Número 162 (febrero de 2026)

Trump: de la disrupción comunicativa al autoritarismo mediático

Miquel Pellicer i Alapont

La comunicación en la era Trump cobra todo su sentido a principios de febrero de 2016, cuando Trump empieza su periplo electoral en el caucus de Iowa. Hoy, diez años después, miramos atrás para entender cómo diez momentos clave han transformado las reglas del juego democrático, pasando de la gamberrada digital a la construcción de un auténtico autoritarismo mediático.

A las puertas de aquel caucus, el Partido Republicano avanzaba como un hombre que anda en la niebla sin saber exactamente hacia dónde va, pero con la incómoda certeza de que el camino ya no es el mismo. El establishment confiaba en que el sistema corregiría el experimento de Donald Trump. Rivales como, por ejemplo, Jeb Bush, Marco Rubio y Ted Cruz representaban el viejo orden.

 

El 1 de febrero de 2016, cuando la niebla se disipó, Trump no ganó el caucus; quedó segundo, por detrás de Cruz. En un mundo pretrumpista, esto habría sido el principio del fin. Pero Trump ganó el relato. Demostró que su estilo, basado en la confrontación, la simplificación extrema y la ocupación sistemática de la atención, era el único capaz de resonar en un ecosistema mediático exhausto y ávido de clics. A partir de aquel momento, el trumpismo dejó de ser una anomalía ruidosa para convertirse en un actor estructural.

 

Lo que define realmente los últimos diez años no es solo Trump como actor político, sino Trump como infraestructura comunicativa: un sistema capaz de absorber la atención, reorganizar la agenda pública y forzar a todos los actores (medios, plataformas e instituciones) a operar en función de su ritmo y de su conflicto. Lo analizamos en 10 etapas.

 

1. La política como ‘reality show’ (2016)

 

La campaña presidencial de 2016 marca un punto de no retorno. Trump convierte las primarias republicanas en un espectáculo continuo con las reglas de un reality show televisivo: confrontación personal, frases memorables, dramatización constante. No busca construir una mayoría interna dentro del partido, sino dominar la atención mediática. Es omnipresente en los medios de comunicación norteamericanos, en particular en Fox News.

 

2. Twitter como infraestructura de gobierno (2016-2017)

 

Durante 2016 sobrevuela el escándalo del uso intensivo de Facebook como herramienta de microsegmentación política a través de la tecnología de Cambridge Analytica, que impactará a votantes específicos con mensajes diseñados para activar las emociones.

 

Una vez en la Casa Blanca, Trump consolida una innovación clave: utilizar Twitter no como canal auxiliar, sino como centro neurálgico del poder comunicativo. Anuncia decisiones, desautoriza a aliados, ataca a adversarios y marca la agenda desde su cuenta personal. El presidente habla directamente a su audiencia sin filtros institucionales, sin ruedas de prensa y sin necesidad de validación mediática.

 

3. La era de las ‘fake news’ (2017)

 

La polémica sobre el número de asistentes en la investidura marca el inicio de una nueva fase en la que la verdad deja de ser un marco compartido. Con el concepto de «hechos alternativos», el equipo de Trump convierte la realidad en un terreno de disputa política y simbólica. A partir de aquí, las fake news no sirven para señalar errores concretos, sino para deslegitimar el sistema mediático en su conjunto, convirtiendo a los medios en un enemigo estructural. El resultado es una profunda erosión de la confianza en el periodismo y la transformación del conflicto en un estado permanente de movilización emocional.

 

Según los datos recopilados por The Washington Post, durante su primer mandato (2017-2021) Donald Trump emitió un total de 30.573 declaraciones falsas o engañosas.

 

4. La colisión con el conocimiento científico (2020)

 

Durante la pandemia de COVID-19, la comunicación trumpista entra en conflicto directo con el conocimiento científico. Minimización del riesgo, contradicción a los expertos, politización de los datos sanitarios: todo forma parte de una misma lógica.

 

En mayo de 2020, el asesinato de George Floyd es un incidente catártico que relanza la oposición ciudadana contra la brutalidad policial y, por extensión, contra el relato de fortaleza de Trump. Como sucede estos días, con los asesinatos de Alex Pretti y Renee Good, también en Minneapolis, se producen protestas masivas en todo el país. Es el año en que TikTok se transforma de red social para adolescentes en una plataforma política intergeneracional.

 

5. Biden derrota a Trump (noviembre de 2020)

 

La derrota electoral no cierra el relato, sino que lo amplifica. Trump reclama falsamente que ha habido fraude electoral mediante una narrativa emocional, sistemática y dirigida a sus bases. Millones de personas actúan como si el fraude electoral existiera, porque el relato les da sentido e identidad para actuar.

 

6. El asalto al Capitolio (enero 2021)

 

El discurso previo de Trump al asalto al Capitolio marca una frontera histórica, como un Moisés que conduce al pueblo escogido. La comunicación deja de ser simbólica y se convierte en activador de acción colectiva. La ambigüedad calculada, la apelación emocional y la ausencia de desautorización clara de la violencia muestran hasta dónde puede llegar un relato sostenido en el tiempo.

 

Es el momento en que el lenguaje deja de ser metáfora y se convierte en un instrumento en el asalto al corazón de la política norteamericana. Podría ser el fin de Trump y del trumpismo, pero no es así. El trumpismo se transforma de audiencia en comunidad política activa.

