para qué se escapa del análisis de los datos digitales.

 

La novela

 

En Te siguen, IG3 se ha dado cuenta de esta debilidad. El verdadero sentido de la vida está en lo que se escapa a las transacciones. Y más allá de los datos globales y perfiles de consumidores, las historias personales realmente informan sobre lo que está pasando y qué puede afectar sus intereses.

 

«Algunas empresas creen que ya está todo conseguido, o casi todo: que ya conocemos el noventa y nueve por ciento de cada individuo.

Creen que las personas han dejado de pensar algo distinto de lo que colgarían en una red o contarían a alguien por teléfono.

Al fin se ha logrado, dicen. Ya es todo nuestro.

Mis jefes no lo creen. Nos interesan los sujetos recalcitrantes. Personas que se obstinan y preservan parte de lo que son».

(Gopegui, 2025, pág.7)

 

IG3, para satisfacer sus ansias de poder y control, ha desplegado una estrategia innovadora. Ha vuelto al espionaje analógico, individual y enfocado en casos de interés especial. Un muestreo por conveniencia, combinando tecnologías digitales, tanto masivas como individuales, y el trabajo de calle, que se utiliza para combatir la disidencia, fragmentar colectivos y acabar con la lucha social. También para acabar con las diferencias individuales; eliminar lo singular para tener un mercado uniforme y dócil que acoja sus planes de mercadeo. Además de desactivar las acciones colectivas, lo que realmente les interesa es identificar cómo se engendra la resistencia en el individuo y cómo surgen los movimientos. Para ello, han puesto el foco en las historias de descensos, quienes dan un paso a lado en una carrera exitosa, y en quienes cambian de comportamiento.

 

«Desde hace un par de meses ella, siempre tan aturullada, ha pasado a ser de las que miran las ramas de un árbol y logra ver los pájaros que llegan y se posan, los que esperan, los que salen volando.

No es una especialista, no usa prismáticos ni conoce sus costumbres. Simplemente, no sé aún de qué manera, ha contraatacado hasta conseguir apoderarse de un tiempo de libertad, leve pero inalienable. Si ese tiempo es suyo, no es nuestro. Y si no es nuestro, se puede volver contra nosotros».

(Gopegui, 2025, pág.7)

 

Como en cualquier historia de espionaje, Jonás, Casilda, Minerva, León e IG3 son espías y espiados; dan una parte de la información y ocultan otra. Se protegen a sí mismos y protegen a los suyos, pero también se saltan sus propios protocolos de seguridad. Porque hay quienes no se resignan ante las injusticias, ante los abusos de poder y la pérdida de libertades. Luchan por despertar conciencias, movilizar y cuestionar públicamente el orden establecido.

 

Todo muy normal, como cualquier historia real de espías. Solo que aquí no es el gobierno (totalitario o no) el que nos espía en aras del bien común (o no). Sino una empresa, una de esas que ya nos sigue a todos.

 

La novela no es una lectura fácil. Se combinan distintos narradores con informes técnicos. La trama se va revelando a retazos, a partir de pistas sutiles y de fragmentos dispersos. Como en Pantaleón y las visitadoras, de Mario Vargas Llosa, las historias de los personajes se revelan, en parte, por lo que cuentan los demás sobre ellos. La historia, o las historias, se van revelando como capas de una cebolla. El lector también tiene que afinar su espíritu observador y sus habilidades espiadoras. Es un entrenamiento para lo que puede venir.

 

Sí, te siguen; nos siguen. En digital y, para ponerse un poco paranoico, quizás también en analógico. Según el dicho popular asociado a la novela Catch-22, de Joseph Heller, «Que seas paranoico no significa que no estén detrás de ti».

 

Para saber más:

DeVITO, Michael A. (2017). «From Editors to Algorithms: A values-based approach to understanding story selection in the Facebook news feed». Digital Journalism, vol. 5, n.º 6, págs. 753-773. DOI: https://doi.org/10.1080/21670811.2016.1178592

GANDY, Oscar H. Jr. (1993). The panoptic sort: A political economy of personal information (2.ª ed.). Oxford University Press [en línea]. Disponible en: https://www.amazon.com/Panoptic-Sort-Political-Personal-Information

MAYER-SCHNBERGER, Viktor; CUKIER, Kenneth (2013). Big Data: A Revolution That Will Transform How We Live, Work and Think. John Murray Publishers [en línea]. Disponible en: https://books.google.es/books/about/Big_Data.html

Van DIJCK, Jose (2014). «Datafication, dataism and dataveillance: Big Data between scientific paradigm and ideology». Surveillance & Society, vol. 12, n.º 2, págs. 197-208. DOI: https://doi.org/10.24908/ss.v12i2.4776

van ES, Karin; SCHÄFER, Mirko Tobias (eds.) (2017). The datafied society: Studying culture through data. Routledge [en línea]. Disponible en: https://library.oapen.org/handle/20.500.12657/31843

ZUBOFF, Shoshana (2019). The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. Public Affairs [en línea]. Disponible en: https://www.amazon.com/Age-Surveillance-Capitalism-Future-Frontier/dp/1610395697

 

Imagen de portada:

Fragmento de la portada del libro de Gopegui. Fuente: Random House.

 

Citación recomendada

ROSALES, Andrea. «“Que seas paranoico no significa que no estén detrás de ti”». COMeIN [en línea], febrero 2026, no. 162. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n162.2615

inteligencia artificial;  medios sociales;  cultura digital;  literatura;  lifestyle cine;