En la era del consumo solitario de música en streaming, las listening parties emergen como espacios físicos para disfrutar de la música de forma colectiva. Un punto de encuentro entre fans y artistas que se ha convertido en una fuente de ingresos. Este artículo explora sus orígenes y su evolución.
En abril de este año, la artista Aitana congregó a miles de fans en el Movistar Arena de Madrid para presentar su disco Cuarto azul. En octubre, la cantante internacional Taylor Swift hizo lo mismo para presentar su álbum The Life of a Showgirl, en su caso, en cines de todo el mundo. El objetivo era el mismo: escuchar su nuevo disco antes del lanzamiento, previo pago de entrada. En el caso de Aitana, en directo y con la presencia de la artista y de los colaboradores de su disco, la entrada costaba 16,50 euros. Por su parte, Taylor Swift grabó material de aproximadamente una hora con comentarios sobre las canciones de su nuevo disco y también estrenó el videoclip del single «The fate of Ophelia» a un coste de 29 euros (en los cines Ideal de Madrid).
Las listening parties no son más que un encuentro colectivo con un o una artista con el objetivo de escuchar las canciones de su último disco antes del lanzamiento. Existen diversas modalidades: en directo y en diferido, físico o en internet, como en los casos de Aitana y Taylor Swift que hemos mencionado. El concepto tiene mucho de analógico: quedar para escuchar un disco, canción a canción, como se hacía antes de la llegada del streaming. Para los fans, es un momento de conexión exclusivo y especial con su artista favorito.
‘Listening parties’, ayer y hoy
Para los artistas y, sobre todo, para las discográficas, las listening parties eran una herramienta promocional, un gasto que debían asumir si querían reunir a los críticos musicales para que escribieran sobre el disco. El concepto empezó en los años 50, cuando los clubes de jazz organizaban sesiones colectivas de discos recién lanzados; por ejemplo, la organizada por la discográfica Blue Note Records que celebró una sesión colectiva para presentar Blue Train de John Coltrane. Sin embargo, la denominación listening party empezó a utilizarse explícitamente en la industria musical británica y estadounidense hacia finales de los años sesenta, coincidiendo con el auge del álbum como forma artística. Discos como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) de The Beatles o Dark Side of the Moon (1973) de Pink Floyd constituyen un ejemplo de ello. En los 90, encontramos otro ejemplo en la presentación del disco Nevermind de Nirvana en un club de baile de Seattle. Ya en los 2000, las pitchblack playback suponen una derivación curiosa de las listening party: se trataba de escuchar música a oscuras.
Actualmente, las listening parties siguen siendo una herramienta de marketing, pero se han convertido en una nueva fuente de ingresos. Uno de los primeros artistas pop en ver el potencial de las listening parties fue el excelso Kanye West, quien ha organizado macroeventos en los que no solo se escucha el disco, sino que también hay show en directo e incluso performance.
El periodista Tim Burgess ha hecho de las listening party su seña de identidad. En 2020, durante la pandemia, popularizó el formato en las Tim’s Twitter Listening Parties, en las que miles de personas escuchaban simultáneamente un disco mientras un o una artista comentaba en Twitter los detalles de la grabación. Actualmente, Tim tiene un podcast con el mismo concepto. Podemos encontrar ejemplos de listening parties en otras plataformas digitales como Discord, donde podemos encontrar varios servidores con la etiqueta «listening party» o en Spotify. Incluso la radio participa del fenómeno, por ejemplo, con la listening party del disco The Car de Artic Monkeys en BBC Radio 1.
Finalmente, quiero compartir mi experiencia con las listening parties. La primera a la que asistí es la que he mencionado de Taylor Swift. Fue una experiencia curiosa: por un lado, aprecié la novedad; por otro, me recordó a lo que hacía antes del streaming: escuchar con atención un disco nuevo y comentar cada detalle con el de al lado. Lo que tengo claro es que me gustaría asistir a más.
Para saber más:
GOLDMINE CONTRIBUTORS (2025, 22 de enero). «Beatles listening party: Mono a Mono!». Goldmine Magazine, [en línea]. Disponible en: https://www.goldminemag.com/music-history/now-we-are-64/beatles-listening-party-mono-a-mono/
LEE, Wonseok; KAO, Grace (2020). «“You Know You’re Missing Out on Something”: Collective Nostalgia and Community in Tim’s Twitter Listening Party during COVID-19». Rock Music Studies, vol. 8, n.º 1, págs. 36-52. DOI: https://doi.org/10.1080/19401159.2020.1852772
MORALEDA, Inma. (2025, 8 de junio). «¿Qué está pasando con las ‘listening parties’? El caso Aitana abre el debate». elDiario.es [en línea]. Disponible en: https://www.eldiario.es/spin/pasando-listening-parties-caso-aitana-abre-debate-pm_1_12361217.html
PITCHBLACK PLAYBACK (s. f.). «Pitchblack Playback: Album listening sessions in the dark». Pitchblack Playback [en línea]. Disponible en: https://pitchblackplayback.com
Tim’s Twitter Listening Party (s. f.). «Upcoming Listening Parties». Tim’s Twitter Listening Party [en línea]. Disponible en: https://timstwitterlisteningparty.com
Imagen de portada:
Foto de Pexels / Caleb Oquendo
Citación recomendada
COSTA GÁLVEZ, Lola. «‘Listening parties’ o cómo escuchar música en comunidad y ganar dinero con ello». COMeIN [en línea], noviembre 2025, no. 159. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n159.2575



