Número 167 (julio de 2026)

El futuro muerde: música, IA y música ‘antiIA’

Antoni Roig

En este artículo recupero el tema de la música generada por inteligencia artificial (IA) para acercarme, de hecho, al fenómeno contrario. Ante la popularización de la música a base de prompt, con todas las polémicas, pánico e interrogantes culturales que genera, encontramos corrientes y fenómenos de éxito, en estudio y en directo, en los que se reivindica todo aquello que tiene de humana la creación artística, invocando sus cualidades antiIA. Echémosles un vistazo.

«Mi mantra con este disco es: ¿podría una IA haber creado esto? Si la respuesta es que sí, lo descarto» (Steven Wilson).

 

Al recuperar ahora el artículo que escribí sobre música e IA en 2023, no puedo evitar sonreírme ante la ingenuidad del momento, cuando aún nos sorprendíamos ante esos primeros pasos balbuceantes de una tecnología que ahora mismo parece estar preparada para substituir el input humano en la música a base de patrones reconocibles y personalización extrema («Créame una letra sobre mi chocolate con churros a ritmo latino y con un solo de flauta»). Ahora mismo, la IA está incorporada hasta tal punto en el consumo cotidiano de música que es fácil pensar que ya no existe necesidad de intervención humana cuando, aparentemente, solo necesitas un prompt, una plataforma como Suno –o, de hecho, cualquier herramienta generalista–, esperas unos segundos y «¡Chas!», aparece a tu lado.

 

Otro ejemplo. De una consulta a Gemini sobre música rock hecha con IA, recibo esta respuesta…

 

En el paisaje de música generada con IA, estos proyectos musicales sintéticos funcionan como bandas con miembros, biografías y lanzamientos fabricados, como por ejemplo The Velvet Sundown, The Devil Inside o Bleeding Verse. Tras estos fenómenos hay personas que actúan como «prompt-engineers» y letristas, alimentando instrucciones a modelos generativos, y publicando el contenido vía agregadores como Drokid y poblando plataformas de streaming.

 

OK, modelo… Entonces, ¿punto y final?

 

La IA: «Los Humanos ya no quieren saber nada de crear música».

 

Angine de Poitrine: «Aguántame el cubata interestelar».

 

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The Velvet Sundown, grupo generado con IA

Fuente: Instagram/@thevelvetsundownband

 

Como aficionado a determinado tipo de música (básicamente rock y pop-rock), me resulta difícil saber hasta qué punto me encuentro con una reacción real a este panorama cultural generativo, que no creativo. De la misma manera que a principios del siglo XX la popularización de la fotografía y el cine propició el surgimiento de vanguardias en la pintura que huían del realismo, ¿podría estar estableciéndose una tendencia de música que reivindique su carácter humano y se aleje de patrones estandarizados? ¿O son los algoritmos que, de nuevo, me dicen lo que quiero leer? Entra Angine de Poitrine…

 

El fenómeno de la música ‘antiIA’

 

Angine de Poitrine es un misterioso dúo de la provincia de Quebec que realiza música básicamente instrumental, micronotal, rítmica pero altamente compleja, tribal, física, en ocasiones caótica y que aparece públicamente disfrazado de extraterrestre. Aunque existen varias teorías, su verdadera identidad se desconoce oficialmente. A principios de 2026, una actuación en KEXP se viralizó hasta la locura (en estos momentos supera los dieciséis millones de reproducciones). La edición original en vinilo de su primer álbum llega a cotizar entre los seiscientos y los mil ochocientos euros, las entradas a sus conciertos se agotan en minutos y este verano han encontrado hueco en festivales reservados tradicionalmente a bandas de larga trayectoria.

 

Angine de Poitrine se convierte en un ejemplo de fenómeno musical antiIA por distintos motivos. ¿Cuáles? Por un lado el factor analógico en tiempo real (el guitarrista/bajista Khn De Poitrine combina constantemente su labor al mástil con diversos pedales para construir múltiples capas de sonido), el humor, la teatralidad juguetona asociada a su imagen sorpresiva, por la manera en que abordan su interpretación, la apuesta sonora inesperada que reta las estructuras establecidas, una continuidad conceptual/temática, el virtuosismo que se orienta a generar un sonido denso, fluido y complejo ante tus ojos, llevando al límite la capacidad técnica y creativa humana en un todo orgánico. Y como se puede ver en sus conciertos, el público se rinde a una especie de ritual corporal, una experiencia tremendamente instintiva y física, similar a la de una rave. Un camino similar al de otras bandas como Babymetal o Henge, por poner solo unos ejemplos.