 

7. Expulsión de plataformas digitales (2021-2023)

 

Después del 6 de enero, Trump es expulsado de las principales plataformas digitales. La respuesta no es volver al centro, sino construir un ecosistema comunicativo propio con Truth Social. Este movimiento inaugura un modelo de soberanía comunicativa parcial: un espacio cerrado, ideológicamente homogéneo, autosuficiente. Un precedente que hoy replican otros actores políticos en todo el mundo. Steve Bannon, el gran ideólogo del trumpismo, exporta el modelo, la retórica y las acciones a Hungría, Italia, España, el Reino Unido, Brasil y Argentina…

 

8. TikTok, herramienta electoral: de la prohibición al control de la infraestructura de la atención (2023-2025)

 

Uno de los giros clave de la era Trump es el paso de la confrontación con las plataformas al control indirecto de las infraestructuras de la atención. El precedente es la transformación de Twitter en X después de la compra por parte de Elon Musk: no tanto una manipulación directa del algoritmo como un cambio del marco normativo y cultural que reequilibra el clima discursivo y convierte a Musk en un aliado mediático central. Este modelo se amplía con un ecosistema propagandístico más complejo, basado también en creadores de contenido que conectan con el público joven.

 

Este giro anticipa la estrategia con TikTok: del discurso de prohibición a una gobernanza pragmática basada en la segmentación en los EE. UU., el control de datos y la entrada de inversores alineados. La diferencia es de escala: X estructura el debate político explícito, mientras TikTok socializa hábitos, lenguaje e identidad antes de la conciencia ideológica. Así, TikTok USA es la culminación de un proceso en el que Trump pasa de dominar la atención a gobernar el clima cultural que la hace posible.

 

9. Ofensiva legal y presión sobre los medios (2024-2026)

 

Trump pasa de deslegitimar los medios a intervenir estructuralmente mediante demandas judiciales, presión económica e intentos de control indirecto sobre cabeceras y cadenas como, por ejemplo, The Washington Post, CBS News o CNN.

 

Ya no se trata solo de que el público no confíe en los medios, sino de que estos operen bajo estrés permanente, con costes legales, reputacionales y empresariales crecientes. Es el intento de condicionar las condiciones materiales del periodismo.

 

10. Normalización del autoritarismo mediático (2025-)

 

Después de una década de disrupción, polarización, desintermediación y control indirecto de plataformas y medios, el trumpismo ya no opera como una excepción, sino como un nuevo estándar posible. Un cambio estructural: la normalización de un modelo de autoritarismo mediático dentro de una democracia formal, con el apoyo de las empresas tecnológicas.

 

El ataque a Venezuela y la captura de Maduro se convierten en acciones dignas de películas de Hollywood. Trump controla el relato a través de sus redes sociales, sus comparecencias y unos canales federales controlados por el relato oficial. La Casa Blanca crea su propio medio de comunicación, Wire. El Ministerio de la Verdad. No volvemos a 2016, sino a 1984.

 

Para saber más:

BBC Mundo (2017, 23 de enero). «“Hechos alternativos”: la primera guerra de Donald Trump como presidente es contra los medios de comunicación». BBC News Mundo [en línea]. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38718106

DE LLANO NEIRA, Pablo (2018, 18 de marzo). «Una consultora que trabajó para Trump manipuló datos de 50 millones de usuarios de Facebook». El País [en línea]. Disponible en: https://elpais.com/internacional/2018/03/17/estados_unidos/1521308795_755101.html

KESSLER, Glenn; RIZZO, Salvador; KELLY, Meg (2021, 24 de enero). «Trump’s false or misleading claims total 30,573 over 4 years». The Washington Post [en línea]. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/politics/2021/01/24/trumps-false-or-misleading-claims-total-30573-over-four-years/

KELLY, Makena (2025, 30 de enero). «The ‘Contentification’ of Trump Policy». WIRED [en línea]. Disponible en: https://www.wired.com/story/trump-content-creation-dnc-election/

NEROZZI, Diana (2025, 2 de mayo). «White House unveils Drudge Report-style website for positive Trump news». The New York Post [en línea]. Disponible en: https://nypost.com/2025/05/02/us-news/white-house-unveils-drudge-report-style-website-for-positive-trump-news/

PELLICER, Miquel (2025, 1 de octubre). «TikTok USA: Las claves del acuerdo». Periodismo Digital [en línea]. Disponible en: https://periodismo.substack.com/p/tiktok-usa-las-claves-del-acuerdo

SIDDIQUI, Faiz; THADANI, Trisha (2024, 15 de diciembre). «Elon Musk put $277 million into the election. Now he’s $200 billion richer». The Washington Post [en línea]. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/business/2024/12/15/elon-musk-trump-election-wealth/

 

Imagen de portada:

Merchandising electoral de Trump para las presidenciales de 2020. Fuente: Pexels / Allen Beilschmidt Sr.

 

Citación recomendada

PELLICER, Miquel. «Trump: de la disrupción comunicativa al autoritarismo mediático». COMeIN [en línea], febrero 2026, no. 162. ISSN: 1696-3296. DOI: https://doi.org/10.7238/c.n162.2610

comunicación política;  medios sociales;  periodismo;  comunicación científica;  relaciones públicas;