
La vigencia de la relación con los medios, la relevancia de las métricas cualitativas y, sobre todo, el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la comunicación digital son algunos de los temas abordados en esta segunda parte de la entrevista realizada a Miquel Pellicer, periodista y antropólogo que actualmente es director de Estrategia Digital del Área de Comunicación de la UOC. Podéis recuperar la primera parte de la entrevista aquí.

La memoria del franquismo no se disputa solo en leyes, archivos o actos públicos. También se juega en las sobremesas familiares, en los apellidos que pesan, en los silencios que protegen a los victimarios y en las historias de algunas hijas y nietas que dejan de obedecer. A partir del movimiento Historias Desobedientes, nacido en Argentina y prolongado en España por voces como la de Loreto Urraca, abordamos una forma incómoda de responsabilidad.

Miquel Pellicer, periodista y antropólogo, formado en medios locales, es director de Estrategia Digital de la Área de Comunicación de la UOC. Ha ocupado cargos como director de Innovación en Interprofit, director de Estrategia y Comunicación en el Grupo Lavinia y coordinador de contenidos digitales internacionales en el FC Barcelona. Edita el boletín Periodismo Digital sobre tendencias en comunicación, medios e inteligencia artificial (IA).

Conozco al artista visual Antoni Muntadas desde el año 2011, cuando yo cursaba el Máster en Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) e incluí el estudio de su trabajo como pionero del arte visual en Cataluña y España en los años 70. Primero, como miembro del colectivo Grupo de Trabajo, y después ya como autor investigador de las novedosas técnicas videográficas provenientes de los Estados Unidos; en concreto, de su espacio de vida desde los años sesenta: Nueva York.

Cada vez que la publicidad ha tenido miedo, ha evolucionado. La imprenta asustó a los copistas por la posibilidad de reproducción masiva. Los ilustradores temieron a la fotografía cuando comenzó a adentrarse en los anuncios del siglo XIX, por su rapidez y realismo. Lo mismo les ocurrió a los productores de radio con la televisión en el siglo XX, quienes vieron en su impacto audiovisual una amenaza.

En los últimos años, la sostenibilidad ha dejado de ser una preocupación minoritaria para convertirse en uno de los grandes consensos sociales de nuestro tiempo. Empresas, instituciones, administraciones públicas, medios de comunicación y ciudadanía han incorporado este concepto a su vocabulario cotidiano. Hoy en día, es difícil encontrar una marca, una política pública o una campaña institucional que no apele, de una u otra manera, a la necesidad de construir un futuro más sostenible.

Este artículo reflexiona sobre cómo ha cambiado la creatividad publicitaria desde sus primeras expresiones hasta la irrupción actual de la inteligencia artificial (IA). A través de casos históricos y de momentos de crisis que han marcado la profesión, muestra cómo la creatividad ha actuado siempre como un instinto de supervivencia y cómo este impulso continúa siendo clave en un presente y un futuro guiados cada vez más por la tecnología.

¿Has imaginado alguna vez la publicidad como un espectáculo de ilusionismo? He contemplado esta idea durante tiempo, teniendo en cuenta que publicidad y creatividad son términos que han permanecido unidos a lo largo de los años y que el tándem que forman tiene la capacidad de hacer reír, soñar, inspirar, reflexionar y sorprender a una audiencia ávida de contenido.

A veces, para comprender una trayectoria migratoria y educativa, no basta con preguntar: también hace falta escuchar. El pódcast Sonidos que cuentan historias. Relatos sonoros de aprendizaje y migración, elaborado en el marco del proyecto MyWay, parte de esta idea. La propuesta explora cómo la voz, los silencios y los paisajes sonoros pueden convertirse en una vía para comprender la experiencia vivida y producir conocimiento desde otros registros.

Este artículo propone entender el dibujo no como una fase previa al resultado final, sino como una práctica de pensamiento en sí misma. A partir de aportaciones de la teoría del diseño, de la cognición visual y de la ética del cuidado, se reflexiona sobre las condiciones temporales y materiales de la docencia contemporánea en las disciplinas visuales. En un contexto marcado por la aceleración y la fatiga digital, se defiende la necesidad de dedicar tiempo al dibujo como una decisión pedagógica que favorece procesos reflexivos, sostenibles y situados.