 

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Actuación de Angine de Poitrine para la emisora KEXP

Fuente: KEXP

 

En un terreno mucho más reposadamente británico, el músico, productor e ingeniero Steven Wilson ha adquirido una notable popularidad a base de obras musicales que coinciden en algunos puntos anteriores (sonido denso, ensoñador y complejo, dimensión conceptual, virtuosismo, cambio constante…) añadiéndole un aire retro en un sonido que bebe del rock progresivo de los setenta y el postpunk de los ochenta (estilos aparentemente alejados pero que responden precisamente a su interés por lo atmosférico y lo distintivo). Para su nuevo álbum, previsto para 2026, Wilson ha querido realizar una apuesta por lo inesperado y también por la imperfección, por ejemplo, tocando instrumentos que no domina, para, de alguna manera, sorprender y descolocar a su público, en su propia apuesta antiIA, o dicho de otra manera, alejándose de las expectativas previas del público. Lo que me recuerda a la provocadora frase de Noel Gallagher, «al consumidor no hay que darle lo que quiere… Porque no tiene ni @#¢$….. idea de lo que quiere», que pretendía criticar la música definida en despachos a través de tendencias o focus groups. Ahora cambia la forma, pero el fondo es el mismo.

 

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Imagen del productor británico Steven Wilson

Fuente: foto de Kevin Westenberg para la promoción del álbum ‘The Overview’

 

Incluso en el ámbito del pop, tenemos el ejemplo del celebrado nuevo álbum de Raye, This music might contain hope, un disco conceptual interpretado con instrumentos naturales, reminiscente del rhythm & blues de los sesenta, y que se ha convertido en uno de los fenómenos de 2026. Un disco que remite a la utopía, la calidez y, como se evidencia en su título, la esperanza en tiempos de conformismo distópico, algo tan profundamente capitalista. En cierta manera, aunque no voy a meterme ahí porque me obligaría a poner sobre la mesa también elementos problemáticos, es un caso similar al del fenómeno Lux de Rosalía.

 

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Raye actuando en Nueva York el pasado mes de abril

Fuente: foto de Christopher Claxton / ‘Billboard

 

Evidentemente, la música generativa no se va a ir a ninguna parte en los próximos tiempos. Inundará, ya lo está haciendo, las plataformas de streaming o TikTok con contenido en forma de música. Se colará en arreglos y letras, generará polémicas éticas, artísticas, de copyright... Y por supuesto, habrá quien le sacará partido de forma creativa, integrada a su propio proceso artístico (y no será en Silicon Valley). Pero en este momento en que el futuro digital nos muerde, está bien darle un bocado de vuelta recuperando cualidades humanas que nos presentan como menos eficientes y perfectos, pero más cálidos, sorprendentes y arriesgados.

 

Para saber más:

PILLEY, Max (2026). «Steven Wilson has “nearly finished” his “very strange” new album as he launches online platform for studio-quality immersive sound». NME [en línea]. Disponible en: https://www.nme.com/news/music/steven-wilson-has-nearly-finished-his-very-strange-new-album-as-he-launches-online-platform-for-studio-quality-immersive-sound-3929477

WILSON, Steven (2025). «What would AI never come up with». YouTube [en línea]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=E2cb4JUtwF4

MELLO-KLEIN, Cody (2026). «Why is Angine de Poitrine, a masked math rock band, going viral?». Northeastern Global News [en línea]. Disponible en: https://news.northeastern.edu/2026/04/06/angine-de-poitrine/

Banda sonora:

KEXP (2025). «Angine de Poitrine - Full Performance (Live on KEXP)». YouTube [en línea]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=0Ssi-9wS1so

 

Imagen de portada:

Imagen del dúo canadiense Angine de Poitrine. Fuente: foto de Constantin Monfilliette / TMDQA!

 

Citación recomendada

ROIG, Antoni. «El futuro muerde: música, IA y música antiIA». COMeIN [en línea], julio 2026, no. 167. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n167.2648

música;  inteligencia artificial;  entretenimiento;  medios sociales;  lifestyle